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Publicado el 11 Abril, 2021 por Redacción Digital en Medio ambiente
 
 

Roy Sullivan, el pararrayos humano

Existen casos insólitos que por muy sorprendentes que parezcan, su probada veracidad nos pone ante la evidencia de que lo increíble, sobrepasa a la realidad. Roy Sullivan, el pararrayos humano, es uno de estos casos, de entre miles que ocurren a diario en el mundo.

Foto: aiditecsystems.com

Por Marcelino Ortiz C.

Existen casos insólitos que por muy sorprendentes que parezcan, su probada veracidad y lo incuestionable del hecho, nos pone ante la evidencia de que lo increíble, siempre sobrepasa a la realidad.

Roy Sullivan, el pararrayos humano, es uno de estos casos, de entre miles que ocurren a diario en el mundo.

Recibir una descarga eléctrica a lo largo de la vida de un ser humano, y vivir para contarlo, es prácticamente imposible.

Sin embargo, el guardaparques Roy Sullivan batió todos los récords al sobrevivir, en ¡siete oportunidades! el impacto eléctrico de los rayos.

La extraña atracción de Sullivan hacia estos fenómenos, a pesar de que su trabajo de guarda parques haya colaborado para mantenerlo al aire libre en muchos lugares tormentosos, desafía abiertamente a las matemáticas, pero a pesar de ello, Roy Sullivan se burló de las estadísticas de una manera increíble.

Según el National Geographic, la probabilidad de que una persona reciba la descarga de un rayo a lo largo de su vida es de 1 entre 3.000.

Basándose en estos datos, se ha calculado que la probabilidad de que alguien como Roy Sullivan fuese golpeado por siete rayos durante toda su vida, alcanza el astronómico valor de 1 entre 16 septillones; es decir, un 16 seguido de 24 ceros (16, 000, 000, 000,000,000,000,000,000).

Los impactos

Imagen ilustrativa: perfil del autor en Facebook

Repasemos las oportunidades en que Sullivan fue golpeado por un rayo:

l.- En 1942, Sullivan se encontraba en una torre de vigilancia del Parque Nacional Shenandoah, en Virginia, Estados Unidos, cuando recibió su primera descarga eléctrica; el rayó impactó sobre su pierna y perdió la uña del dedo más grande del pie.

2.- En 1969, un rayo cayó sobre la camioneta descapotable de Roy Sullivan mientras circulaba por un camino de montaña. Sus cejas se quemaron por completo y perdió el conocimiento.

3.- En 1970, mientras se encontraba en la entrada de su casa, un rayo lo alcanzó inesperadamente, provocándole quemaduras en el hombro izquierdo.

4.- En 1972, otro rayo cayó sobre Roy Sullivan y le prendió fuego a su cabello cuando se encontraba en su oficina de guardaparques. A partir de entonces, Sullivan siempre llevó consigo una cantimplora llena de agua, por si acaso.

5.- La previsión de la cantimplora salvó a Roy Sullivan de daños mayores cuando el 7 de agosto de 1973, el quinto rayo impactó sobre la cabeza del guarda parques, expulsándolo violentamente del Todoterreno que conducía y quemándole nuevamente el cabello.

6.- El sexto rayo lo recibió el 5 de junio de 1974, mientras se encontraba a campo abierto y los testigos del hecho afirmaron que Sullivan se quemó uno de sus tobillos. Dicen que Sullivan observó una nube peligrosa y comenzó a correr por temor a resultar fulminado, pero no alcanzó a llegar a un lugar seguro antes de recibir su penúltima descarga.

7.- Finalmente, el 25 de junio de 1977, mientras se encontraba pescando en el lago del parque, el último rayo de su vida le cayó al desafortunado Sullivan y tuvo que ser hospitalizado con quemaduras en el pecho y el estómago.

UNA VIDA SOLITARIA Y TRISTE

Foto: wikipedia.org

Sullivan fue descrito como un hombre musculoso con una cara ancha y robusta, que se parecía al actor Gene Hackman.

Como resultado de su particular condición de hombre pararrayo, Sullivan se fue transformando en una persona malhumorada y depresiva.

En su vida fue evitado por muchas personas a causa del miedo que inspiraba, pues al estar cerca de él, cualquiera podría ser alcanzado por un rayo, y eso le entristecía mucho.

En una ocasión, recordó: “Yo estaba caminando con mi jefe cuando un rayo cayó muy lejos y apresuradamente me dijo -Te veo más tarde-, y se marchó casi corriendo.

El 28 de septiembre de 1983, a la edad de 71 años, Sullivan se quitó la vida con su propia arma reglamentaria, aparentemente debido a un desengaño amoroso.

Ni durante su vida ni luego de su muerte, jamás se pudieron explicar las causas por las que Roy Sullivan parecía atraer a los rayos con tanta frecuencia.

El hombre pararrayos al menos se aseguró un sitio en el libro de récords Guinness, institución fiscalizadora de los más curiosos e insólitos récords mundiales.

Su historia y fotos se exhiben en dos salas de Guinness World en Nueva York y Carolina del Sur.

(Tomado del perfil del autor en Facebook)

 


Redacción Digital

 
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