Mascotas, dueños, vecinos… ¿Cómo lograr armonía en la convivencia? (+Video y fotos)
Si bien se llega a querer mucho a un animalito de compañía, debe tenerse en cuenta que no son seres humanos y se requiere poner en práctica condiciones apropiadas para que tenga su propio bienestar, pero a la vez cuidando de que los humanos que conviven con ellos no contraigan enfermedades
Por MARÍA ELENA BALÁN SAINZ | FOTOS: OSCAR ALFONSO SOSA | ACN
Resulta beneficioso tener una mascota en el hogar desde el punto de vista afectivo, porque acompaña en momentos de soledad, retribuye los mimos y además, entretiene.
No debe olvidarse, sin embargo, que cada cual debe ocupar su lugar, si bien se llega a querer mucho a un animalito de compañía, debe tenerse en cuenta que no son seres humanos y se requiere poner en práctica condiciones apropiadas para que tenga su propio bienestar, pero a la vez cuidando de que los humanos que conviven con ellos no contraigan enfermedades infecciosas.
Algunas personas duermen con su mascota, ya sea perro o gato, aunque la mayoría no lo dice, exponiéndose a alergias o contacto con ácaros presentes en el pelaje, así como garrapatas o pulgas.
Quienes sigan esa práctica deberán tener cuidado, hacer algún tipo de desinfección, vacunarlo, asear al animal convenientemente, porque además sus patas están constantemente tocando el suelo y esa constituye otra entrada de microbios y bacterias.
Autoridades sanitarias insisten en ponerles bozal a los perros para salir a las calles, delimitar un espacio para ellos en las casas y evitar los juegos ligeros o agresivos, así como no permitir que pululen por espacios comunes en edificios multifamiliares, porque aunque el amo diga que no muerde puede extrañar la presencia de algún vecino y atacarlo.
La convivencia con las mascotas requiere también que el dueño las acostumbre a determinadas normas, para que realicen sus necesidades fisiológicas con hábitos fomentados en una disciplina de horarios y lugares señalados.
Porque siempre habrá que tener presente que ha sido nuestra decisión tener a esos animalitos de compañía o mascotas, pero los vecinos no tienen que aceptar las heces fecales o el orine en los pasillos del lugar donde viven, ni la bulla que puedan hacer.
Es cierto que a veces hay individuos que no les gustan los animales de compañía o mascotas y ven con cierta reticencia que en el edificio haya algunos que en determinados momentos interrumpan el silencio y el descanso de los convivientes con sus ladridos, el graznido de aves, la visita de un felino que se cuela en su cocina, o un hanster que escapa y se esconde en un closet de la vivienda aledaña.
Todo eso puede suceder y aún se creará más alarma si la mascota es un caballo, un avestruz, y hasta un cocodrilo amaestrado o un aguilucho.
Todas las mascotas merecen y deben tener un trato adecuado por su amo, quien deberá velar por su alimentación y cuidado de su salud y no confiar en que es manso y tranquilo, porque un animal puede convertirse en agresivo si no recibe comida y agua, si se le da golpes y se maltrata, si se les relega completamente a un segundo o tercer planos.
Cuando eso sucede, seguramente que la convivencia se verá resquebrajada y tal vez entonces sea cuando más haga sentir sus gemidos, su percepción de abandono, el poco interés con que su amo lo trata.
Ellos merecen cariño y cuidados si queremos que nos retribuyan de igual forma.
















