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Publicado el 9 Diciembre, 2020 por Redacción Digital en Medio ambiente
 
 

Pequeños cambios podrían reducir efecto invernadero

Estos cambios serían más eficientes para lograr una distribución justa de la carga y, al mismo tiempo, mantener los costos generales bajo control, encontraron los investigadores. Esto podría resolver el dilema épico de unir la rentabilidad, la soberanía nacional y el reparto justo de los esfuerzos.
Un informe alerta sobre el "irreversible impacto" por los gases de efecto invernadero./ Foto: LA INFORMACIÓN: referente en actualidad empresarial y económica.

Un informe alerta sobre el “irreversible impacto” por los gases de efecto invernadero./ Foto: LA INFORMACIÓN: referente en actualidad empresarial y económica.

MADRID, 9 Dic. 2020 (Europa Press) -La reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero se podría lograr de manera justa y económica mediante variaciones sorprendentemente pequeñas de políticas bien conocidas.

Es lo que muestra un equipo de economistas en un estudio cuantitativo que publican en ‘Nature’. Los precios diferenciados del CO2 en diferentes países, combinados con transferencias financieras moderadas de países avanzados a países en desarrollo, bastarían.

Estos cambios serían más eficientes para lograr una distribución justa de la carga y, al mismo tiempo, mantener los costos generales bajo control, encontraron los investigadores. Esto podría resolver el dilema épico de unir la rentabilidad, la soberanía nacional y el reparto justo de los esfuerzos.

“Si bien las reducciones de emisiones necesarias para cumplir con el objetivo climático del Acuerdo internacional de París son claras, la forma de compartir esta inmensa carga no lo es”, puntualiza Nico Bauer, del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, autor principal del estudio.

Lograr los objetivos climáticos

“La pregunta delicada es: ¿cómo lograr un objetivo climático respetando el reparto equitativo de la carga? –precisa–. Esto se traduce en un compromiso entre la eficiencia económica y la soberanía, ya que una solución de una u otra resulta bastante cara: enormes transferencias internacionales o más costos para todos”.

“Ahora, nuestros cálculos muestran que las desviaciones sorprendentemente moderadas del precio uniforme del carbono pueden reducir considerablemente las transferencias de dinero necesarias –explica–. Y las transferencias financieras moderadas pueden reducir en gran medida las ineficiencias de los precios diferenciados del carbono. Ambos instrumentos políticos resultan tener efectos no lineales: pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia”.

Aunque los precios uniformes del CO2 y el comercio internacional de derechos de emisión alcanzarían el objetivo de estabilización climática al menor costo absoluto, podría ser una carga sustancial para los países en desarrollo. Para apoyarlos en sus esfuerzos, los países avanzados tendrían que pagar, lo que a menudo se percibe como un daño a la soberanía nacional.

Alternativamente, los países ricos necesitarían implementar políticas domésticas más estrictas para reducir las emisiones totales, lo que aumenta los costos económicos. El nuevo estudio muestra cómo se puede mediar esta compensación.

esfuerzos de reducción de gases de efecto invernadero

Los investigadores ejecutaron simulaciones por ordenador de sistemas de energía-economía-tierra para analizar políticas alternativas. Si los esfuerzos de reducción de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global muy por debajo de 2° C se van a distribuir de manera equitativa, sin transferencias financieras, los precios del carbono en los países industrializados tendrían que superar los de los países en desarrollo en más de 100 veces.

Si, por ejemplo, en 2030 una tonelada de CO2 costara 19 dólares en la India, se necesitarían casi 2.500 dólares en Europa para lograr las reducciones de emisiones necesarias. Esto conduciría a pérdidas de eficiencia de más de 2.000 billones de dólares en todo el mundo dentro de nuestro siglo.

Si, por el contrario, hubiera un precio del carbono uniforme a nivel internacional, que alcanzaría los 56 dólares por tonelada de CO2 en 2030, serían necesarias transferencias financieras de más de 4.000 billones de dólares en nuestro siglo para igualar los esfuerzos entre países ricos y pobres. Estas transferencias equilibran las diferencias de pérdidas relativas de ingresos de un supuesto precio uniforme del carbono que asciende al 3% en India pero solo al 0,3% en Europa.

La equidad se define aquí como una distribución equitativa de las pérdidas relativas de ingresos entre países debido a las medidas de política climática.

“Los costos de mitigación difieren mucho a precios uniformes del carbono porque las economías avanzadas ya tienen un uso de energía más eficiente y más limpio y son menos dependientes de la energía fósil que las economías en desarrollo. Por lo tanto, en los países en desarrollo se pueden encontrar más oportunidades de bajo costo para la reducción de emisiones , pero implementar la reducción de emisiones también incurre en pérdidas de ingresos más severas”, explica Bauer.

PAÍSES AVANZADOS Y PAÍSES MENOS DESARROLLADOS

“Un precio uniforme del carbono que genere reducciones de emisiones globales al menor costo, por lo tanto, golpea más a los países menos desarrollados –prosigue–. Para establecer la equidad, los países avanzados tendrían que compensar financieramente a los países en desarrollo para neutralizar las diferencias en las pérdidas de ingresos”.

“Si los países avanzados por el bien de la soberanía rechazan este tipo de transferencias financieras, para mantener la equidad, sus precios nacionales del CO2 tendrían que ser muy altos para lograr reducciones de emisiones más fuertes”, explica Bauer.

“En los países más avanzados, esto requeriría más inversiones porque en sus economías ya tecnológicamente avanzadas, acelerar aún más la eliminación de combustibles fósiles es más complicado y costoso –continúa–. Por lo tanto, diferenciar los precios del carbono eleva los costos globales generales”.

Por lo tanto, cualquiera de estos procedimientos comunes conduce a soluciones costosas que, por supuesto, son obstáculos importantes para implementar las políticas climáticas relevantes. Sin embargo, los cálculos de los investigadores de Potsdam muestran que con solo una cuarta parte del volumen de transferencia global se podría ahorrar más de la mitad de la ineficiencia adicional en los costos globales de mitigación.

Además, la distribución de los precios del carbono entre diferentes países se reduce en tres cuartas partes. Por tanto, el equilibrio entre eficiencia y soberanía no es lineal. Las consecuencias extremas de insistir en los principios de eficiencia económica o soberanía pueden reducirse considerablemente. Permitir transferencias reduce la ineficiencia, mientras que desviarse de la fijación de precios uniforme del carbono reduce la necesidad de transferencias.

política internacional de reducción de gases de efecto invernadero

“Ahora, no hay una solución perfecta. Si respetamos las diferencias socioeconómicas y tecnológicas, así como los principios políticos bien establecidos, los precios diferenciados del carbono combinados con transferencias moderadas son fundamentales para una política climática futura eficaz y justa”, dice Ottmar Edenhofer, director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y coautor del estudio.

“Cualquier política internacional ambiciosa de reducción de gases de efecto invernadero debe cumplir tres criterios para ser aceptable para los gobiernos de todo el mundo: debe garantizar un reparto justo del esfuerzo, la rentabilidad y la soberanía nacional, lo que significa limitar las transferencias financieras –advierte–. Nuestro enfoque explora el margen de maniobra para encontrar un compromiso aceptable para este trilema, especialmente si se complementa con políticas energéticas específicas y transferencias internacionales de tecnología”.

“Nuestro objetivo es asegurar la prosperidad internacional tanto a corto como a largo plazo”, añade Edenhofer, quien también dirige el Instituto de Investigación Mercator sobre Bienes Comunes Globales y Cambio Climático y es profesor en Technische Universitat Berlin.

“A corto plazo, las transferencias financieras, que se reducen pero que por supuesto siguen siendo sustanciales, no arruinarían a los países ricos –señala–. Podrían infringir la soberanía nacional hasta cierto punto pero no ir en contra del bienestar nacional, si ayudan a acordar las limitaciones de las emisiones. La prosperidad futura solo puede garantizarse si logramos reducir los riesgos y daños climáticos estabilizando rápidamente nuestro clima”.


Redacción Digital

 
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