0
Publicado el 9 Abril, 2016 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Llevar por primera vez una mascota al hogar (I)

Es una idea que puede resultar buena, regular o mala

veterinario-peina-perroPor WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

MILLO DELGADO, MORÓN, CIEGO DE ÁVILA: Su interés en llevar por primera vez una mascota al hogar es una idea que puede resultar buena, regular o mala.

Son muchas las personas que pagan un Potosí por un perro, gato, cotorra u otras especies y depositan en ella todo el amor y bondad que alberga el ser humano; sin embargo, para quienes hemos vivido inmersos en este mundo de los animales afectivos, también hemos visto que en poco tiempo se pierde el interés inicial y el animalito comienza un calvario de maltrato y desatención.Parafraseando al poeta: la perra pobre al portal, la perra rica al rosal.

Primera regla: piense bien antes de decidir traerlo. ¡He ahí la cuestión!

Al seleccionar un perro debe escoger entre una raza dócil (poodle, bichón, yorkshire terrier, pointer, braco, un simpático sato) o una casta belicosa (rotteweiler, pitbull, Staffordshire).

Si grande como el pastor alemán o pequeño como el chihuahua.

Si lo selecciona para el vigilar el ganado o el hogar, debe ser fuerte, ágil y lo suficiente inteligente para ser entrenado por personas dedicadas a esta profesión.

Tiene que tener espacio suficiente para que viva con cierto decoro, en plena libertad porque mantener un can atado a una cuerda o encerrado en una jaula es un acto de puro abuso animal.

Un ejemplar de pequeña talla cabe en poco espacio, pero siempre en un sitio fijo dentro de la vivienda. 

Segunda regla: piense bien qué raza de perro selecciona para traer a casa y para qué propósito.

Si se decide por un  gato tendrá ventajas: no requiere esmerarse para su atención y los costos de alimentación se reducen mucho, mientras que el cariño que brinda a su amo es igual o superior; pero ha de tener en cuenta posibles arañazos a usted o visitantes, desgarros a las cortinas, vestidos, pelos por doquier, no protege el hogar ni avisa ante la llegada de intrusos y roba el pescado propio o del vecino si usted  le niega los alimentos que requiere.

Tendrá que castrar al macho o llevar la gata ante el veterinario para un ovario-histerectomía; en el varón, para reducir la ferocidad; en la hembra so pena de llenarse de gaticos en tan solo unos meses.

Tercera regla: un perro, un gato o ambas especies, pero no llene el hogar ni mantenga más animales que los que espacio, tiempo y economía le permiten. 

Perros y gatos por igual deben ser llevados ante el veterinario a su llegada para desparasitarlos, vacunarlos contra las más terribles enfermedades o al menos, cuando enfermen.

Cuarta regla: traerlo a casa implica obligaciones para hoy, mañana y siempre. Pero, por encima de las obligaciones que explico hay algo inobjetable: un perro o gato en la casa, el patio o el traspatio trae compañía y cierto grado de bienestar mental a quien ejerce su custodia o tutela. ¡Nos vemos! (Continuará)


Walfrido López Gonzàlez