0
Publicado el 23 Marzo, 2015 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Respuesta a Lourdes Esquijarosa, Aldecoa, La Habana

Por:Dr. WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

perritoSu Terry, un perrito mestizo polirracial, escapó de casa para dárselas de macho y, tras una bronca de nunca acabar con otros canes, cubrió una chucha vagabunda y promiscua, un acto reproductivo de alto riesgo, un encuentro amoroso que pone en peligro la salud de su faldero. El propietario está en la obligación de evitar este hecho.

Pasados dos meses, goteaba sangre del prepucio de Terry, pudiéndose observar un aumento del diámetro de la verga en su base de inserción. Lo llevó ante su veterinario, que sin miramientos le reprochó su actuar irresponsable. El profesional colocó al perro de patas al revés y retiró el prepucio. Fue así como pudo observar una masa carnosa, amorfa y sangrante que diagnosticó como granuloma viral transmisible del perro, una lesión muy generalizada entre golfos de uno y otro sexo que deambulan por toda la ciudad. Durante cinco semanas fue sometido a dosis de citostático combinado con antibiótico, logrando disminuir el tamaño del granuloma, y, pasadas dos semanas, anestésicos, tijeras y bisturí dieron fin al tumor.

El veterinario le explicó la conveniencia de castrar a su perro, porque las hormonas suelen jugar una mala pasada en estas situaciones y resurge el tumor con frecuencia.


Walfrido López Gonzàlez