3
Publicado el 7 Agosto, 2021 por Dariel Pradas en Mi veterinario
 
 

¿Una ley para ser pesimista?

Compartir

Por DARIEL PRADAS

Hombre viejo acaricia gato mascota

(YASSET LLERENA)

Desde el pasado 10 de julio está en vigor el Decreto Ley No.31 de Bienestar Animal, el cual regula los principios, deberes, reglas y fines respecto al cuidado, la salud y la utilización de los animales.

A pesar de que el Reglamento de esta norma jurídica (Decreto 38/2021 del Consejo de Ministros) no eleva el maltrato a la categoría de delito, dictaminó una serie de multas orientadas a castigar distintos tipos de violencia contra el bienestar animal, el incumplimiento de protocolos técnicos y éticos, e incluso la contravención de ciertas pautas higiénicas relacionadas con la convivencia en sociedad, como la de permitir que los animales defequen en espacios públicos, sin que luego se recojan sus desechos.

Las multas oscilan entre los 500 y 4 000 pesos cubanos (CUP), y varían en dependencia de si la infracción fue cometida por una persona natural o jurídica.

Enma Silvente, protectora y colaboradora de las causas animalistas desde hace seis años, dirige el grupo XL Colonia. Según ella, la cuantía de las sanciones es insuficiente: “no vas a educar a una sociedad poniendo multas de 1 000 pesos a quien le meta un machetazo al perro. Deberían ser más grandes para aleccionar más rápido”, dijo, y agregó que las buenas conductas de civismo relacionadas con las mascotas podrán verse en Cuba “de aquí a diez años. Primero hay que educar con las escuelas, mediante círculos de interés. Eso lleva cultura”.

Desde el 10 de julio, una de las nuevas exigencias para dueños de mascotas es que los perros “grandes” lleven puesto un bozal en espacios públicos. (Facebook de Javier Larrea).

Desde el 10 de julio, una de las nuevas exigencias para dueños de mascotas es que los perros “grandes” lleven puesto un bozal en espacios públicos. (Facebook de Javier Larrea).

Por su parte, Mayra Cruz, jefa del Departamento de Política Agraria de la Dirección Jurídica del Ministerio de la Agricultura (Minag), en el sitio oficial de su organismo afirmó que “en términos de técnica legislativa, no corresponde a este Decreto-Ley regular conductas penales ni tipos delictivos”.

Sin embargo, reveló que el Grupo Temporal de Trabajo de Bienestar Animal ha interactuado con el grupo redactor del nuevo Código Penal para discutir las formas de incluir “tipos delictivos relacionados con la utilización de animales en juegos ilícitos, la zoofilia y otras conductas”.

Una transformación paulatina

El director jurídico del Minag, Orlando Díaz, habló del Decreto-Ley como un inicial paso de avance: “resulta el primer marco legal específico sobre el tema en Cuba y no resuelve todas las cuestiones, consignándose aspectos que deben continuar estudiándose”.

En eso coincidió Yoanka Alfonso Álvarez, miembro –desde 1987– de la Asociación Nacional de Animales y Plantas (Aniplant). Por cierto, entre las líneas de trabajo trazadas por el Minag está fortalecer el funcionamiento de esta organización y extender su alcance hacia otras provincias y municipios). Yoanka considera que todo el proceso de implementación de la nueva ley deberá ser paulatino y no abrupto. Por ejemplo, ella misma no cumple con los requisitos del “espacio vital” para sus propios animales, pues cobija a demasiados en su casa.

Una camada de gatos luego de ser desparasitados por el grupo XL Colonia y Enma Silvente. (Facebook de XL Colonia)

Una camada de gatos luego de ser desparasitados por el grupo XL Colonia y Enma Silvente. (Facebook de XL Colonia)

Los protectores con muchas mascotas –afirmó la directora de XL Colonia– suelen recoger a los perros y gatos callejeros que nadie ha adoptado. “El Estado debiera ayudar a darles condiciones, locales… está bien que se quiera controlar eso, pero se controla cuando antes se busca una solución”.

En aras de enfrentar este problema, el nuevo código legal permite la creación de entidades y centros para la atención y acogida de animales que podrán funcionar bajo administración estatal o desde otras formas de gestión no estatal. Estos se encargarán de “la recepción de los perros y gatos recolectados en la vía o lugares públicos, o que sean entregados y renunciados por sus propietarios, poseedores o tenedores”, además de asegurar su bienestar y gestionar el proceso de adopción pertinente.

Eso sí, los centros deberán poseer una licencia sanitario-veterinaria emitida por las autoridades del Centro Nacional de Sanidad Animal del Minag que será, en lo adelante, el máximo responsable de dirigir, ejecutar y controlar las políticas sobre bienestar animal en todas las esferas de la sociedad.

Hasta ahora, los llamados “refugios” que existen son casas particulares, por lo cual muchos animalistas están de acuerdo con esta medida, si bien algunos han señalado su inconformidad con el costo monetario que conlleva mantener la licencia de estos centros.

De cualquier manera, para la veterana Yoanka Alfonso: “lo primero que hay que hacer es censar, hacer un registro de animales. Lo otro es resolver lo de las licencias de los veterinarios”.

En efecto, las líneas del Decreto-Ley dictan que los propietarios, tenedores y poseedores de animales, además de satisfacer las necesidades básicas de estos, tienen que inscribirlos en un registro controlado por Sanidad Animal.

Los costes de mantener los Centros para la Atención y Acogida de Animales resultan un tema controversial en tiempos de crisis económica. (Facebook de XL Colonia)

Los costes de mantener los Centros para la Atención y Acogida de Animales resultan un tema controversial en tiempos de crisis económica. (Facebook de XL Colonia)

En el otro punto, los veterinarios únicamente podrán prestar servicios de forma independiente –en el sector no estatal– a los reconocidos por la ley como “animales de compañía”, los cuales son “las especies que estén domesticadas para acompañar a las personas o con el objetivo de su disfrute. Al Decreto le faltan muchas cosas por agregar, pero no he querido enfocarme en lo negativo”, opinó Silvente.

Algo de lo feo y lo bello

El resto del debate sobre el Decreto-Ley transita en torno a tópicos como el de las peleas de perros y otros animales, que quedan prohibidas excepto las “lidias de gallos”, organizadas por clubes gallísticos del Grupo Empresarial de Flora y Fauna. O el cuestionamiento sobre la capacidad real de crear y abastecer, tal cual se prometió, farmacias veterinarias en cada municipio del país. “Ver para creer”, dudó la líder de XL Colonia.

Coincidentemente, por esos días de abril en que se publicó el presente documento en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, empezó a popularizarse el video de la campaña Save Ralph sobre un conejo animado que, con la voz de Zac Efron, cuenta los horrores de su “trabajo” como animal de laboratorio en la industria cosmética: casi cuatro minutos que conmovieron al mundo entero.

Por fortuna, la nueva ley cubana ya había establecido entonces los principios que regirían esta práctica en animales: solo se realizarán cuando haya ausencia de investigaciones previas y no existan otras alternativas viables; con la menor cantidad posible de especímenes; y cuando sea probable que “los experimentos contribuyan de manera importante a la adquisición de conocimientos que resulten en la mejora de la salud del hombre y de los animales”.

Los perros desamparados son un problema que el nuevo Decreto-Ley se plantea resolver. (Facebook de XL Colonia)

Los perros desamparados son un problema que el nuevo Decreto-Ley se plantea resolver. (Facebook de XL Colonia)

Otro tema fundamental que se ha visto transformado recae en el protocolo sobre el control de poblaciones callejeras. Hace alrededor de dos años, BOHEMIA denunció, por tratarse de un método cruel, el uso del sulfato de estricnina para el sacrificio animal en los Centros de Observación conocidos como “Zoonosis”.

Según Silvente y otros animalistas, desde hace muy pocos meses la estricnina ha desaparecido del proceder de zoonosis.

Por si acaso, el Decreto-Ley establece que el sacrificio se debe realizar con el método químico por inyección, a la vez que regula las sustancias aplicables en el proceso, así como sus formas de uso: “de forma compasiva y rápida, con evitación del dolor y el estrés”. En la espera a la acción mortuoria, según el artículo 69, “los animales listos para el sacrificio se cargan, manipulan, mantienen y alimentan de la manera estipulada para cada especie o raza hasta que este se produzca”.

A los efectos legales, la eutanasia se entiende como “el acto de inducir la muerte mediante el uso de un método que ocasione una

pérdida rápida e irreversible de la conciencia, con un mínimo de dolor y angustia para el animal y debe considerarse como el último recurso a emplear”. Sin embargo, “no constituye por sí misma una medida eficaz de control poblacional”.

En teoría, esta mentalidad abriría la puerta a más campañas de esterilización masiva de perros y gatos callejeros, una fórmula más aceptada por la gente y probada en otros países que han sido ejemplares a la hora de resolver tales dilemas, dígase Países Bajos o Costa Rica, que está más cercano a nuestro contexto.

Cuando se publicó el Decreto-Ley, las críticas no faltaron en las redes sociales, en gran medida, debido a planteamientos estructurales y, en otras, por la responsabilidad y las nuevas exigencias que ahora tienen los dueños de mascotas que encarecen y complejizan el cuidado de estas, más cuando escasean los accesorios y productos necesarios dentro del mercado nacional.

Sin embargo, Enma Silvente, de XL Colonia, se muestra satisfecha con el documento legislativo: “La gente dice que es basura por esto y lo otro. ¿Pero cuántos años lo hemos esperado? Lo que tenemos vale la pena. No pusieron todo lo que queríamos, pero tenemos algo y, de aquí en lo adelante, se podrá ir perfeccionando. Esto es un triunfo para la comunidad animalista y en favor de los animales. El que no lo vea así, es un pesimista”.

 

Compartir

Dariel Pradas

 
Dariel Pradas