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Publicado el 1 agosto, 2016 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

El pollo ha impulsado parte de la civilización

En Cuba el patio de gallinas es parte de la cultura tradicional campesina y zonas periféricas de ciudades y pueblos

COMER-HUEVOS-Y-POLLOSPor WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

Respuesta a EVANGELINA TORRES, SURGIDERO DE BATABANÓ, MAYABEQUE:

Cierto, el pollo es la carne de mayor consumo mundial en los días que corren. Ni la res, oveja y cerdo la superan. Para muchos solo es una carne blanca, fría y húmeda envuelta en plástico, sacada de la nevera; es más, quizás, muchos niños del mundo solo imaginan cómo son la crianza de gallinas en el patio hogareño y la granja avícola, esos distantes y extraños lugares donde viven los pollos.

En Cuba el patio de gallinas es parte de la cultura tradicional campesina y zonas periféricas de ciudades, pueblos y aunque a un grupo de personas el canto del gallo molesta, para la mayoría es la alegría del nuevo día.

Las granjas avícolas surgieron en 1964 con la creación del Combinado Avícola Nacional (CAN) una industria compleja, con producción piramidal: granjas de genética en las que se conservan líneas puras; granjas multiplicadoras donde se cruzan las razas puras, se incuban los huevos y nacen las ponedoras que son llevadas a enormes naves donde producen los huevos que a diario comemos. Los pollitos, pollonas y gallinas hay que vacunarlos, desparasitarlos y balancear sus dietas para economizar alimentos y gastos de producción. Nada es fácil, pero tampoco tan difícil porque todos saben qué hacer y cómo hacerlo bien.

La evolución del pollo ha impulsado parte de la civilización; más allá de carne y huevos, propicia fuente de empleo para quienes siembran sus alimentos, operan las fabricas de pienso y quienes atienden las granjas avícolas; también quienes transportan las aves, benefician y controlan sanitariamente su carne en modernos mataderos;  y por último quienes la comercializan y venden en los supermercados.

Pienso, es el animal de mayor significación en el desarrollo social de la humanidad, más que la res, el perro, la oveja y el cerdo. También desde siempre el caldo de pollo es una suerte de medicina de dos patas; porque su caldo, por ejemplo, contiene algo que nos ayuda a superar la gripe. No cura, pero ayuda a mitigar algunos de sus síntomas, como las secreciones nasales y la fiebre. También se le empleaba ante las diarreas, si alguien tenía depresión. ¡Hasta si el niño se orinaba en la cama! En Cuba, siempre el arroz con pollo fue plato de domingo o día festivo; sin embargo, su triunfo total fue cuando comenzó a comerse frito allá por los años 50; después vendría la croqueta, las alitas (bombón) fritas hasta lograr ocupar un espacio modesto en la alta cocina.

Nuestras gallinas fueron traídas de África al Caribe y sur de Estados Unidos por los esclavos que las criaban, incluso las freían en aceite de palma.

En los últimos cuatro o cinco años, la cría de pollos en las ciudades y los poblados ha comenzado a triunfar en Cuba, Latinoamérica y hasta en Estados Unidos, con el movimiento de-vuelta-a-la-granja porque su crianza es una forma clara y sencilla de conectar la inocuidad de lo que se lleva al plato. ¡Quién lo diría! ¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez