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Publicado el 2 Octubre, 2017 por ACN en Medio ambiente
 
 

CAMAGÜEY

De leyendas de piratas a Patrimonio Mundial

Los 500 años de la otrora villa de Santa María del Puerto del Príncipe fueron celebrados por todo lo alto el 2 de febrero de 2014. Rejuvenecida, la ciudad ha decidido recibir su próximo medio milenio

Por LIANET LEANDRO LÓPEZ

Fotos: RODOLFO BLANCO CUÉ

Especial de la ACN para BOHEMIA

Pocas personas se resisten a los encantos de las calles de Camagüey, para bien o para mal, pues su laberíntica trama seduce y reta a aquellos que aman experimentar la historia y el pasado más allá de los libros de texto o guías de viaje, o estresa a quienes se pierden en sus recovecos y dan mil vueltas hasta encontrar su ruta.

Lo cierto es que a nadie deja indiferente ese trazado vial que se extiende cual telaraña, y que en su núcleo más antiguo es sostén y parte de los excepcionales valores identificados como Patrimonio Cultural de la Humanidad, condición declarada en 2008, otro motivo de orgullo de los lugareños.

Vista de la Plaza de Los Trabajadores, desde el balcón de la casa natal del El Mayor General del Ejército Libertador, Ignacio Agramonte y Loynaz.

Vista de la Plaza de Los Trabajadores, desde el balcón de la casa natal del El Mayor General del Ejército Libertador, Ignacio Agramonte y Loynaz.

A la enrevesada trama la acompañan leyendas de piratas de siglos pasados, historias donde el mito y la realidad se entremezclan tanto como sus curvas, cuchillas y callejones, y por lo cual se hace tan interesante dentro de los múltiples aspectos considerados para la declaratoria.

La gracia de la poesía popular ha llegado incluso a atribuirle esa mágica maraña vial a un plan ejecutado conscientemente, con el fin de que los piratas y corsarios, como el famoso Henry Morgan, en 1668, se perdieran, una vez que se aventuraban a atravesar kilómetros de bosques desde las costas para saquear la entonces villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

Con su asentamiento original en las cercanías del mar al norte, en 1514, la villa siempre inquieta se trasladó otras dos veces hasta llegar a su ubicación actual, en el centro de una inmensa llanura, en 1528, hasta donde la siguieron los lobos de mar pero no siempre para atacarla como sugiere la épica, porque en honor a la verdad, muchos pobladores principeños participaban gustosos del comercio de contrabando, y sobre este solidificaron su fortuna.

Esquema de la zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2008.

Esquema de la zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2008.

El aislamiento de las costas, el crecimiento lento, la falta de control urbano y la preponderancia de la funcionalidad y la espontaneidad por encima de la retícula vial establecida, son los verdaderos responsables de que hoy Camagüey ostente ese valor único en Cuba y en el continente americano.

Más de 300 años pasaron entre el ataque de Morgan y el reconocimiento de la excepcionalidad universal para el otrora escenario de sus saqueos, pero como si todavía trataran de vengar la afrenta, los descendientes de los lugareños de entonces arremetieron con fuerza para rescatar ese patrimonio que alguna vez agredió el corsario galés.

Un andar contado en siglos

Culpas piratas aparte, durante esos tres siglos la urbe fue desarrollándose y deteriorándose a la par, y el 2008 la encontró con una problemática multifactorial que había impulsado la necesidad de establecer un plan de manejo integral, concluido dos años antes, para devolverle la lozanía.

María Carmenates, directora del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC).

María Carmenates, directora del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC).

Los mayores pesares recaían sobre el patrimonio construido, con un deterioro progresivo del fondo habitacional y malas condiciones de habitabilidad, fundamentalmente en 41 cuarterías, más de la mitad de estas ubicadas en ejes conectores de la ciudad, afectando la imagen urbana.

Así se identificó en el estudio conjunto entre la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC), y el Centro de Estudios de Conservación de Centros Históricos (CECONS), de la Universidad de Camagüey, autores del Plan Parcial y de Manejo de la zona declarada Patrimonio Cultural.

También se evidenciaba una alta concentración de usos administrativos en inmuebles de alto valor patrimonial y con diferentes grados de protección, que generaban transformaciones en la estructura espacial original de las edificaciones y problemas de vialidad por el acceso vehicular a esas entidades.

Todo ello derivaba en un inadecuado aprovechamiento de los valores materiales e inmateriales excepcionales de la localidad, cuya comercialización beneficiaría no solo económicamente a la ciudad por sus potencialidades turísticas, sino que también contribuiría a la propia conservación y promoción de esos valores.

En el caso del entramado vial, la poética de su origen había sido superada por el peso de la modernidad que lo hacía, si no incompatible, bastante incómodo para la circulación automotriz, con una infraestructura en estado regular, la cual no contaba con un mantenimiento de acuerdo con su importancia, sumado a la falta de accesibilidad y limitaciones peatonales.

Pero aun con esas problemáticas, la zona declarada mantenía una gran unidad, dentro de una amplia diversidad y variedad de tipos y estilos arquitectónicos, según referenció la arquitecta y doctora en Ciencias Lourdes Gómez, del CECONS, en el artículo sobre el valor excepcional universal de ese núcleo urbano, publicado en la Scientific Electronic Library Online.

Plaza de Los Trabajadores, con la iglesia de la Merced al fondo, templo de reconocido valor arquitectónico.

Plaza de Los Trabajadores, con la iglesia de la Merced al fondo, templo de reconocido valor arquitectónico.

La yuxtaposición de las diferentes etapas constructivas le otorga integridad visual, cohesión y autenticidad a ese paisaje urbano que, sin embargo, había perdido brillo por las transformaciones constructivas –algunas irreversibles–, el impacto de la contaminación sonora y ambiental, y las tendencias monocromáticas de las cartas de colores durante los últimos años.

A la compleja situación física en el centro histórico de Camagüey se añadían factores subjetivos, como la escasa participación ciudadana en la conservación del patrimonio, provocada por la inexistencia de estrategias para facilitar esa dinámica, y la falta de una jerarquización de la actividad cultural en los espacios más céntricos de la urbe.

La contaminación ambiental y sonora, el vertimiento de desechos en las márgenes y aguas de los principales ríos entre los que creció el asentamiento originario y el estrechamiento de sus cauces por ese motivo, y un mecanismo inestable de recogida de residuales, escombros y podas, fueron otros aspectos a tener en cuenta.

Ciencia para el renacer

Aunque la OHCC resulta para muchos la cara más visible de ese impulso renovador, el cual agradece hoy un Camagüey distinto. El renacimiento del esplendor urbanístico de su centro histórico es fruto de la concatenación de esfuerzos de sus instituciones y pobladores, pues la consulta popular constituyó un eje estratégico de las obras.

Con las problemáticas enunciadas como punto de partida, “el plan de manejo fue interdisciplinario, tuvo que ver con todas las disciplinas que intervienen en las ciencias urbanísticas y también contó con la colaboración de organismos clave que trazan políticas territoriales”, explicó María Carmenates, directora del Plan Maestro de la OHCC.

Según su conceptualización, los planes de manejo son instrumentos de gestión integral de procesos, herramientas para el manejo de lo planificado que considera conjuntos de acciones, procedimientos y medios viables, e involucran a todos los niveles de la sociedad, cuyo objetivo es minimizar la situación problémica y maximizar la eficiencia.

Su estructura debe concebir el actuar permanente y continuo en la gestión cotidiana del proceso de desarrollo, para facilitar la planificación en los municipios con el apoyo de las autoridades.

Hotel Camino de Hierro (a la izquierda), uno de los edificios rescatados para ampliar la capacidad de alojamiento en la urbe, en el entorno de la Plaza del Gallo.

Hotel Camino de Hierro (a la izquierda), uno de los edificios rescatados para ampliar la capacidad de alojamiento en la urbe, en el entorno de la Plaza del Gallo.

Comentó la especialista que desde la Universidad agramontina, como representación de la academia, se produjo una labor científica que constituyó un apoyo a la gestión que se hace en el territorio, a partir del concurso de entidades de gobierno, constructoras, de servicios, educativas, sociales, comunitarias, y de actores no estatales también sumados al empeño, entre otras.

El diagnóstico inicial derivó en estrategias y políticas que incluían la salvaguarda y conservación del patrimonio material e inmaterial, el fortalecimiento del carácter residencial del centro histórico, la dotación adecuada de servicios para la población local y visitante, la recuperación del patrimonio natural y la imagen urbana, y la aplicación de un modelo de gestión autosustentable.

Para evitar improvisaciones o abordajes incompletos, por cada una de las tres etapas del plan que determinan acciones a corto, mediano y largo plazos en diferentes períodos, se definieron áreas de acción que comprendían los principales problemas detectados durante los análisis.

En una primera etapa, se incluyeron las inversiones en la vivienda, con la reparación y remodelación de cuarterías en los principales ejes comerciales de la ciudad, así como de otros edificios y plazas, y la restauración y pintura de los interiores de los inmuebles y de las fachadas de la zona, de manera integral.

“El centro histórico es mayoritariamente residencial, por lo tanto el compromiso ciudadano es importante. La obra física ayuda al cambio de conducta, vamos buscando proyectos novedosos que enfrenten la indisciplina social y mejoren la educación ciudadana”, acotó María Carmenates.

Otro aspecto esencial para la revitalización del centro histórico camagüeyano fue la inversión en vialidad, con la peatonalización de ejes, el reordenamiento del tráfico y de los parqueos existentes y por crear, y el mejoramiento del estado técnico de la red vial.

El mantenimiento de las redes existentes de acueducto y alcantarillado, el reordenamiento de la red eléctrica y la modernización de la telefonía, llegando incluso a soterrar esos soportes en algunos de los pasos más importantes como el paseo peatonal en la calle Maceo, también fueron tenidos en cuenta para garantizar la vitalidad de esos servicios.

Una de las mayores fortalezas que ostenta Camagüey es que se ha logrado que cada inversión emprendida cuente con un respaldo en el plan de la economía anual de cada organismo involucrado, como explicó en una Mesa Redonda José Rodríguez Barreras, director de la OHCC, a propósito del aniversario 20 de esa institución.

“Cada año se concilian las intenciones de la economía con las propias del plan de manejo, para concentrar esfuerzos en zonas y espacios que tienen una problemática determinada y se intervienen por niveles de prioridad”, señaló.

En 2016 se dedicaron alrededor de 50 millones de pesos a inversiones y mantenimiento del centro histórico, lo cual representó alrededor del 35 por ciento del presupuesto total de la provincia.

Para la creación del plan de manejo del centro histórico local se tuvo en cuenta que fuera flexible y participativo, por tanto está constantemente renovándose a partir de estudios. Las políticas, estrategias y líneas de acción van bajando la escala del planeamiento hasta su positiva ejecución.

Como aseguró en una oportunidad Lourdes Gómez, también asesora de la OHCC, alcanzar la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad, a la cual están intrínsecamente enlazados todos esos trabajos que permiten conservar cada vez más los valores de la urbe, no era una meta sino un punto de partida.

500 años: celebración merecida

El 2 de febrero de 2014, medio milenio de la otrora villa de Santa María del Puerto del Príncipe, fue recibido por todo lo alto, con muchas de esas metas cumplidas o en vías de lograrse, y con un despliegue de otros valores como las tradiciones culturales, las religiosas y la impronta histórica e intelectual, también considerados dentro de su excepcionalidad.

Casa de la Diversidad Cultural, Premio Nacional de Restauración.

Casa de la Diversidad Cultural, Premio Nacional de Restauración.

Para la fecha, una imagen renovada y vibrante convirtió en postales inolvidables las instantáneas de la celebración pletórica, especialmente en sus principales plazas con sus iglesias, los asentamientos donde se originó la ciudad y que constituyen el primer elemento de autenticidad del centro histórico.

La plaza de los Trabajadores, por ejemplo, dejó atrás su utilización como mero espacio de parqueo para convertirse en un área de descanso y entorno del nuevo Centro de Convenciones Santa Cecilia, antigua Sociedad Popular de igual nombre, majestuoso edificio ecléctico que domina el paisaje en esos terrenos.

Varios años antes ya se había concluido la remodelación total del parque Agramonte, antigua Plaza Mayor, al lado de la Catedral, hoy Basílica Menor; de la Plaza del Carmen con su iglesia, la única con dos torres simétricas del repertorio religioso camagüeyano, y del paseo peatonal de la calle Maceo, antigua calle de los Mercaderes, y que conserva su propósito inicial con sus locales mayormente dedicados al comercio.

Una de las problemáticas señaladas en las indagaciones era la escasa capacidad hotelera del entorno, lo cual encontró su solución en el cambio de uso de edificios con valores patrimoniales subutilizados, para convertirlos en hostales comercializados bajo la marca E, con una atención personalizada y un alto estándar de confort.

Como expresión de reconocimiento a la calidad del emprendimiento camagüeyano para recuperar el corazón de su ciudad, otro edificio emblemático, la Casa de la Diversidad Cultural, de estilo ecléctico con influencia del Modernismo catalán, recibió el Premio Nacional de Restauración por el exquisito trabajo realizado allí.

Camino a otro centenario

El festejo por la efeméride no contuvo el espíritu renovador en Camagüey. Esa ocasión marcaba el fin de la primera etapa señalada en el plan de manejo, y las intervenciones que quedaron pendientes de entonces reciben prioridad en la segunda fase, enmarcada hasta 2020.

Paseo peatonal de la calle Maceo, uno de los ejes comerciales rescatados, para mayor disfrute y aprovechamiento del espacio.

Paseo peatonal de la calle Maceo, uno de los ejes comerciales rescatados, para mayor disfrute y aprovechamiento del espacio.

Procesos de reorganización de la movilidad, la peatonalización del tramo de la calle Independencia comprendido dentro del plan para cerrar el llamado “triángulo de oro” de los ejes comerciales más importantes de la ciudad, la organización y capacitación del trabajo por cuenta propia en la zona, y la continuación de reparaciones en escuelas y viviendas, siguen como objetivos para la reconstrucción.

Ya es una realidad en este año la apertura de la Sala de Conciertos José Marín Varona, para presentaciones de concertistas y orquestas de pequeño y mediano formato, en un recinto totalmente climatizado.

De acuerdo con la máxima de ser útil a la comunidad, que rige todo el programa de recuperación del centro histórico, la instalación insertará en su programación espacios de apreciación musical y conciertos didácticos para estudiantes de las escuelas aledañas.

No solo la zona declarada como Patrimonio Mundial es la beneficiaria de esas intervenciones, aseguró María Carmenates. La interrelación orgánica del centro histórico con el resto de la urbe hace que las perspectivas se amplíen y se rescaten otros espacios que aumentan el valor de la porción patrimonial y la protegen.

Bajo esa premisa se lleva a cabo el Museo Temático Parque Ferroviario, donde se restaura la antigua estación de trenes y todo su alrededor, para hacer un recuento de las etapas del ferrocarril en Camagüey y la importancia que tuvo en el desarrollo de la región.

“La intervención es amplia, incluye la exposición de antiguas locomotoras que ya están emplazadas, un área para la restauración de documentos y archivo, la recategorización del emblemático Hotel Plaza, la ampliación de la capacidad de hospedaje con la conversión del edificio de la antigua cárcel de Camagüey en el Hotel Gran Vía, y la reparación de una cuartería y un edificio de viviendas”, dijo la directora del Plan Maestro de la OHCC.

En otro de los accesos al centro histórico se levanta un recinto ferial con áreas expositivas y de recreación, que cumplimenta también una segunda fase de otro proyecto destinado a mejorar y embellecer el entorno citadino, el de “La ciudad mira a sus ríos”, enfocado en devolver la dignidad a las corrientes entre las cuales se asentó la villa en su último traslado.

Aunque ya no hay piratas anhelando la codiciada joya principeña, la tradición de arraigo y sentido de pertenencia es un motor indetenible para sus habitantes, orgullosos de que su entorno físico, pero también su acendrada cultura y su idiosincrasia, formen parte del acervo que la humanidad quiere salvaguardar.

Camagüey continúa como motivo de admiración más allá de sus fronteras, pues no hay caminante que al recorrerla, aunque se pierda en sus laberintos, deje de elogiar el rejuvenecimiento constante con el que ha decidido recibir su próximo centenario.

 


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