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Publicado el 4 Junio, 2020 por Redacción Digital en Medio ambiente
 
 

Se le consideraba extinta

Reaparecen las abejas azules

La naturaleza suele brindar segundas oportunidades y con este hallazgo demuestra que queda mucho por aprender sobre un animal que es esencial para nuestro planeta
abejas azules

Foto: elobjetivo.com.ar

Por Fran Castillo

La Osmia calimthae, comúnmente conocida como abeja azul, fue una especie hallada en 2011. Por desgracia, este animal tuvo un poco recorrido, ya que se consideró como especie extinguida en 2016.

El motivo por el que se consideró desaparecida era porque no había presencia de este insecto, pero los investigadores del Museo de Historia Natural de Florida (EE. UU.) han detectado nuevos avistamientos de este insecto azulado.

Una especie extraña

Esta variedad de abejas destaca por su color azul oscuro metalizado y únicamente se ha encontrado en áreas de Lake Wales Ridge, en Florida.

Esta localización es considerada a nivel mundial como un punto de referencia de la biodiversidad, pero que está corriendo el riesgo de desaparecer, según un estudio llevado a cabo por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos en 2015.

Lo más sorprendente es que cuatro años después de considerar esta especie extinta ha vuelto a resurgir. Todo comenzó cuando Chase Kimmel, investigador del museo, se aventuró en el mes de marzo a indagar en la zona donde solían habitar las abejas azules y conocer cómo era la población y cuáles eran sus hábitos alimenticios.

Durante su viaje, encontró estas abejas azules en tres zonas que eran conocidas y en seis nuevas ubicaciones que estaban a una distancia superior a los 80 kilómetros con respecto a los lugares anteriores.

Peculiares e importantes

El hallazgo de esta especie supone un gran avance en el ámbito científico y el objetivo es que la abeja azul se conserve el mayor tiempo posible.

Estas abejas anidan en solitario y tienen una dieta basada en la Clinopodium ashei, una planta variante de la menta y que se encuentra amenazada debido a la actuación del ser humano sobre el hábitat.

Hay que recordar que no se han encontrado nidos de la abeja azul, pero se sabe que utiliza madrigueras o agujeros de los árboles como residencia.

Como se puede ver, la naturaleza suele brindar segundas oportunidades y con este hallazgo demuestra que queda mucho por aprender sobre un animal que es esencial para nuestro planeta


Redacción Digital

 
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