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Publicado el 28 Abril, 2016 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Llevar por primera vez una mascota…(II y final)

Pavos realesPor WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

Continuamos la respuesta a MILLO DELGADO, de MORÓN, CIEGO DE ÁVILA:

En un artículo anterior nos referimos a los compromisos que contrae el amo cuando decide traer a casa un perro, un gato, algo similar sucede con otras mascotas. Veamos: una cotorra, sinsonte, tomeguín, agapornis implica encerrar un pájaro en una jaula, una criatura que nació para volar y cantar en plena libertad. Si no me hace caso, quizás tenga la razón y mi punto de vista solo sea un sostén filosófico, acrecentado por mi incipiente vejez, porque años atrás me deleitaba despertar con el trinar de Julito, mi inolvidable sinsonte.

Un cocodrilo, mangosta, murciélago, iguanas, grandes lagartos…  no me parecen especies apropiadas para mascotas porque más allá del peligro que encierra su tenencia, son incapaces de prodigar cariño; sin embargo, créalo o no, cada día son más las personas que escogen estos animales. Un majá cumple parte de la fe en ciertas religiones del panteón yoruba y es huésped habitual en muchos hogares cubanos sin propiciar dificultad alguna durante años. La jutía suele domesticarse y es capaz de brindar cariño, pero es un roedor y deben evitarse sus mordidas porque puede albergar el virus de la rabia. También el curiel es roedor, pero en cambio no suele ser agresivo y propicia la belleza de una simpática criatura viva que se mueve, esconde y regresa ante su amo.  La presencia de una pareja de pavo real en el patio o jardín es algo que embellece el entorno y despierta la admiración de visitantes, transeúntes y crece su aceptación. Tienen precios elevados, casi inaccesibles y forman parte junto al faisán de la India de las nuevas manifestaciones de ostentación económica de algunos “nuevos ricos”. Por cierto, ¿dónde las adquieren?

La oca, además de su belleza, se convierte en un animal de aviso ante la presencia de extraños. Eso de que cuida a la par de un perro es falso ¡Pura mentira! El hámster encerrado en una jaula es simpático y verlo dar vueltas sobre una rueda provoca una sonrisa, pero no suele ser cariñoso y hay que cuidarse de sus mordidas. Nada de admirar. La jicotea es dueña y señora de un acuario improvisado en el patio y se puede dejar entrar al hogar solo por unas horas porque el agua es indispensable para mantener la humedad del ojo que suele desecarse con rapidez y puede provocarle el síndrome del ojo seco. Cualquiera que sea la mascota, quien decida tenerla debe contar con tiempo para atenderla, espacio para mantenerla, dineros para comprar sus alimentos y pagar las facturas del veterinario, nada fácil para los tiempos que corren. ¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez