5
Publicado el 1 marzo, 2017 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Veterinarios luchan por la vida animal

Llamó en urgencias a varios veterinarios del territorio… y solidarios acudieron más de los necesarios

Por WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

La perrita fue víctima de una colisión con un auto.

Salió caminando, pero a pocos metros cayó tendida.

Llegó ante el veterinario en manos de una humilde mujer.

El profesional palpó aquí y allí; acá y allá.

Se había roto el diafragma, ese tabique muscular que separa el tórax del abdomen, y esto provocó que el contenido abdominal (asas intestinales, estómago, hígado y bazo) se desplazaran libres al tórax: hígado e intestinos en contacto directo con pulmones y corazón. ¡Horror!

Al final un diagnóstico: hernia diafragmática.

Hay que volver todo esto a su posición normal y reconstruir el diafragma por medio de una cuidadosa sutura con nailon. ¡Menudo embrollo!

Sería una cirugía de largas horas y requeriría de varios veterinarios para poder realizarla sin anestésico inhalante, ni oxígeno.

Calculó el team quirúrgico: tres doctores para alternarse en estabilizar la ventilación pulmonar con una primitiva bomba de mano, otro para controlar la peligrosa anestesia intravenosa, un instrumentista, y otro suturando el diafragma.

Llamó en urgencias a varios veterinarios del territorio… y solidarios acudieron más de los necesarios.

Final feliz: unas horas después la perrita se recuperaba y su dueña lloraba de emoción

 


Walfrido López Gonzàlez