0
Publicado el 6 Mayo, 2019 por ACN en Medio ambiente
 
 

Área protegida Sabanalamar, un paraíso en el occidente cubano

Zona privilegiada por la naturaleza, al conformar un ecosistema de arenas blancas silícea de gran calidad, allí conviven también tesoros botánicos como la Colpothrinax wrightii, popularmente conocida como palma barrigona, especie vegetal endémica del occidente cubano, que continúa enriqueciendo el paisaje de Pinar del Río, provincia denominada la Catedral Natural de Cuba
Área protegida Sabanalamar, un paraíso en el occidente cubano.

Pinar del Río es una de las provincias de mayor boscosidad en Cuba. (Foto: guerrillero.cu).

Por MARITZA PADILLA VALDÉS

Asomarse al área protegida San Ubaldo-Sabanalamar, es una buena oportunidad para purificar el espíritu y entregarse a ese remanso de paz bajo la sombra de árboles de copas frondosas que parecen alcanzar el cielo.

Para el visitante uno de los mayores atractivos se centra en su emblemático bosque de arenas blancas, poblados por especies tan interesantes como las plantas insectívoras, rodeadas de cierta mala fama, aun cuando resultan inofensivas.

Con ejemplares de las familias droseráceas y lentibulariáceas, se tropieza el explorador en su andar por esos predios, todos pequeños y algunos apenas alcanzan los 40 centímetros.

Zona privilegiada por la naturaleza, al conformar un ecosistema de arenas blancas silícea de gran calidad, allí conviven también tesoros botánicos como la Colpothrinax wrightii, popularmente conocida como palma barrigona, especie vegetal endémica del occidente cubano, que continúa enriqueciendo el paisaje de Pinar del Río, provincia denominada la Catedral Natural de Cuba.

En su declive incidió en épocas pasadas las talas rasas, además de la sobreexplotación de sus poblaciones, dado que sus pencas resultan de excelente calidad para techados, y en la etapa juvenil las fibras son útiles para la confección de escobas.

Pero también en esos montes se encuentra el peralejo de sabana, el guano prieto, el hicaco cimarrón, la encina, sin contar la existencia de sus grandes pinares, especialmente el pino hembra.

Así pinos y mangles se besan en medio de comunidades de agua dulce, propiciadas por los ríos Sábalo y Cuyaguateje, cuenca de interés nacional y la mayor de la zona occidental de la isla, donde proliferan lagunas de escasa profundidad.

Más de cinco mil hectáreas conforman ese refugio de flora y fauna, en tanto su floresta crece sobre un suelo compuesto por depósitos de arenas gravas y turbas del período cuaternario, sitio considerado una llanura marina acumulativa con un alto contenido de cuarzo de un 98 por ciento de pureza.

De acuerdo con EcuRed, una infinidad de aves encuentra abrigo en ceibas y robles centenarios y en otros exponentes del universo verde de la demarcación, situada a unos 180 kilómetros de La Habana, en la cual están representadas más de 160 especies de la flora, casi la tercera parte de ellas endémicas.

De hecho, adentrarse en esta conservada zona es ir de seguro al encuentro de una aventura exclusiva de tú a tú con la naturaleza. (ACN).


ACN

 
ACN