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Publicado el 12 Junio, 2018 por ACN en Medio ambiente
 
 

Ecologistas guantanameros monitorean las selvas lluviosas tropicales

En Cuba las más exuberantes pluvisilvas -aunque de restringida área-, son las selvas lluviosas de baja altitud, con mayor representatividad en el extremo oriental, en la cuenca del Toa, bordeando el curso del río Jaguaní, y en las partes bajas de los ríos Quibiján y Barbudo; localizadas hasta una altura de 400 metros sobre el nivel del mar, en los municipios de Baracoa, Yateras y Moa
Ecologistas guantanameros monitorean las selvas lluviosas tropicales.

Su gran diversidad de flora y fauna, mucha aún sin clasificar, hace de estas selvas parajes muy apreciados para la experimentación de nuevos medicamentos. (Foto: venceremos.cu).

Por YAIMARA VILLAVERDE MARCÉ

El desarrollo sustentable de las selvas lluviosas tropicales figura entre las prioridades de los ambientalistas guantanameros, interesados en preservar esos ricos y biodiversos ecosistemas, que en Cuba se concentran fundamentalmente en el extremo nororiental.

Rolando Villaverde, especialista de la Unidad de Servicios Ambientales de Guantánamo, explicó a la ACN que dichos bosques húmedos, también llamados pluvisilvas, en esta región están amparados dentro de la Reserva de Biosfera Cuchillas del Toa, y por su conservación y majestuosidad son sólo comparables a los de la Amazonia, denominados Pulmones del Planeta.

En Cuba las más exuberantes, pero de restringida área, son las selvas lluviosas de baja altitud -dijo- con mayor representatividad en el extremo oriental, en la cuenca del Toa, bordeando el curso del río Jaguaní, y en las partes bajas de los ríos Quibiján y Barbudo; localizadas hasta una altura de 400 metros sobre el nivel del mar, en los municipios de Baracoa, Yateras y Moa.

Estos ecosistemas de espesa cobertura, buena parte en suelos aluviales y dentro del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, son santuario, reducto final de importantes vertebrados endémicos en peligro de extinción como el almiquí, fósil viviente de la clase de los mamíferos, y el gavilán caguarero, el más amenazado de los falconiformes cubanos.

El eminente espeleólogo Antonio Núñez Jiménez, considerado Cuarto Descubridor de Cuba, dedicó medio siglo a la exploración y salvaguarda de esos parajes del Grupo Orográfico Nipe-Sagua-Baracoa, y describió sus pluvisilvas como últimos bosques vírgenes de Cuba, del tipo amazónico, únicos y mejor preservados del Caribe Insular y el Hemisferio Septentrional americano.

Por su valor, y como parte de los planes de manejo de las áreas protegidas en las que están incluidas, las cerca de 16 mil hectáreas de estas formaciones vegetales se monitorean y, si es preciso, se reconstruye o mejora su composición florística, empeño en el cual colabora con Cuba la organización no gubernamental Oro Verde, financiando recursos para el manejo y conservación.

Las pluvisilvas son consideradas los ecosistemas biológicos más variados del mundo y, aunque ocupan menos del siete por ciento de la superficie de las tierras emergidas, cobijan más especies arbóreas y de animales que ningún otro hábitat.

Su gran diversidad de la flora y fauna, mucha aún sin clasificar, hacen de estas selvas parajes muy apreciados para la experimentación de nuevos medicamentos, como sucede en el nororiente cubano con algunos escorpiones y plantas con potencialidades bioactivas, de interés para la Industria Farmacéutica, por su acción terapéutica.

Guantánamo cuenta hoy con el mayor índice de boscosidad de Cuba e importante parte la conforman esos antiguos biomas o paisajes bioclimáticos, que distinguen por poseer temperaturas elevadas, precipitaciones abundantes durante todo el año, y las copas de sus árboles entrelazadas en forma de una bóveda vegetal. (ACN).


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