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Publicado el 21 Junio, 2016 por Redacción Digital en Mi veterinario
 
 

Gatos: no descuidar chequeo médico preventivo

Estos animales pueden aparentar estar sanos o solo mostrar signos tan sutiles, que su propietario no pueda identificarlos, o los percibirá cuando sean bien notorios porque la enfermedad esté muy avanzada
(foyel.com)

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¿Es importante el chequeo médico preventivo en gatos?

El gato, más que cualquier mascota de otra especie, requiere de chequeos médicos preventivos periódicamente.  Ello es así porque al ser una especie predadora (y  también una  presa), oculta el dolor y la enfermedad. Es un mecanismo protector que tiene, para evitar a los predadores en la vida salvaje, y se comportará así aunque viva en un cómodo almohadón, dentro de la casa. Es felino  y nace con la información genética de no mostrar la debilidad.

En general, las personas suelen tener el  concepto erróneo de que los gatos son independientes y autosuficientes y que por tanto son fáciles de cuidar, que no necesitan  ir al veterinario, excepto para ser castrados y vacunados.

Pero la realidad es que estos animales pueden aparentar estar sanos o solo mostrar signos tan sutiles, que su propietario no pueda identificarlos, o los percibirá cuando sean bien notorios porque la enfermedad esté muy avanzada.

Se recomienda a los dueños de estas mascotas felinas estar atentos en el día a día a la posible aparición de alguno de estos diez signos sutiles que indican enfermedad: 1- Conducta de eliminación inapropiada, 2- Cambios en la interacción (con su propietario, con otros animales, con el ambiente), 3- Cambios en la actividad, 4- Cambios en los hábitos de sueño, 5- Cambios en el consumo de agua y/o alimento, 6- Pérdida o ganancia de peso, inexplicada, 7- Cambios en la conducta del aseo, 8- Signos de estrés, 9- Cambios en la vocalización, 10-   Mal aliento

A este concepto erróneo, que el gato no necesita chequearse periódicamente, como si el perro. Se le suma una situación que puede ser muy traumática en algunos casos. Un problema, como es el traslado del gato al consultorio y la experiencia previa en el mismo. En realidad el traslado de un gato es mucho más fácil que el del perro, porque una vez ubicado en su transportadora/caja se lo puede llevar a cualquier lugar aunque sea lejos, pero para algunos propietarios se les puede dificultar la entrada de su gato en la transportadora (esto también tiene sus secretos). 

Aparece el temor y/o el estrés  tanto del propietario y como del gato, (muchas veces mas del primero, que del segundo) en el traslado a la consulta veterinaria.

Hay propietarios avergonzados por el comportamiento de su gato en la consulta, que sumado a lo anterior, hacen que  desalienten nuevas visitas.

(foyel.com)

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También por situaciones que han pasado en salas de espera, por ejemplo la presencia de perros, olores, ruidos poco apropiados para el gato. Todo contribuye al desánimo del propietario en realizar la consulta médica como corresponde.

No obstante todo esto, el propietario debe comprender que en el consultorio hay muchas posibilidades de atender mejor a su gato que en su domicilio, hay más elementos, se pueden hacer más pruebas diagnósticas, etc., que lograran una mejor atención del paciente.

Al no chequear la salud de su gato, periódicamente, muchas enfermedades son pasadas por alto. Hasta que las mismas se agravan, por citar alguna por ejemplo tenemos la obesidad, enfermedades dentales, enfermedades del tracto urinario, enfermedades renales, cardiológicas, respiratorias,alteraciones de la conducta .etc.

La falta de cuidado sanitario preventivo impacta tanto en la vida y en la longevidad del gato, como también, de su  propietario.

En todos los gatos y sin excepción, como mínimo una (1) vez al año .Que no es lo ideal.

Lo recomendable, es un examen por semestre en todas las etapas de vida del gato, especialmente a partir de su estadio Sénior, y como mínimo una  vez al año, que no es lo ideal.

Por último, es también conveniente conocer las que se consideran distintas etapas de vida de un gato:  1- gatito: desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, 2- jóvenes: desde los 7 meses hasta los dos (2) años de edad, 3- adultos: desde los tres (3) años hasta los seis (6) años de edad, 4- adultos maduros: desde los siete (7) años hasta los 10 años de edad, 5- sénior: desde los once (11) años hasta los catorce (14) años de edad, 6- gerontes: desde los quince (15) años de edad en adelante.

Prevenir, es curar, y también lo más económico

(Con información de foyel.com y en la que se agrade la colaboración de la Dra. Tamara Tobío M.V, Médica clínica en el Centro de Medicina Felina Buenos Aires)

 


Redacción Digital

 
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