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Publicado el 18 Junio, 2015 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

El cerdo ha pasado a ser el mamífero nacional

El 60 por ciento de la producción de carne de cerdo está en manos de propietarios privados

El 60 por ciento de la producción de carne de cerdo está en manos de propietarios privados

A cargo de WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

Cierto es lo dicho en broma: el cerdo ha pasado a ser el mamífero nacional. De esta manera iniciamos la respuesta a una inquietud planteada por Jorge L. Álvarez, de Plaza de la Revolución, en La Habana.

Las cifras hablan: si en 2012 las entregas a sacrificio controlado fueron 252 mil toneladas métricas, el año 2013 alcanzó 292 mil, un incremento de 15 por ciento en solo 12 meses (Oficina Nacional de Estadísticas, 2014). Como si fuera poco, las ventas del ñaero caribajo en los mercados durante 2014, en especial durante las fiestas de fin de año, llenó de gozo a todos.

Las porquerizas, pequeñas, medianas o enormes, son verdaderas fuentes de empleo, riqueza y bienestar, en especial de los campesinos. Innegable es que los precios no bajan. Pero, bueno, no soy economista… ni tonto. Hay cambios en la propiedad de la piara nacional: 60 por ciento en manos de propietarios privados, el 30 por ciento en propiedad estatal o cooperativa y el resto en otras modalidades. Los criadores de cerdos han aprendido mucho, mucho, mucho.

1- La atención veterinaria mínima es indispensable: desparasitar, eliminar la sarna y vacunar contra el cólera y la erisipela porcina ahorran sudor, dinero y lágrimas.

2- Reaparece la especialización: unos se dedican a la cría de hembras de vientre, otros a desarrollar precebas y otros al engorde.

3- Aprendieron que el peso óptimo, de 90 kg., al momento del sacrificio, requiere más trabajo, pero deja una rentabilidad mayor.

4- El yogur de yuca, obtenido de yucales y boniatales sembrados ex profeso para su alimentación y los piensos artesanales, han venido a llenar el vacío dejado por alimentos concentrados fabricados con cereales importados, sin pasar por alto la insensata disminución en el suministro de mieles azucareras y levadura torula, algo que merece una mayor atención a criadores de todo tipo.

5- No se pueden criar más cabezas que la comida disponible para su desarrollo y engorde. En esos casos, los animales sobrantes se venden a otro criador.

Pienso, si igual proceder acometieran con los vacunos ante la sequía, no morirían de hambre cada año tantos terneros, novillos y toros en el país, porque el ganado se alimenta con hierba y si no hay pastos ni reservas de ensilaje y heno, sacrificar y congelar sus carnes serían medidas racionales.

Lloro al ver noticias de muertes de vacunos a causa del hambre y la sed en este siglo XXI. Alentador este 2015. ¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez