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Publicado el 15 Marzo, 2015 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Búfalos o cebú, ¿qué crianza es mejor al país?

A cargo del Doctor WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

El búfalo llegó a esta Isla en 1980; era a penas un puñado

Hoy se calculan en Cuba unas 70 mil cabezas de búfalo, por su alta fecundidad.

Fernando Moreno, de San Miguel del Padrón, en La Habana, pregunta: búfalos o ganado cebú, ¿qué crianza es mejor al país? Le respondo sonrojarme: es ventajoso criar todo animal de llevar a la cazuela: cerdos, caprinos y ovinos, pollos, patos y pavos. Hasta la pequeña codorniz es rentable… porque todo se consume en Cuba. Somos un pueblo carnívoro. Esto es una verdad incuestionable.

Y ¡al grano! El búfalo de aguas (Bubalus bubalis) llegó Cuba a inicios de 1980 y eran apenas un puñado de ejemplares para criarlos en terrenos próximos a la línea costera, donde ni competía con otras ganaderías ni representaba peligro alguno a la agricultura. Su fecundidad es maravillosa; su natalidad se acerca al ciento por ciento y la mortalidad de los bucerros y bucerras es casi nula. Su costo de producción de carne en dehesa es muy bajo, porque comen cualquier vegetal por grosero que sea y lo mejor: no requieren atención alguna ¡Ni veterinaria! y desafían el abigeo porque… no hay quien se les acerque.

Hoy se calculan unas 70 mil cabezas; sin embargo, las búfalas llevadas al encierro tienen el inconveniente de que apenas producen leche para mantener la cría, a diferencia de la vaca cebú (Bos taurus indicus), que siempre se ha ordeñado en fincas rústicas por los monteros, hombres que atan sus patas con mancuernas y ordeñan en la madrugada todas las hembras. Una vaca cebú en ordeño alimentada solo con buen pasto produce cinco litros de leche o más cada día, algo que costea finca, salarios… y un poco más. Es nuestro ganado carnicero por excelencia. Su fecundidad, su natalidad y la supervivencia del ternero son excelentes, sin llegar a los topes del ganado bufalino, y, aunque hoy le sobran detractores, muchos pensamos como los ganaderos de antaño: “en Cuba sin cebú no hay carne”.

Se podría pensar que acopiar búfalos asilvestrados propicia carne de excelente calidad y barata; sin embargo, también tiene desventajas: gusta de vivir en grandes manadas y no resiste el hambre. Un búfalo con apetito no entiende de cercas ni de áreas protegidas, ni de caseríos ni poblados, y se crea un peligro real, para tener en cuenta en un país como el nuestro, con largos períodos de sequía, porque busca nuevas rutas en pos de alimentos e invade los asentamientos poblacionales convertidos en una troupe indetenible ¡que arrasa los cultivos!. Se comen por igual la caña, el maíz, el tomate y el tabaco, el frijol y las hortalizas… ¡todo se lo comen! Estos son hechos reales, nada de mi imaginación. ¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez