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Publicado el 1 Diciembre, 2017 por Toni Pradas en Medio ambiente
 
 

Los datos fríos que calientan la Tierra

La reciente Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático (COP 23) trajo alegrías… y taquicardias
La Tierra vìctima del cambui climático. (Ilustración: ALTO NIVEL)

(Ilustración: ALTO NIVEL)

Por TONI PRADAS

Como un “regalo” al medioambiente, precisamente cuando representantes de todo el mundo estaban reunidos en Bonn, Alemania, celebrando la Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático, el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos anunció que permitiría la importación de partes de elefantes africanos, cazados por deporte.

La XXIII Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático (COP 23) se celebró en Bonn con la presidencia de Fiyi. (Foto: @COP23 TWITTER)

La XXIII Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático (COP 23) se celebró en Bonn con la presidencia de Fiyi. (Foto: @COP23 TWITTER)

La medida anula una anterior prohibición promulgada en 2014 por el presidente Barack Obama. Ante la extrañeza de todos, la agencia estadounidense echó mano a un argumento más asombroso aún: animar a los cazadores a matar estos animales porque sus trofeos beneficiarán a esta especie, en peligro de extinción desde 1979.

“La caza deportiva legal, bien regulada como parte de un programa administrativo sensato, puede beneficiar a ciertas especies al ofrecer incentivos a comunidades locales para conservar esas especies y al devolver los necesitados fondos para efectos de conservación”, aludieron, como si se tratara de un simple mecanismo de estimulación de inversiones para producir un objeto demandado.

La decisión fue elogiada por organizaciones que promueven la caza de animales, como el Safari Club International y la National Rifle Association, cercana esta al actual presidente Donald Trump, cuyos hijos, curiosamente, van con regularidad a África a cazar.

El Proyecto Elefante, agrupación a favor de la conservación del más grande mamífero terrestre, afirmó en Twitter que la decisión es reprochable. “Esto llevará a más caza furtiva”, añadió.

Por su parte, la asociación estadounidense de defensa animal PETA, consideró que cazar para ayudar a la preservación de la especie “equivale a vender un niño en el mercado negro con el fin de recaudar dinero para luchar contra la violencia infantil”.

Anote, pues: No habrá clemencia con los elefantes, a pesar de haber servido a los investigadores para indagar sobre la memoria y la inteligencia animal, o de haberse alistado estos durante siglos en los ejércitos persas, griegos y cartagineses como arma de guerra. Ni siquiera habrá un agradecimiento por supuestamente haber cargado tres de ellos, sobre sus lomos, a la Tierra cuando era plana, hasta que los científicos descubrieron que el planeta ciertamente era esferoide, sacudiendo así el cándido sueño de los antiguos filósofos hindúes.

(Infografía: EPOKNEWS)

(Infografía: EPOKNEWS)

Desde entonces sabemos que la Tierra tiene un achatamiento en los polos, como mismo son chatas algunas mentes que no se conmueven porque estos topes geográficos pierden congelación debido al calentamiento global, prometiendo inundar muchas zonas con el aumento del nivel del mar tras el descomunal deshielo.

Y qué más da si muere Dumbo a perdigones; de todas maneras sus días parecen contados por los efectos del cambio climático.

Para intentar revertir ese destino macabro, en el que numerosos Estados insulares desaparecerían y los sobrevivientes padecerían hambrunas y otros desastres, la humanidad consiguió en París, en diciembre de 2015, llegar a un arreglo para unir esfuerzos y detener, incluso reducir, los niveles de aumento de la temperatura.

Pocos meses antes de una nueva Conferencia de las Partes (COP) –la ya citada de Bonn, la número 23, entre el 6 y el 17 de noviembre–, urdida con grandes expectativas por el avance que se lograría al implementarse el Acuerdo de París, un increíble suceso enlodaría todas las esperanzas de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del calentamiento global.

Siguiendo su política de elefante que danza en una cristalería, Trump, cumplió su promesa de campaña presidencial al anunciar el 1º de junio la retirada de los Estados Unidos del Acuerdo. Su argumento fue el de proteger los intereses económicos de la nación (aunque, bien visto, realmente ampara a las grandes fortunas de los monopolios energéticos, principales emisores de los GEI).

David contra Goliat

Es curioso notar que en la COP 23 las miradas estuvieron centradas en dos países. Uno, el pequeño Estado insular de Fiyi, en el océano Pacífico, vulnerable ante la subida del nivel del mar (uno de sus pueblos ha sido de los primeros casos de evacuación hacia terrenos más altos debido a las inundaciones). El otro es el anuncio estadounidense de retirarse del Acuerdo de París, una despedida que debe demorar al menos tres años. No en balde han llamado a esta cita como la conferencia de David contra Goliat.

(Logotipo de la COP 23

(Logotipo de la COP 23)

La COP 23 fue presidida por Fiyi y su espíritu Bula (“hola”), si bien no tuvieron las condiciones de acoger físicamente la reunión. Esta responsabilidad la asumió la ciudad natal de Beethoven.

Que el primer ministro de Fiyi, Frank Bainimarama, ostentara la presidencia, no es un dato menor. Por primera vez un archipiélago como este tiene esa magna labor. Y es que son precisamente las islas donde los efectos del cambio climático se hacen sentir con mayor intensidad, en especial el aumento del nivel medio del mar.

Por este mismo motivo fueron ellas, junto con otros países vulnerables, las que durante diciembre de 2015 lograron victoriosamente incluir en el Acuerdo de París que las partes se comprometan a “hacer esfuerzos” por alcanzar un aumento de las temperatura por debajo de 1.5 °C, mucho menos que los 2 ºC correspondientes a la época preindustrial, cuando el carbón se convirtió en el patrón energético para mover las máquinas operadas con vapor.

En el otro extremo quedaba la potencia norteña, no isla pero sí aislada totalmente después de que los dos países que no habían rubricado el trato –Nicaragua y Siria– cambiaron de opinión.

Para colmo, frente a la sede de la conferencia una coalición de gobiernos locales, empresas, universidades, organizaciones de la sociedad civil y grupos religiosos de Estados Unidos, abrió un pabellón de 2 500 metros cuadrados denominado “We are in” (en inglés, “seguimos dentro”), en un esfuerzo por convencer a las otras naciones de que una gran mayoría en ese país continúa comprometida con el emblemático Acuerdo de París, independientemente de la medida adoptada por su presidente.

Inmediatamente después de anunciar Trump su intención de zafarse del compromiso ambiental parisino, una cohorte de políticos, muchos vinculados con el sector energético y el lobby del carbón en particular, comenzaron a desmentir lo que había sido comprobado por numerosos estudios científicos: ciertas actividades humanas son la causa principal del calentamiento global. Incluso sostienen que las energías renovables son parásitas y poco efectivas.

A principios de agosto, digamos, el Servicio de Conservación de Recursos Naturales del Departamento de Agricultura de EE.UU. orientó a sus trabajadores que “evitaran” usar el término “cambio climático” y que lo sustituyeran por el concepto “extremos del clima”.

Jamás podrían imaginarse que tal eufemismo quizás serviría para describir mejor a los dos polos estadounidenses: los extremos respecto al clima, justo en la conferencia de David contra Goliat.

El precio de ensuciar

El carbón fue centro de las discusiones referidas a las principales fuentes emisoras de CO2. Cuando este sector energético fue sustituido, las emisiones disminuyeron notablemente. (Foto: EL CONDENCIAL.COM)

El carbón fue centro de las discusiones referidas a las principales fuentes emisoras de CO2. Cuando este sector energético fue sustituido, las emisiones disminuyeron notablemente. (Foto: EL CONDENCIAL.COM)

Si no resultó peor la disgregación de la Casa Blanca fue porque ningún otro país sintió la tentación de abandonar la letra de París. No obstante, el peso paquidérmico de Estados Unidos pone en duda la consecución de una efectiva disminución de emisiones.

En primer lugar, porque quedaría libre de compromisos de acciones esa nación que es, con China, una de las dos grandes contaminadoras del mundo, y la primera si de acumulados históricos se trata. El pacto podría entrar en pánico, además, porque es Estados Unidos un decisivo centro tecnológico y financiero.

Según un informe científico especial, producido para la conferencia por Future Earth y The Earth League, la expansión de las energías renovables en todo el mundo se está duplicando cada cinco años y medio aproximadamente, de acuerdo con la descarbonización completa del sector de la energía a mediados de siglo.

Pero no todas fueron buenas noticias. En la conferencia fue presentado el informe Global Carbon Budget, realizado por 76 investigadores de 57 institutos de 15 países. Este avizoró una subida de 2 por ciento para 2017, hasta alcanzar las 41 gigatoneladas (41 000 millones de toneladas).

Anteriormente, las emisiones habían permanecido estables durante tres años pese al crecimiento económico mundial, sobre todo por el menor uso del carbón, la mejora de la eficiencia energética y el auge de energías renovables como la eólica o la solar.

Los expertos esperan para 2018 un incremento. La mayor parte de las emisiones procede del carbón, gas y petróleo, y se calcula que China emitirá 3.5 por ciento más que en 2016, hasta alcanzar las 10.5 gigatoneladas por un mayor uso del carbón.

En India también se registrará un aumento, aunque menor –de dos por ciento–, debido a la actual debilidad económica en el país. Si la economía india se recupera pronto, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) podrían aumentar velozmente en 2018.

Por el contrario, Europa y Estados Unidos disminuyeron las emisiones entre 0.2 y 0.4 por ciento. Sin embargo, el ritmo fue demasiado lento como para compensar la subida en otras regiones. El tiempo se está agotando para alcanzar el objetivo de limitar el calentamiento global a 2ºC, por no hablar del objetivo de 1.5.

Los expertos consideraron especialmente satisfactorio el desacoplamiento de la elevación del producto interno bruto y las emisiones. Esto demuestra que el crecimiento económico no tiene que conducir necesariamente a un aumento de las emisiones.

Recientemente, un grupo de investigadores informó que la concentración de GEI en la atmósfera había aumentado en 2016 más rápido que nunca, debido, además de a las actividades humanas, al fenómeno meteorológico de El Niño, con su mayor calor en los mares y las sequías en los trópicos. Por esa razón, los océanos y los bosques no pudieron absorber tanto CO2 como otros años.

Lo que cuesta limpiar

A pesar de lo anterior, la COP 23 trajo también buenas brisas, como han sido los resultados de las negociaciones, por un lado, y la Alianza de Marrakech para la Acción Climática Global, por el otro, con un amplio abanico de eventos, incluidos los de alto nivel.

El viceministro del Citma, MSc. José Fidel Santana Núñez, afirmó en la COP 23 que Cuba, con la Tarea Vida, reafirma sus compromisos de cumplir con el Acuerdo de París y continuará dedicando recursos significativos para implementar este plan (Foto: FLIRCK)

El viceministro del Citma, MSc. José Fidel Santana Núñez, afirmó en la COP 23 que Cuba, con la Tarea Vida, reafirma sus compromisos de cumplir con el Acuerdo de París y continuará dedicando recursos significativos para implementar este plan (Foto: FLIRCK)

Los participantes acogieron con satisfacción el progreso alcanzado para el financiamiento a largo plazo, pero también exhortaron a que se hicieran mayores esfuerzos para lograr los 100 000 millones de dólares anuales acordados para 2020, para apoyar a los países en desarrollo a tomar medidas climáticas.

Por su parte, el Fondo de Adaptación ya excede su objetivo de 2017, que era de 80 millones de dólares. Anuncios de financiación, como los de Alemania e Italia, han superado esa cifra en más de 13 millones de dólares, sumando un aporte total de 93.3 millones.

También hubo un avance político histórico en agricultura, que puede conducir a una respuesta más rápida y coordinada de las naciones para abordar un sector que es el segundo mayor emisor de GEI después del sector de la energía. Noruega, la multinacional Unilever y otros socios anunciaron un fondo de 400 millones de dólares para apoyar una agricultura más eficiente, a pequeños agricultores y la gestión sostenible de los bosques.

A lo anterior se suma el lanzamiento del Camino de los Océanos (Ocean Pathway), cuyo objetivo para 2020 es fortalecer la acción y la financiación, vinculando la acción contra el cambio climático, a favor de los océanos y de medios de subsistencia saludables.

Destaca asimismo la iniciativa InsuResilience, que avisó sobre nuevas alianzas y 125 millones de dólares adicionales de Alemania para apoyar su objetivo de proporcionar una cobertura de seguros frente a los desastres, asequible a 400 millones de personas pobres y vulnerables para 2020.

Alemania y Reino Unido, junto con otros socios, aportarán 153 millones de dólares para ampliar los programas de lucha contra el cambio climático y la deforestación en la Amazonia.

Mientras, el Banco Europeo de Inversiones dará 75 millones de dólares para un programa de inversión de 405 millones, de la dirección de Recursos Hídricos de Fiyi. Este monto reforzará la resiliencia de la distribución del agua y el tratamiento de las aguas residuales tras el ciclón Winston, la segunda tormenta más grande jamás registrada, y que azotó al archipiélago en febrero de 2016.

Particular interés despertó el lanzamiento de la Powering Past Coal Alliance, que reúne a 25 países, Estados y regiones, la cual busca acelerar la eliminación del carbón y apoyar a los trabajadores y comunidades afectadas en la transición.

Los aquí vistos son algunos de los compromisos alcanzados. ¿Será suficiente para ganarle la pugna del tiempo a la urgencia ambiental, mientras otros malgastan dinero cazando elefantes?


Toni Pradas

 
Toni Pradas