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Publicado el 5 Junio, 2020 por Jessica Castro Burunate en Medio ambiente
 
 

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

El futuro debe ser verde

Aspirar al bienestar social y a un desarrollo sostenible y humano, implica asumir el reto del cambio climático desde rigurosas políticas públicas y con la colaboración de la responsabilidad ciudadana
Medio ambiente

(Foto: ACN)

Por JESSICA CASTRO BURUNATE

Cada vez son más los movimientos internacionales, los ciudadanos, los negocios y los gobiernos que responden a una misma alerta: algo tiene que cambiar para que el futuro aún nos pertenezca.

El año 2020 no ha dejado mucho espacio para pensar en peligros ambientales y en cuán expuestos llegamos a estar debido a nuestra propia mano.

La amenaza del coronavirus nos obligó a mirar de frente la fragilidad universal. Sin embargo, hay otros riesgos, otras vulnerabilidades por largo tiempo ignoradas.

Cuba es una de las pocas naciones –apenas superan la decena– que incluye la “protección y conservación del medio ambiente y el enfrentamiento al cambio climático” en su Carta Magna.

Este compromiso de nación se había materializado en 2017 con el plan estatal para el enfrentamiento al cambio climático, conocido como Tarea Vida, una política pública que enuncia los principales ejes para la mitigación y adaptación al nuevo escenario climático.

Su implementación demanda un programa de inversiones progresivas que se irán ejecutando a corto (año 2020), mediano (2030) y largo (2050) plazos.

La primera de estas metas temporales coincidió con una pandemia cuyos efectos económicos y sociales también alcanzan a la nación caribeña.

En medio de la incertidumbre y con el reto de cómo afrontar la recuperación, algunas acciones de la Tarea Vida se han desarrollado a la sombra de la COVID-19.

La provincia de Pinar del Río, sede del acto nacional por el Día Mundial del Medio Ambiente, continuó con la recuperación de playas arenosas y con los planes de ordenamiento para la relocalización de viviendas en comunidades costeras vulnerables.

La localidad costera de Caibarién está al centro de las prioridades de la Tarea Vida en Villa Clara. (Foto: Ramón Barreras Valdés/Vanguardia)

La localidad costera de Caibarién está al centro de las prioridades de la Tarea Vida en Villa Clara. (Foto: Ramón Barreras Valdés/Vanguardia)

Otras de las provincias reconocidas por su labor ambiental en 2020 fue Villa Clara, resaltando la labor en la ciudad de Caibarién y otros asentamientos cercanos al mar, así como el seguimiento a la llanura costera salinizada para asegurar el uso eficiente del agua en el riego de cultivo.

Varios proyectos de la cooperación internacional han continuado su trabajo, concatenado con los objetivos del plan estatal, principalmente asociado a los riesgos y vulnerabilidades ante fenómenos climáticos extremos y al área de la soberanía alimentaria.

¿Dónde estamos?

El aumento de la temperatura, sequías intensas cada vez más frecuentes, erosión de las playas, bajos rendimientos de las áreas agrícolas e inundaciones costeras severas son algunos de los impactos del cambio climático en la Isla.

Tractor arando tierra

La degradación de los suelos y la escasez de agua son problemáticas que enfrentan diariamente los productores agrícolas en Cuba. (Foto: Tomada de Granma)

En Cuba hay cerca de 570 asentamientos y más de 260 fuentes de abasto de agua vulnerables por intrusión marina. En provincias como Artemisa y Mayabeque, esta situación puede ser de hasta 15 kilómetros.

Asimismo, la elevación del nivel del mar se ha acelerado en los últimos años mientras el 85 por ciento de las playas arenosas del país presentan indicios de erosión, informaba ante la Asamblea Nacional del Poder Popular la ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), Elba Rosa Pérez Montoya.

En 2020, la Isla registró el marzo más seco desde el año 1961. En el primer trimestre más del 80 por ciento del territorio nacional tuvo afectaciones por la sequía meteorológica, mientras un 23 por ciento padeció sequía extrema.

A partir de la Tarea Vida se ha intentado un cambio de lentes para mirar el desarrollo, pero la transformación para que sea efectiva debe ser sistémica.

A inicios de 2020, el master en ciencias Orlando Rey Santos, asesor del Citma, informaba a la Agencia Cubana de Noticias sobre los avances realizados en tres años de implementación de la Tarea Vida. Según su recuento los 112 asentamientos humanos costeros que existen en la Isla cuentan con regulaciones urbanas que buscan frenar las construcciones en zonas de alta exposición por el ascenso del nivel medio del mar.

De ese total, los 35 presentes en las zonas priorizadas por la Tarea Vida tienen sus reglamentos y se han identificado en cada caso el tipo de medidas de adaptación más indicadas.

Rey Santos especificó que las direcciones provinciales y municipales del Instituto de Planificación Física, vinculadas a las áreas priorizadas, cuentan con estudios y disposiciones urbanísticas especiales para los asentamientos costeros, entre ellas prohibiciones de crecimiento, limitación en ampliaciones y de localización de nuevas inversiones.

En materia jurídica se avanza en la conciliación de una nueva Ley de Medio Ambiente. (la actual -Ley 81- data de julio de 1997) que se corresponda con las exigencias actuales y con las proyecciones de la Tarea Vida, precisó el especialista.

Entre todos los retos que de alguna forma se conectan con la Tarea Vida y son prioridades para el país, alcanzar la seguridad alimentaria, o soberanía si apuntamos más alto, es una de las más apremiantes y menos avanzadas si miramos el actual panorama.

Esta implica necesariamente un cambio de cultura y de modelo agrícola hacia prácticas más sostenibles y ecológicas, inversiones en tecnología y consolidar el sistema de apoyo a los pequeños productores.

La degradación de los suelos y la escasez de agua afectan a diario a quienes trabajan una  tierra cada vez más agotada. El cambio climático es una realidad que tocan a diario, especialmente quienes se encuentran en lugares vulnerables.

Cada año es más difícil lograr las cosechas lo que implica que el sector agropecuario debe considerar los riesgos ambientales en su planificación, y extender la ayuda a los campesinos, en forma de capacitación y recursos.

El cambio climático bajo el lente de la desigualdad

A finales de 2018 la titular del Citma, en exposición frente a los diputados de la ANPP, refirió los aspectos que influyen negativamente en el desarrollo de la Tarea Vida; tales como poca uniformidad en las respuestas en todos los sectores y territorios, el vacío de conocimiento científico a nivel local y el hecho de que muchas de las medidas tienen carácter reactivo, no preventivo, o están formuladas para el corto plazo.

Según estudios, las sequías intensas resultados del cambio climático global, tienen un impacto diferenciado en las mujeres. (Foto: Tomada de Invasor)

Según estudios, las sequías intensas resultados del cambio climático global, tienen un impacto diferenciado en las mujeres. (Foto: Tomada de Invasor)

En este orden la autonomía territorial y la descentralización del desarrollo, que también se han proyectado como objetivos del país, son esenciales. Los territorios deben seguir creando capacidades para autogestionar sus vulnerabilidades específicas.

Sin embargo, hay otras potenciales problemáticas que apuntar. Es necesario reconocer que aún cuando el cambio climático nos amenaza a todos, como el coronavirus, algunos son más vulnerables que otros.

Para una respuesta eficiente es necesario elevar la capacidad de adaptación y resiliencia de todos y cada uno; y para eso es imprescindible atender, mirar con detenimiento, las brechas socioeconómicas y de género que influyen en el nivel de exposición al peligro.

Como mismo los roles de género tradicionalmente asignados establecen que son las mujeres quienes cargan con las labores del hogar, esas que son casi imposibles de cumplir con ausencia de agua, su capacidad para gestionar y ser partes del cambio, se ve contantemente comprometida.

Hay una diferencia marcada entre quienes pueden transformar su realidad y quienes dependen de otros para que algo cambie. Existe una diferencia entre quienes cuentan con los conocimientos y los recursos para manejar la adversidad, renovar sus prácticas, innovar y seguir siendo productivos, y quienes son devorados por las circunstancias.

El término justicia climática es cada vez más utilizado en el activismo ambiental, refiere la comprensión de ese impacto diferenciado e intenta acercarse a la dimensión política de ese cambio que sin duda supondrá grandes retos sociales y económicos para la humanidad.


Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate