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Publicado el 28 Noviembre, 2017 por ANSA en Medio ambiente
 
 

Actividad inusual del Popocatépetl preocupa a científicos

La actividad inusual de esta montaña de 5.426 metros de altura hizo que los científicos lo observen con atención y preocupación, ante el temor de que entre en una 'etapa de destrucción que puede ser seria y complicada', si bien no necesariamente catastrófica.
Volcán Popocatépetl, México./ (Foto: COC Noticias)

(Foto: COC Noticias)

CIUDAD DE MEXICO, 28 NOV – ‘Don Goyo anda furioso estos días’, señalan habitantes de las laderas del Popocatépetl, a 65 kilómetros de la capital mexicana, ante el incremento reciente de la actividad del volcán, ubicado entre los estados de Morelos y Puebla.

La actividad inusual de esta montaña de 5.426 metros de altura hizo que los científicos lo observen con atención y preocupación, ante el temor de que entre en una ‘etapa de destrucción que puede ser seria y complicada’, si bien no necesariamente catastrófica.

Recién se observó que se ha formado un segundo domo en su interior que inquieta a los expertos porque puede ser indicio de que se avecina una mayor actividad.

El director del Centro Nacional para la Prevención de Desastres, Carlos Valdés, señaló al diario El Universal que ‘el domo más grande y más importante se formó en 36 horas en diciembre del año 2000 y fue de 19 millones de metros cúbicos’.

Eventualmente el domo ‘comenzó a ser despedazado’ por la actividad volcánica que comenzó el 18 de diciembre y finalmente culminó con una actividad importante el 22 de enero del año 2001 con una gran explosión.

‘Un gran domo implica, eventualmente, una etapa de destrucción que puede ser sería y complicada y eso es lo que vigilamos. Este cráter interior, debido a la actividad del volcán, creo que tardará cuestión de días en taparse’, afirmó el experto.

El cráter interior tiene un diámetro de 370 metros y 110 metros de profundidad y que es cuestión de días para que se tape.

Entre el 23 y el 27 de noviembre, el llamado ‘Popo’ emitió grandes fumarolas de entre 3.000 y 4.000 metros de altura que duraron entre 1:15 y 1:45 horas.

‘Cuando el sistema está abierto es como si se tratara de una olla exprés a la cual la válvula de presión le funciona muy bien; incrementamos la presión, la válvula se levanta y permite la salida de material’, explicó el funcionario.

Sin embargo, advirtió que ‘esto puede cambiar rápidamente’ por la naturaleza del volcán, pues desde que inició su actividad el 21 de diciembre de 1994, ‘se dedica es a formar domos y después destruirlos’, pues desde esa fecha, ha formado y destruido cerca de 77.

El cráter interno tiene un tamaño equivalente al doble del Estadio Azteca, el principal escenario futbolístico del país, con capacidad para más de 100.000 espectadores.

Lo que se espera para el futuro próximo es, a decir de Valdés, un incremento de la presión y luego la destrucción de los domos, mediante ‘explosiones que lanzan fragmentos’ aunque más cortos que los de los últimos días, de unos 5 minutos.

La autoridades realizaron un reciente sobrevuelo en torno al volcán para conseguir una panorámica más detallada sobre lo que está ocurriendo dentro del Popo, el segundo volcán más activo del país, después del Volcán Colima, ubicado al occidente, cerca de las costas del Pacífico.

Ante el incremento de la actividad, es el único volcán en el mundo del cual se emiten reportes diarios de los científicos, contó Valdes, quien precisó que del Colima se brinda un informe semanal y de varios en Perú la periodicidad es mensual.

La causa responde además al hecho de tratarse de un volcán que se ubica en una zona densamente poblada, pues en un radio de 110 kilómetros habitan entre 25 y 27 millones de personas.

La última gran actividad eruptiva de este coloso ocurrió hace 14.000 años, pero Valdés descartó que actualmente se ubique en un escenario similar.

No obstante, indicó que ‘hay que reconocer es que la vulnerabilidad de los seres humanos que vivimos cerca del volcán aumenta porque ‘simplemente una caída intensa de cenizas pone en jaque a las comunicaciones, vías de transporte y a la salud, todo este tipo de cosas’.

‘Entonces hay que estar muy atentos. No necesitamos una actividad muy grande para poner en jaque a una gran cantidad de mexicanos que vivimos alrededor del volcán’, afirmó. (ANSA).


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