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Publicado el 30 Agosto, 2018 por María Victoria Valdés Rodda en Medio ambiente
 
 

ÁFRICA: Obra ingeniera con latidos de agua

La hidroeléctrica Grand Inga Dam simboliza el potencial de la integración eléctrica regional. En fase constructiva una tercera presa con miras al futuro

 

La presa Inga 2, elemento en activo desde 1982, parte de la hidroeléctrica Grand Inga Dam, funciona solo al 40 por ciento de explotación. La idea es potenciar aún más sus capacidades. (megaconstrucciones.net)

La presa Inga 2, elemento en activo desde 1982, parte de la hidroeléctrica Grand Inga Dam, funciona solo al 40 por ciento de explotación. La idea es potenciar aún más sus capacidades. (megaconstrucciones.net)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Como un colosal brazo con sus muchas ramificaciones de venas así puede ser comparado el río Congo en sus cuatro mil 700 kilómetros de largo en travesía desde la República Democrática del Congo (RDC) hasta otras tierras vecinas. Las aguas que lo componen, unas veces quietas y otras con el remolino típico de las irregularidades del cauce, han marcado las luces y sombras de varios países, de miles de pueblos y de millones de personas.

Inspirado en esto, el británico Joseph Conrad logró entregarles a los lectores con El corazón de las tinieblas, una novela innovadora de la narrativa moderna, no solo por el estilo, sino además por el tema abordado, el cual describe y comenta el trato inhumano que recibían los nativos a manos de los agentes de las compañías extractivistas belgas; que llegaba desde la tortura hasta las amputaciones y la muerte. “Navegando por el río Congo, dejé de ser un animal para convertirme en escritor”, confesaría ya famoso.

Hoy la RDC es independiente. Mucha sangre le costó esa libertad porque sus recursos naturales provoca la codicia del capitalismo occidental y la traición de algunos de sus hijos, devenidos dictadores. ¿Cuántos episodios de resistencia se habrán tejido en las márgenes de ese mismo río; cuántas veces lo habrá surcado en algunas de sus partes el patriota Patricio Lumumba; qué cantidad de alimentos les puede haber proporcionado al Che y a su tropa en su gesta internacionalista en la antigua Zaire?

Creación para el orgullo

Existe una conexión entre los seres humanos y sus paisajes. Estos serán disfrutables en la medida en que se tenga autonomía para vivirlos o transformarlos de acuerdo con los requerimientos emocionales, ambientales, económicos o políticos. Remotas han sido las intervenciones en bosques, llanuras y ríos, y las civilizaciones africanas se han distinguido, precisamente, por la domesticación del “oro azul”. Así Egipto levantó un emporio que todavía sigue dando de qué hablar a cuenta de las aguas del Nilo.

Otras corrientes líquidas de África aportaron también páginas destacables a la historia, incluso para el tristemente célebre asentamiento del colonialismo. Por eso, en la lógica de los pueblos y gobiernos emancipados, crear cosas nuevas en los cauces de sus ríos, además de necesidad, es símbolo de andar por sus propios pies, que una vez en el camino correcto jamás tuerce el rumbo sin detenerse en impedimentos y costos.

Así ha ocurrido con el río Congo: vientre materno de una obra técnica llamada Grand Inga Dam, conjunto de presas que pueden llegar a producir miles de megavatios (MW) a partir del levantamiento de un tercer embalse que deberá redundar en la micro-geopolítica, en la seguridad y en la calidad de vida de un grupo de naciones, otrora subyugadas. Entonces hay que partir del principio de que esta creación de la ingeniería contemporánea representa un orgullo para los africanos.

Siendo el segundo mayor río del continente, el más profundo del mundo y el más potente de África, con un caudal de 42 000 metros por segundo, ofrece enormes potencialidades de generación de electricidad por vía hidráulica. Su cuenca abarca ocho países: Angola, Camerún, Gabón, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República del Congo, Tanzania y Zambia. La hidroeléctrica está en proceso de ampliación constante: En 1972, en el Bajo Congo se empezó a construir la presa Inga 1 (de 350 MW) a partir de los rápidos del río. Le siguió, en 1982, la Inga 2 (de 1 750 MW). Y en los años venideros se piensa concluir la tercera presa, aspiración mucho más compleja y lucrativa que las anteriores.

En los rápidos del río Congo las comunidades locales siguen pescando con métodos artesanales de siglos atrás. (nationalgeographic.com)

En los rápidos del río Congo las comunidades locales siguen pescando con métodos artesanales de siglos atrás. (nationalgeographic.com)

Pros y contras

Fotografías del Observatorio de la Tierra de la NASA son las más fehacientes pruebas de la oscuridad en la que habitan los africanos no ya en comparación con otras regiones del mundo, sino literalmente: África es un continente apagado. Y más allá de las bondades para la vida doméstica, es imposible actualmente planear desarrollo alguno sin que medie la energía. Si el continente carece de los elementales soportes eléctricos, cardinales en cualquier industria, es descabellado entonces pensar que en esta región se van a establecer otras esferas del saber, atemperadas al siglo XXI como pueden ser la ciencia de la información o la mecánica cuántica, por poner dos ejemplos.

En el caso que nos ocupa, en la RDC poco más de un 10 por ciento de la población tiene acceso a la red eléctrica; esa pobreza energética, además del mundo rural, se extiende a las ciudades importantes. Por lo mismo, electrificar es un imperativo. Superior a Las Tres Gargantas de China, y en esa concepción de porvenir, es que se inserta el Proyecto de Presa Inga 3, estimándose en 80 000 millones de dólares los costos de esta empresa, la cual ha contado con el respaldo de la comunidad internacional, organizaciones regionales y organismos multilaterales, aunque carece de la total aprobación del Banco Mundial, presionado por Estados Unidos a no darle el visto bueno. Ambos han declarado escuchar criterios ambientalistas –no precisamente africanos– que defienden proyectos de energía solar, eólica y de micro hidroeléctricas, que no dependan de un sistema de distribución central.

En todo plan a largo plazo y cuyo eje central sea la reconfiguración del medioambiente siempre hay muchos pros y contras, de ahí la pertinencia de un actuar riguroso porque en definitiva es la propia vida humana y planetaria la que se modifica. En ese contexto, el Banco Africano de Desarrollo ha colocado 33 millones de dólares para estudiar las implicaciones ambientales y sociales del proyecto a la vez que ha creado la Autoridad de Desarrollo y Promoción del Proyecto Grand Inga (ADPP), supervisora de la red de presas.

Actitud acertada porque el enfoque de futuro no debe estar orientado únicamente hacia las comunidades locales. No obstante, es importante escuchar sus reclamos así como resarcir los daños, algo que una parte de la colectividad Inga espera desde 1962, cuando empezó la planificación de la hidroeléctrica, sin respetar sus modos de vida ni sus medios para la subsistencia. Por eso el tema es complejo siendo crucial también analizar las perspectivas regionales y hasta globales. Entonces, a los modelos presentes y efectivos de diseño de pronósticos se han unido varios criterios en aras de no seguir omitiendo soluciones ambiental y políticamente correctas.

Pero no se puede pecar de ingenuo porque detrás de la justificación de energías limpias muchos proveedores internacionales (con USA a la cabeza) están lucrando con las escaseces africanas, promoviendo lo que algunos llaman “curitas de mercurocromo” que jamás serán la respuesta completa a la satisfacción de las necesidades de desarrollo del llamado continente negro. Eso de un lado. Tampoco se puede caer en los extremismos porque la energía hidroeléctrica es también renovable y limpia, sustentada en los recursos hídricos.

Mapa sobre consumo de electricidad en África/  (elperiodico.com)

(elperiodico.com)

Perspectivas

China y España presentaron en junio de este año una oferta conjunta como proyectistas. Bruno Kapandji, director de ADPP, informó sobre el deseo de comenzar en 2018 los trabajos, que se extenderán durante siete años: “los dos consorcios chino y español se comprometieron a crear uno solo. Estamos en pleno proceso para negociar el contrato de colaboración exclusivo que permitirá ir al mercado para encontrar el financiamiento”. Inga 3, según lo planificado, se construiría en dos pasos que descartan el cierre del río, ni abrir túneles, solo habrá el despeje para un canal. Está previsto un embalse de 22 000 hectáreas.

Hoy en día las actividades agrícolas necesitan tanto de agua como de electricidad. Sin embargo, este último recurso es indispensable para la minería, por eso hay que controlar y monitorear que el renglón abastecedor de alimentos no se vea amenazado por la extracción de materias primas que, si bien a su vez encadenan otros procesos productivos en el mundo, pueda poner en riesgo la seguridad alimentaria de la región. Se sabe que la RDC es la mayor productora de cobre de África, de modo que la construcción de Inga 3 es algo ventajoso para esos fines.

Otra de las posibilidades de esta empresa colosal es la interconectividad de una vasta área, la cual sería favorecida con la exportación de electricidad. Por ese concepto Sudáfrica le compraría a la RDC unos dos mil 500 MW al año. De lo que se trata es de mirar hacia adelante con una actitud responsable, sin que eso suponga ser timoratos en las decisiones pues la nueva presa parte de una visión más amplia de la comunidad internacional para desarrollar una red eléctrica en toda África. En última instancia es estímulo al desempeño económico industrial de todo el continente.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda