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Publicado el 13 Septiembre, 2019 por María Victoria Valdés Rodda en Medio ambiente
 
 

JAPÓN

¿Error de juicio personal o irresponsabilidad ambiental?

El país mejor preparado de Asia para enfrentar emergencias naturales, con una consolidada postura ambiental está en entredicho por declaración de un alto funcionario público

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Un atún rojo gigante de 275 kilogramos de peso, capturado por la flota japonés, se cotizó en enero de este año en 2,7 millones de euros. (Foto: cdni.rt.com)
Un atún rojo gigante de 275 kilogramos de peso, capturado por la flota japonesa, se cotizó en enero de este año en 2,7 millones de euros. (Foto: cdni.rt.com)

Si usted está dispuesto a pagar 2,7 millones de euros por un atún eso significa que es un “loco” al pescado. No es una anécdota inventada para introducir un tema sobre actitudes exóticas. Es real y ocurrió en el mercado Toyosu de Tokio en enero de este año. Sin duda Kiyoshi Kimura, presidente de la cadena japonesa de sushi Sushi-Zanmai, debe haberse frotado las manos frente a la perspectiva de las muchas raciones de comida que podría brindar a partir de los 278 kilogramos de atún rojo que tenía ante sí.

Hace ocho meses atrás este suceso le dio la vuelta al orbe, tanto por el elevado pago como por el descomunal ejemplar marino. O sea, ya es “fiambre” noticiosa, sin embargo, nos va a permitir abordar un asunto que ha disparado la preocupación ambiental, y muy relacionado con la calidad del entorno natural, sin el cual es imposible vivir.

El ministro de Medioambiente japonés Yoshiaki Harada declaró, este 12 de septiembre, que la única opción para deshacerse del agua contaminada por radiactividad del reactor nuclear de Fukushima es verterla al océano.

Pero ¿cómo? es la pregunta disparada ante la “criminal” sugerencia. ¿Acaso Japón no es uno de los principales consumidores de productos frescos llegados del mar? Sí, tiene tres modalidades de captura: una, la pesca de altura, se realiza en aguas internacionales en grandes buques, la otra se efectúa en las costas también por barcos de gran calado aunque la más extendida es la pesca de bajura (o superficial), que representa la mitad de la producción industrial, y se acomete en embarcaciones pequeñas, con redes y otras técnicas tradicionales.

Estimaciones del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y de Pesca (MAFF) japonés estima que anualmente la nación asiática captura 5,43 millones de toneladas, principalmente de sardinas, bonito, cangrejos, salmón, calamares, almejas, y atún entre otras. También es conocido el gusto de los nipones por la carne de ballena, siendo Japón uno de los pocos países balleneros que quedan, a pesar del rechazo mundial a este tipo de caza.

¿Qué interpretación darle entonces a la declaración sin sentido del funcionario?: los tanques que almacenan más de un millón de toneladas de agua contaminada por radioactividad alcanzarán su capacidad máxima en el año 2022, según estimaciones de la Tokyo Electric Power (Tepco), compañía reguladora de Fukushima Daiichi.

Un millón de toneladas de agua contaminada por radioactividad alcanzarán su capacidad máxima en el año 2022. (Foto telesurtv)
Un millón de toneladas de agua contaminada por radioactividad alcanzará su capacidad máxima en el año 2022. (Foto telesurtv)

Tras el desastre en marzo de 2011, debido al terremoto (con una magnitud de 9 grados en la escala Richter) y el asociado tsunami que azotó las costas del archipiélago japonés, fue preciso utilizar un millón de toneladas de agua para enfriar los reactores dañados (cada día se bombea a la central 300 toneladas con ese fin). Hasta el momento el líquido se almacena en unos mil súper tanques pero a la vuelta de tres años estarán en su tope.

La compañía ha informado sobre los esfuerzos realizados para la eliminación del tritio, isótopo radioactivo del hidrógeno aunque todo ha sido infructuoso porque hasta ahora se carece de la tecnología idónea. No obstante, esta dificultad importante, si se ha podido eliminar la mayoría de los radionucléidos del agua. El tritio va directamente a los tejidos blandos y órganos del cuerpo, con los consiguientes riesgos de cáncer y otras enfermedades.

El funcionario japonés, tan fustigado por las redes sociales por sus pronunciamientos aparentemente anti ambientalistas, se hace eco de criterios científicos que aseguran que el tritio, a bajos niveles no se considera peligroso para el ser humano. Ejemplificó con varias plantas nucleares costeras del mundo que lo descargan al océano a un ritmo regular y puntual. La cuestión radica en saber cuán bajo son esos niveles en Fukushima.

“La única opción será drenarlo en el mar y diluirlo”, señaló Yoshiaki Harada. “Todo el Gobierno discutirá esto”, dijo. Tal y como informó la cadena noticiosa rusa RT, la Sociedad de Energía Atómica de Japón realizó una evaluación in situ para determinar el tiempo estimado en desmantelar Fukushima.

El estudio arrojó que podría tomar 17 años descargar el agua tratada una vez que haya sido diluida para reducir las sustancias radioactivas a niveles que cumplan con las normativas de seguridad.

Pescadores en alerta no solo en Japón

La contingencia de un elevado envenenamiento les quita el sueño a los pescadores y a los consumidores japoneses de pescado, que es la inmensa mayoría de ese país. Pero no solo a ellos, también a las naciones que contempla el océano Pacífico, que van desde Asia, Australia hasta América.

Por lo tanto ha trascendido el perímetro de las preocupaciones locales para convertirse en asunto mundial como todo lo relativo al medio ambiente, donde quedan ya muy pocos cotos cerrados.

El pronunciamiento de Yoshiaki Harada no responde a una postura oficial pero ha destapado el “avispero” de ecologistas y líderes comunitarios de muchas partes del planeta atentos a la salud del vasto ecosistema acuático que es el Pacífico. También están los escépticos y los cautos quienes sostienen que la política ambiental de Japón es una de las más avanzadas aunque, en opinión de esta reportera, tiene sus puntos ciegos como lo es el haber autorizado, luego de 30 años de veda, la caza de ballenas.

Para calmar a la opinión pública japonesa, el secretario del Parlamento bebió un vaso de agua que se dijo estaba contaminada de un charco en el interior de los reactores. El incidente de marras tiene un trasfondo político por cuanto está en curso una restructuración del Gabinete del Primer Ministro, Shinzo Abe. Los cambios por venir se deben a que el partido gobernante, el Liberal Democrático (PLD) ganó en julio las elecciones a la Cámara Alta del Parlamento. Se especula que no lo tendrá fácil a partir del aumento del impuesto al consumidor del 8 al 10 por ciento previsto para octubre.

Luego del terremoto de 2011 que afectó al archipiélago japonés los especialistas y trabajadores de Fukushima se empeñaron en labores de saneamiento para disminuir las fugas radioactivas. (Foto: netd500.epimg.ne)
Luego del terremoto de 2011 que afectó al archipiélago japonés, los especialistas y trabajadores de Fukushima se empeñaron en labores de saneamiento para disminuir las fugas radioactivas. (Foto: netd500.epimg.ne)

El gobierno de la Isla del Sol naciente gracias a su Agencia Meteorológica y el Sistema Nacional de Emergencia está consciente sobre las devastadoras consecuencias que el cambio del clima generaría en la agricultura. Similar panorama se perfila para la pesca, ya que ciertas poblaciones de peces podrían migrar hacia aguas menos cálidas en el norte del hemisferio. De ahí que Abe tenga al medioambiente como un punto primordial de su agenda nacional y multilateral.

Es previsible que se llamé a contar al titular de Medioambiente japonés Yoshiaki Harada porque es inconveniente a la política doméstica otro elemento negativo para la ciudadanía. A ello se le suma que Japón está enfrentado a Corea del Sur, al que le quitó, este 2 de septiembre, su estatus comercial preferente.

Ya los pescadores surcoreanos han puesto el grito en el cielo por la posibilidad de agua radioactiva en el Océano Pacífico y han declarado que están dispuestos a llevar el caso a instancias internacionales.

Así que la cifra récord pagado en el mercado de pescado Toyosu de Tokio por un atún rojo gigante de 275 kilogramos de peso no está tan traída por los pelos porque semejante maravilla de la naturaleza o una similar que pudiera nacer en el futuro, corre verdadero peligro si realmente niveles altos de sustancias radioactivas cunden nuestros mares.

Los esfuerzos deben dirigirse por tanto a un aceleramiento de las investigaciones científicas, a una mayor coordinación internacional de las estrategias ambientales pero sobre todo a un enfrentamiento cabal al cambio climático.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda