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Publicado el 16 Abril, 2019 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Intrusismo profesional veterinario

Peor el remedio que la enfermedad

Nosotros estamos entre los países latinoamericanos con mayor proporción de veterinarios por unidad ganadera, por población total, aun así persisten los remedios para el ganado, la cría porcina y las aves de corral

Por el doctor Walfrido López González

En respuesta a RODOLFO DE LA FUENTE, PLAYA, LA HABANA: Cierto, el intrusismo profesional sin la calificación requerida toca a todas las ramas del saber humano, sin embargo es la medicina veterinaria la profesión en la que los intrusos se ensañan con más vehemencia.

Fueron los herradores y castradores los precursores de este fenómeno social hoy mundial. Algunos países tienen leyes severas contra quienes practican la veterinaria sin título.

Nosotros estamos entre los países latinoamericanos con mayor proporción de veterinarios por unidad ganadera, por población total, aun así persisten los remedios para el ganado, la cría porcina y las aves de corral.

Lo más significativo es que en la casi totalidad de los casos no media interés económico ni en el intruso.

Las cosas toman otro aspecto cuando se trata del perro, el gato o cualquier mascota hogareña porque en la totalidad de los casos, el consejo es gratuito, equivocado, bien intencionado y agrava el mal presente.

Hay, al menos una receta infalible a todo mal canino: una cucharada de aceite vegetal –con sal o sin ella–. Una o dos cucharadas suelen administrase como recomendación ante toda perturbación de salud: malestar general, estreñimiento o postración extrema.

La irresponsable automedicación entre los humanos es un mal nacional y universal. Limpiar una herida, laxante ante el estreñimiento y astringente contra la diarrea… lo demás –complejo y de difícil diagnóstico improvisado–, a la clínica veterinaria lo antes posible.

¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez