0
Publicado el 25 Septiembre, 2017 por ACN en Medio ambiente
 
 

El tocororo en Banao

La pequeña ave –que reafirma la cubanía por sus colores, similares a la bandera nacional, y porque no sobrevive en cautiverio– puede vérsele fugazmente de árbol en árbol
En algunos sitios de la porción oriental la denominan guatiní, proveniente de un vocablo taíno. Por lo débil del pico no abren cavidades en los troncos de los árboles, por lo que utilizan aquellos orificios abiertos por los carpinteros para sus puestas

(Foto: Ramón Barreras Valdés/vanguardia.cu)

Tania Rendón Portelles

Sancti Spíritus, 24 sep (ACN) Quienes arriban hasta la Reserva Ecológica Alturas de Banao, uno de los paisajes más bellos del Macizo Guamuhaya, aseguran que desde lejos se oye el trinar del tocororo, y que también es común observarlo en esos parajes, acentuando los valores naturales del lugar.

La pequeña ave –que reafirma la cubanía por sus colores, similares a la bandera nacional, y porque no sobrevive en cautiverio– puede vérsele fugazmente de árbol en árbol, hecho que llama la atención a los visitantes y turistas que suben por estas elevaciones, resguardadas por las cristalinas aguas de los ríos Banao e Higuanojo.

Sin embargo, los caminantes aseveran que no es hasta que se posa y comienza a emitir su peculiar y monótono trino, que el excursionista puede apreciarlo en su esplendor, particularmente en esa época del año en que asoman las primeras señales de la primavera y las aves hacen su llamado de apareamiento.

En este sitio –uno de los más exclusivos por su rica biodiversidad, valles intramontanos, pozas y saltos de agua-, vive oronda el ave endémica que trasciende la geografía cubana por sus características únicas, y que gracias a que suele reposar por largo tiempo, puede ser fotografiada de manera fácil por turistas foráneos y nacionales.

De acuerdo con expertos medioambientales, el sistema montañoso Guamuhaya es uno de los afortunados lugares donde pueden ser vistos de manera común, pero también se le encuentra en las sierras de los Órganos y la Maestra, la Ciénaga de Zapata, e Isla de la Juventud.

De la familia Trogonidae y emparentado con el quetzal de Guatemala, pero exclusivo de la mayor de las Antillas, es también conocido entre la población cubana como Tocoloro, y en la región oriental se le llama por su nombre aborigen, Guataní.

Su denominación común proviene del sonido onomatopéyico (“tocoró”) que emiten; en tanto, acerca de este animal de vistoso plumaje existen, además, mitos religiosos.

Y es que para algunos creyentes representa un “mensajero de Dios” debido a la forma de su cola, a la cual se le suele identificar como terminada en cruz, aunque aserrada.

Según otras leyendas, una bella taína prefirió la muerte antes que vivir cautiva; de ahí que su cadáver fuera transformado en tocororo por Atabey, la diosa madre de la naturaleza para los aborígenes de la zona del Caribe.

Mientras, la región más famosa de este lomerío espirituano son las Tetas de Juana, a 843 metros sobre el nivel del mar y considerada la mayor altura de la Reserva Ecológica, la cual ha sido objeto, desde el siglo XVIII, de numerosas colectas botánicas debido a su riqueza florística.


ACN

 
ACN