0
Publicado el 23 Octubre, 2017 por ACN en Medio ambiente
 
 

¡Otoño en el Caribe!

El sol discreto que abunda a partir de septiembre, en el benigno otoño caribeño, no ofrece placer a quienes viven en estos entornos como acontece con los habitantes de otras latitudes

sunsetworld-marca.net

Marta Hernández

Santa Clara,  oct (ACN) Lluvias breves y muy finas junto a un cielo gris, matizan estos días el archipiélago cubano y llaman la atención de sus habitantes, amantes del sol fuerte y los intensos colores.

Entre las conversaciones casuales escuchadas por doquier abundan las referidas a que los días están” feos”, las lloviznas molestan y para colmo ya las noches son más largas.

Así son los caribeños, amantes del Sol, la luz y la fuerte policromía del entorno natural que los acoge.

Por esa razón el sol discreto que abunda a partir de septiembre, en el benigno otoño caribeño, no ofrece placer a quienes viven en estos entornos como acontece con los habitantes de otras latitudes.

En esta zona geográfica se disfruta de los espacios abiertos, donde el aire lleva el aroma de los montes y el sol ilumina con fuerza cada rincón.

Por eso cuando los días son grises el ánimo cambia de inmediato e incluso impera en muchos el mal humor, comportamiento que tiene un basamento científico.

Aseguran los investigados que el ser humano está preparado para buscar un confort climático y cuando se producen cambios, sobre todo si son bruscos, provocan desestabilización del organismo.

Es cierto que el calor y el sol nos transmiten buen humor y logra que seamos receptivos con los demás y hasta más sonrientes, porque las altas temperaturas disminuyen la ansiedad y aumentan los pensamientos positivos, aseguran los estudiosos.

Está comprobado que la radiación solar promueve la síntesis de la serotonina, una sustancia relacionada con el bienestar y que también ayuda a regular la conducta sexual y el sueño, por esa razón los días nublados son ideales para mantenerse en la cama más tiempo que el acostumbrado.

Algunos científicos afirman que el clima afecta incluso el carácter de las personas. En lugares con poca presencia del sol, la gente es más reservada, menos sociable.

Sucede lo contrario donde abunda la luz solar, que invita a salir de casa, estar alegre y, por tanto, tener un mayor contacto con la gente.

A pesar de estas realidades para los nacidos en el Caribe el inicio del otoño y la llegada del invierno permiten el uso de ropas más protegidas, con tonos sobrios y diseños recatados.

En cuanto aparecen los primeros cambios de tiempo, las calles se inundan de gentes con atuendos diversos muy diferentes a los acostumbrados en la etapa estival.

Pero cuando los días grises, aplomados y” tristes “, se extienden demasiado, enseguida comienzan los desacuerdos con el clima y la necesidad de sentir nuevamente el calor de la estrella luminosa alumbrando mares, montes, ciudades y llenando de alegría y frenesí natural a quienes viven en esa zona privilegiada por la naturaleza.


ACN

 
ACN