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Publicado el 22 Mayo, 2020 por Toni Pradas en Medio ambiente
 
 

DÍA MUNDIAL DE LA BIODIVERSIDAD

En las fronteras con el cielo

Un nuevo enfoque para la conservación de ecosistemas montañosos amenazados desarrolla el proyecto Conectando Paisajes

Finca La Caléndula, ArtemisaPor TONI PRADAS

Fotos: PROYECTO CONECTANDO PAISAJES

Este 22 de mayo la humanidad se zambulle en una jornada de reflexión que adquiere cada vez más importancia, pues la biodiversidad, grandemente amenazada, juega un papel fundamental en el equilibrio entre las personas, las especies y la naturaleza toda. Momentos de crisis medioambientales o sanitarias, como la actual, demuestran cuánto estudio y acción son necesarios para conservar el orden e interacción que nos exige el planeta como casa común.

Dotada de meticulosidad y denuedo, Cuba también celebra el Día de la Biodiversidad y pasa hoy revista a sus esfuerzos para evaluar cuánto ha hecho por lograr, de ese objetivo conservador, una causa renovadora científica, cultural, política y social.

Un ejemplo fehaciente de tales empeños es su desvelo por las montañas de la isla, un hermoso patrimonio que alcanza, además, una decisiva importancia histórica.

Las montañas en Cuba se realizan actividades económicas que dependen en gran medida de las especies animales y vegetales.

Las montañas en Cuba se realizan actividades económicas que dependen en gran medida de las especies animales y vegetales.

Las montañas en Cuba albergan gran parte de la biodiversidad del país. Allí se realizan actividades económicas que dependen en gran medida de las especies animales y vegetales, como son la producción de café, forestal, cultivos varios y ganadería.

Sin embargo, las especies de flora y fauna en estos sitios están amenazadas por incendios incontrolados, contaminación, prácticas agrícolas y ganaderas inadecuadas, la minería a cielo abierto y el cambio climático.

Uno de los proyectos más innovadores, Conectando Paisajes, apuesta por erigir su concepto “un enfoque paisajístico para conservar ecosistemas montañosos amenazados”, aplicado en cuatro sistemas o cordilleras (Guaniguanico, Guamuhaya, Bamburanao y Nipe-Sagua-Baracoa), lo cual se convierte en un nuevo paradigma en la conservación de la biodiversidad y la gestión de áreas protegidas (AP).

De tal suerte, traslada el enfoque de sitio específico a un enfoque de paisaje, donde se implementan corredores biológicos que propicien la integración de las áreas protegidas con el entorno que las rodean, donde viven las comunidades y se desarrolla la actividad productiva.

En estos corredores se busca integrar los intereses económicos con los conservacionistas de manera armónica y compatible, a fin de mitigar las pérdidas de la biodiversidad y aumentar la capacidad de los ecosistemas de generar bienes y servicios ambientales para mejorar el bienestar social, la calidad de vida y elevar la capacidad de adaptación al cambio climático.

Las especies de flora y fauna de las montañas están amenazadas por incendios incontrolados, contaminación, prácticas agrícolas y ganaderas inadecuadas, la minería a cielo abierto y el cambio climático.

Las especies de flora y fauna de las montañas están amenazadas por incendios incontrolados, contaminación, prácticas agrícolas y ganaderas inadecuadas, la minería a cielo abierto y el cambio climático.

Conectando Paisajes trabaja en la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en el entorno montañoso y para ello realiza múltiples acciones con los pobladores, las fincas, las instituciones y la gobernanza en los territorios, con vistas a minimizar las amenazas.

El proyecto se ha propuesto el establecimiento de un corredor biológico en cada sistema montañoso como alternativa de avanzada para la conservación. Este no es más que una zona de conectividad entre dos áreas de conservación, que relaciona la naturaleza, el sector productivo y los asentamientos humanos. Así, funciona como un modelo de conservación y desarrollo socioeconómico.

En sinergia con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), fueron aprobadas tres nuevas áreas en zonas de conectividad:  Paisaje Natural Protegido “Hanabanilla”, Reserva Ecológica “Pico San Juan”, y Elemento Natural Destacado “Cueva de Martín Infierno”. También se incrementó el puntaje de la matriz de efectividad de manejo de algunas áreas protegidas y se trabaja en la evaluación de la integridad ecológica de estas, así como en el inventario y monitoreo de especies metas para la evaluación de la conectividad.

Otras de sus acciones es la aplicación del enfoque de paisaje en el manejo de las áreas protegidas, como solución para estandarizar las acciones de gestión ambiental. A la vez se crean capacidades en las áreas protegidas, en cuanto a conocimiento e infraestructura, para aumentar la eficiencia en su manejo.

Una alta dosis de experiencia científica de sus investigadores demanda la creación de indicadores de paisaje en las zonas montañosas, donde su uso facilita los procesos de evaluación del paisaje y de las políticas dirigidas a su gestión.

La información científica y la educación ambiental son dos puntas de lanza importantes para la conservación de la biodiversidad.

La información científica y la educación ambiental son dos puntas de lanza importantes para la conservación de la biodiversidad.

Gracias a tales esfuerzos, el proyecto ya cuenta con una obra muy completa que compila el estado del arte de la flora y la fauna en el país, publicada bajo el título Diversidad biológica de Cuba. Métodos de inventario, monitoreo y colecciones biológicas.

También, para su labor educativa, ha puesto a disposición de infantes y jóvenes el folleto Paisaje montañoso: Una mirada escolar, un manual para círculos de interés en las escuelas de la montaña que persigue el mejoramiento de la educación ambiental.

Con estas claves, el proyecto Conectando Paisajes busca propiciar la integración de las áreas protegidas con el entorno que las rodean, para beneficio de esa biodiversidad que habita en las fronteras con el cielo. (TEPÉ)

 


Toni Pradas

 
Toni Pradas