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Publicado el 12 Mayo, 2017 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Inspección sanitaria de las carnes

Si el sacrifico se realiza en un rastro industrial siempre habrá un veterinario presente clasificando la calidad de las carnes, pero cuando esto ocurre fuera de este ámbito, todo puede suceder, incluida la ausencia de un inspector veterinario. ¡Horror!

Placa del consejo científico veterinario.Por WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

Respuesta a NIVIAN ALEMÁN, PLAZA, LA HABANA:

Cierto. La inspección sanitaria de las carnes ha sido y es una importante ocupación exclusiva del veterinario. Es quien en los mataderos industriales certifica que son aptas para el consumo humano o limitadas a ser procesadas para embutidos o decomisadas y solo limitadas a la producción de harina para la alimentación animal.

Investiga nódulos caseosos (pato neumónico de la tuberculosis animal) en los ganglios de la res y el cerdo, aprecia olor, color, frescura, volumen de la masa muscular y otros indicadores que permiten sin peligro su ingestión por el ser humano.

También, el avanzado estado de gravidez en la hembra o la presencia de testículos internos en el macho pudiera ocasionar una intoxicación alimentaria o alterarían el sabor de su carne.

Los pollos requieren de examen sanitario y en la actualidad no se concibe su comercialización sin certificación veterinaria.

Si el sacrifico se realiza en un rastro industrial siempre habrá un veterinario presente clasificando la calidad de las carnes, pero cuando esto ocurre fuera de este ámbito, todo puede suceder, incluida la ausencia de un inspector veterinario. ¡Horror!

En nuestro país también ocurre cuando se trata de corderos, patos, pavos y otras especies comestibles; sin embargo, en otros países se faenan animales desconocidos a nuestro paladar: avestruz, reno, alce, ballena, delfín, camello, cuy de los Andes y un largo etcétera.

La canifagia (comer perros) y la gatofagia (comer gatos) pienso requieren una severa inspección del espíritu y la mentalidad… de quienes se zampan estas simpáticas mascotas. ¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez