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Publicado el 5 Junio, 2020 por María de las Nieves Galá León en Medio ambiente
 
 

MEDIO AMBIENTE

El mensaje del planeta

Cada día la naturaleza nos llama a que nos detengamos unos minutos y observemos el mundo que nos rodea

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Zunzún volando

(Foto ESCAMBRAY)

Extasiada en el balcón de mi apartamento, observo el zunzún que revolotea sobre los lirios que han florecido en una de nuestras macetas. Es como una bola de azogue, apenas se detiene y al menor movimiento se asusta y busca otra flor en la cual poder libar

Alguna que otra vez aparecen esas diminutas aves entre los árboles que abundan alrededor del edificio. Incluso, las he visto rondando por otros jardines, como si hubieran emigrado a La Habana. Hace algunos meses –mucho antes de que la COVID-19 nos confinara en la casa- caminaba por la calle 25, en pleno Vedado, y me detuve para admirar un zunzún posado en un marpacífico. Unos turistas que pasaban hicieron lo mismo y lo enfocaron con su cámara para fotografiarlo, pero no tuvieron tiempo, la esquiva avecilla buscó otro rumbo.

Tengo suerte, porque al lado de nuestro edificio creció una palma que generosamente todos los vecinos dejaron vivir. Junto a ella también hay matas de mango y ciruela. Es decir, que el verde conforma el paisaje diario y se torna en vitamina esencial para el espíritu. A eso se suman las diversas aves que pernoctan entre las ramas, desde los negritos hasta algún que otro sinsonte.

Palma y mar pacífico

(Foto AGUSTÍN BORREGO TORRES)

Doy gracias de que muchas veces puedan pasar inadvertidos y sobrevivan entre tanto ruido. Porque no siempre está el deseo de protegerlos. La poda de los árboles en la ciudad –necesaria, pero muchas veces mal realizada– les arrebata su hábitat.

Cada día la naturaleza nos llama a que nos detengamos unos minutos y observemos el mundo que nos rodea. No siempre hemos sido benévolos con la Madre Tierra y muchas de las catástrofes que hoy sufre la humanidad tienen su origen en el uso indiscriminado de los recursos.

Con razón la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha advertido que la naturaleza está “al borde del colapso” y que es “probable” que “muy pronto” desaparezcan un millón de especies de animales y plantas.

A propósito de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, este 5 de junio, el lema escogido por la ONU para festejar la jornada es “La hora de la Naturaleza”, un eslogan que pide a los ciudadanos que escuchen los mensajes del planeta y que entiendan la necesidad de unir fuerzas en la solución de los grandes daños ocasionados al planeta durante siglos.

En ese sentido, la ONU, nos vuelve a alertar: “Si continuamos en este camino, la pérdida de biodiversidad tendrá graves consecuencias para la humanidad, incluido el colapso de los sistemas alimentarios y de salud”.

Entre las enseñanzas que ha dejado la pandemia que azota el mundo está también la necesidad urgente de cuidar el planeta, no se puede seguir destruyendo la biodiversidad porque las consecuencias son inimaginables.

Cuando en junio de 1992, durante la celebración de la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la ONU en Río de Janeiro, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, afirmó que: “Una especie está en peligro de extinción: el hombre”, muchos pensaban que eso tardaría en ocurrir.

Tiempo después, el 21 de septiembre de 2009, en la reflexión titulada Una especie en peligro de extinción, el líder cubano profundizó: “Cuando pronuncié y fundamenté aquellas palabras, recibidas y aplaudidas por los jefes de Estado allí presentes –incluido el presidente de Estados Unidos, un Bush menos tenebroso que su hijo George W.–, estos creían disponer todavía de varios siglos para enfrentar el problema. Yo mismo no lo veía en fecha tan cercana como 60 u 80 años.

“Hoy se trata de un peligro realmente inminente y sus efectos son ya visibles”, subrayó Fidel.

Vale la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente para prestar más atención a los lamentos y las advertencias del planeta. La vida demuestra que no puede ser acción de unos pocos, hay que juntar manos, corazones y acciones para salvar a la Tierra.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León