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Publicado el 29 Junio, 2016 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

La gallina de guinea, una cría aconsejable

Su crianza hogareña es aconsejable porque su mortalidad es ínfima, su presencia embellece el patio y más temprano que tarde ayuda a un almuerzo dominical inolvidable.

guineosPor Dr. Walfrido López González

Respuesta a DELFINA PEREZ, Plaza, La Habana:

Su hija no sabe qué y cómo es un guineo y usted me pide escriba sobre esta ave.

En realidad, no me sorprende que una joven citadina desconozca su existencia porque es difícil su presencia en el casco urbano de La Habana, esta capital de todos los cubanos.

Y al grano con su pregunta:

La Gallina de Guinea (Numudia meleagris) conocida también por guineo y pintada es en general una gallinácea de color oscuro con manchas y lunares blancos, aunque algunas son gris claro y blancas albinas.

Son de cabeza desnuda, pico corto y robusto.

Fue introducida en Cuba desde África por los traficantes de esclavos en el siglo XVIII, y desde entonces forma parte del patio de gallinas del campesino cubano donde conviven con patos, gallinas y pavos e incluso vive asilvestrada en montes de todas las provincias y la Isla de la Juventud.

patio-de-guineosSus carnes son oscuras, de exquisito sabor definido a mitad de camino entre el pollo y el faisán.

Logran un peso de dos kilogramos sin muchas exigencias zootécnicas.

Produce alrededor de 150 huevos al año y su período de incubación es de 26–28 días con 60 por ciento de nacimientos.

Vive en grupos, es muy nerviosa y rechaza al hombre y mamíferos de la granja.

Su canto es considerado molesto y desagradable.

Vuela y si el campesino corta una de sus alas para impedir el vuelo se convierte en un corredor de marca mayor.

Son aves muy rústicas, resistentes a las enfermedades, parasitosis y rigores de temperatura.

Hace algunos años visité un sistema de cría intensiva consistente en un enorme espacio cubierto por malla de nailon que amortiguaba los rayos solares y dejaba pasar todo el fresco. Nunca supe los resultados del experimento.

Su crianza hogareña es aconsejable porque su mortalidad es ínfima, su presencia embellece el patio y más temprano que tarde ayuda a un almuerzo dominical inolvidable.

¡Nos vemos!

 


Walfrido López Gonzàlez