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Publicado el 17 Octubre, 2017 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

¿Quiere comprar un perro?

Decida sus propósitos. Si es para tener compañía cualquier sato le vendrá bien, pero si lo prefiere con belleza, tiene que comprarlo. La belleza canina cuesta… y no poco.

Por WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

Respuesta al ING. MARIO DEL POZO, PLAZA, LA HABANA:

Usted ha decido comprar un perro y me pide consejos. La respuesta me pone en aprietos, pese a lo cual, le indicó: No se le ocurra llevarlo a casa antes de la séptima semana de nacido. Ni lo acepte como regalo. Ese tiempo junto a la madre es indispensable para aumentar su inmunidad, tamaño y lo más importante: la impronta, es decir, las enseñanzas maternas que harán al perro, aprender a vivir como lo que es.  Y tenga presente que los propietarios de cachorros están desesperados por deshacerse de ellos después de 30 días de nacido porque es cuando más ensucian y fastidian. No caiga en esa tentación.

Si quiere un perro de guarda y protección, verifique la madre. Haga juegos para comprobar su vitalidad. Revise la piel y si ve ennegrecido el abdomen, puede ser síntoma de Demódex cannis, una enfermedad muy extendida entre doberman, rotteweiler, chaw-chauw y staffordshire, aunque a estas alturas, en Cuba todas las razas son víctimas de esta llamada sarna negra. Si la madre vive   en el patio tendrá que desparasitarlo de inmediato.

Y decida sus propósitos. Si es para tener compañía cualquier sato le vendrá bien, pero si lo prefiere con belleza, tiene que comprarlo. La belleza canina cuesta… y no poco.

Si se trata de un perro de linaje (con pedigrí) aguántese antes de oír el precio de un pequinés, púdel, chihuahua, yorkshire, teckel (salchicha). Calcule también los costos del veterinario: desparasitación, vacunas protectoras contra las más terribles enfermedades y lo que resulta más importante: requiere comer al menos dos veces al día durante muchos años. Y esto también cuesta. No puedo terminar sin señalar la importancia del bienestar animal: requiere de espacio vital, paños para dormir, paseos siempre atado por una traílla que usted retendrá en su mano y si es agresivo requerirá de un bozal. Disfrutará de baños periódicos, visitas al veterinario dos veces al año. Y todo esto requiere de tiempo, de su preciado tiempo.

También puede obviar la sarta de dificultades y contratiempos que acabo de señalar y proceda como miles de cubanos a todo lo largo y ancho de la Isla: tome (compre) un perro, llévelo a casa y críelo a su buen saber y entender. Cúidelo ¡Nos Vemos!


Walfrido López Gonzàlez