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Publicado el 19 Diciembre, 2018 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

El conejo mascota

El conejo-mascota reconoce y aprende a querer a los integrantes de la familia humana que lo alimenta y cuida

Mascota conejoPor WALFRIDO LÓPEZ GONZÁLEZ

MARITZA MANCORTES, PLAZA, LA HABANA:

Su mascota hogareña de nombre Vifi es un conejo criollo resultado de una mezcolanza indiscriminada de varias razas.

Fue traído a casa con menos de una libra y pasado 18 meses ya ronda los cuatro kilos de peso vivo.

El orejudo constituye motivo de admiración para familiares y amigos, claro quede: ha ganado mucho peso por la tanta atención que a diario recibe. Se le alimenta con zanahoria, boniato y vegetales de hojas verdes (lechuga y col) y alguna hierba fresca y se añade pan duro que al roer limita el crecimiento desmesurado de sus incisivos, algo que podría dar al traste con su salud.

Se le niega pienso pelletizado porque engordaría demasiado y la escudilla del agua se cambia dos veces al día.

Tampoco sale de casa porque es una especie muy propensa a contraer todo tipo de infecciones, en especial algunas enfermedades corrientes que el hombre trasmite a los animales como la gripe y las infecciones gastrointestinales, verdaderas antropozoonosis que deben evitarse.

Esta condición de salud lo ha convertido en el animal por excelencia para detectar alimentos contaminados y escapes de gases accidentales o provocados por personas perversas.

También la detección de gases en las minas profundas de carbón, cobre y otros minerales, sin embargo, su importancia económica es cuanto gusta a la población comerlo asado, al jerez o estofado como centro de mesa de una cena por todo lo alto.

¡Cuídelo de los estómagos golosos!

El conejo-mascota reconoce y aprende a querer a los integrantes de la familia humana que lo alimenta y cuida.

Salta, corre y hasta se sube a la cama para sentir y disfrutar el calor de sus amos.

Su contra más significativa es su longevidad, porque aunque se plantea logra alcanzar ocho años de vida, es raro verlo superar los 36 meses.

Al final, mascota querida, su muerte dejará un nudo en la garganta y una extraña sensación en los ojos tal si fuera un perrito o un gato simpático.

Quieran todos, Maritza, que su peculiar animal de compañía continúe compartiendo travesuras y cariño para alegría de todos. ¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez