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Publicado el 27 Septiembre, 2021 por Lilian Knight Álvarez en Mi veterinario
 
 

El halcón y el cetrero

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El halcón y el cetrero Jean Michel Rodríguez Zúñiga

Foto: : JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA/Bohemia

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Cuentan los libros de tiempos antiguos que hombre y ave se fundían en uno. Bastaba un gesto para que el pájaro diera inicio a su cometido: conseguir carnes, pieles o simplemente controlar especies nocivas para los cultivos. Cada incursión del cazador, daba alas a la figura emplumada para revelar su instinto salvaje.

Quizás por eso las aves de presa -de ser signo de distinción y poder- pasaron a convertirse en alimañas temidas por colombófilos y polleros. Esta “mala fama” ha puesto en peligro a muchos pájaros sisadores, que más que victimarios, resultan víctimas de la incomprensión, el maltrato y el cautiverio.

Jean Michel Rodríguez Zúñiga tiene una tarea difícil, debe luchar contra un imaginario extendido entre los palomeros de La Habana, quienes suelen apalear a los gavilanes cercanos.

La historia del halcón de cola roja que ahora cuida se torció justo cuando criadores de sisellas invadieron el nido. Mataron a los padres y vendieron los dos pichones para fines religiosos. Y este acabó en cautiverio, según le contó a Jean Michel la persona que lo contactó por Facebook para encomendarle su cuidado.

Cuando el joven recibió a Roja -nombre que le dio al animal- encontró en ella la marca del desconocimiento. “La mantenían enjaulada, de modo que llevaba partidas tres plumas de la cola. Tenía problemas vitamínicos porque la alimentaban con restos de pollo o puerco. Los buteos son atléticos, requieren mucha actividad física; el vuelo y la caza en terrenos silvestres son fundamentales en su desarrollo”, explica el estudiante de segundo año del técnico medio en Veterinaria.

El buteo jamaicensis solitudinis, subespecie endémica de Cuba y conocida como aguililla roja o gavilán de monte, habita en áreas boscosas. Su caza indiscriminada por el hombre puede provocar que acabe empujado a zonas urbanas. La bibliografía especializada refiere que, contrario a la creencia popular, esta ave no suele cazar palomas. Se alimenta de reptiles, ratas, hurones, jutías; y hasta de garzas y gallaretas.

Tras meses de intenso trabajo y estímulos positivos, Roja está lista. Ha recobrado su plumaje blanco y pardo. Se anuncia ante todos con un chillido agudo y penetrante. Levanta vuelo. Se eleva por sobre las copas de los árboles en las inmediaciones del capitalino parque Antonio Maceo, y planea en el aire repleto de salitre del Malecón. Rato después, un silbido la hace aletear de regreso al brazo de quien le devolvió la libertad.

El encantador de aves
El halcón y el cetrero Jean Michel Rodríguez Zúñiga

Jean Michel Rodríguez Zúñiga emplea la cetrería. adiestramiento de aves para la rehabilitación de especies en cautiverio. Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA/Bohemia

Jean Michel solo tiene 17 años, pero pareciera que llevara muchas vidas trabajando con aves. Su lista de especies rescatadas crece a la par de la confianza de personas que depositan en él para el cuidado de esos animales. Su primera rapaz restituida fue una hembra de morfo blanco (falco sparverius sparverioides) que halló con las alas rotas. Le siguieron un cernícalo macho y un cola roja… Liberó a cada ejemplar luego del proceso de adiestramiento y rehabilitación.

“Hace alrededor de cinco semanas me entregaron en una caja un halconcito colorado que fue trampeado, para tenerlo como mascota. A pesar de que ya ha superado la deficiencia de vitaminas y he logrado vuelos instruidos en zonas del Parque Metropolitano, Jerjes –que así se llama el avecilla- aún ve al ser humano como agresor, sigue arisco.

“Estas aves no son animales afectivos ni domésticos, no nacieron para estar enjaulados. Un mal manejo puede implicar un ataque directo o una respuesta negativa”, advierte Michel.

Para aquellos que viven una experiencia similar a la de Roja, no existe la posibilidad de regresar a los entornos naturales, debido a que el cautiverio prematuro la hizo dependiente de su relación con el hombre para su alimentación y la privó de aprender las vocalizaciones necesarias para su reproducción.

“No tengo certifico ni nada que me acredite como cuidador de aves o cetrero, pero muchos saben que trabajo en el Zoológico Nacional. A veces, cuando veo a un pájaro en mal estado, simplemente hablo con la persona. Quien quiere de verdad al ave la entrega para que sea curada y liberada”, afirma el muchacho.

Otro tema complejo en el cuidado de las rapaces es la alimentación. Por ejemplo, un gavilán de monte adulto, como Roja, requiere unos 40 gramos de dieta balanceada que Jean Michel suple con rata, pato, codorniz y conejo.

“Es un sacrificio, la verdad, pero de los libros del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente aprendí que, si se le va a quitar la libertad a un ave, debemos volvernos esclavos de ella y no viceversa”, enfatiza el veterinario en ciernes.

El confinamiento de lechuzas, cernícalos y gavilanes, unido al maltrato y la caza con fines religiosos, ponen en peligro a estas especies que, si bien hoy tienen una presencia estable en nuestros bosques, en un futuro pueden ver diezmadas sus poblaciones.

El arte de la cetrería
El halcón y el cetrero Jean Michel Rodríguez Zúñiga

Roja, hembra buteo jamaicensis, supera los 50 centímetros y puede vivir más de 20 años en semilibertad. Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA/Bohemia

“Siempre me han gustado los animales”, confiesa Jean Michel. Desde que era un adolescente se vinculó al Jardín Zoológico de La Habana, conocido como el de 26. “Después de pasar cursos y tres años asociado a la sección de Educación Ambiental y Bienestar Animal en este lugar, me interesé por la cetrería, principalmente por el halcón”, comenta.

Michel devoró muchos libros relacionados con el tema, entre ellos el Manual Básico, el Arte de Cetrería del citado Rodríguez de la Fuente y otros del cernícalo americano. Inició sus prácticas como “mochilero” de cetreros de más experiencia. El cuidado y la preparación que dio a las sisadoras lo llevaron a participar en exposiciones en la Quinta de los Molinos.

Actualmente, Jean Michel conforma un proyecto llamado La mesa del cetrero, integrado por jóvenes profesionales del diseño, la pedagogía, la conservación del patrimonio y la veterinaria; unidos todos por el arte de adiestrar rapaces.

La idea cardinal, que piensan presentar ante el departamento de Flora y Fauna del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, pretende rehabilitar y entrenar a las aves decomisadas, para su posterior liberación en entornos naturales.

Jean Michel (izq), su esposa y su mochilero Jonathan Vázquez, integran el proyecto La mesa del cetrero.

Jean Michel (izq), su esposa y su mochilero Jonathan Vázquez, integran el proyecto La mesa del cetrero. Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA/Bohemia

“Son muchos los pájaros sedados y trasladados en pomos de desodorante que las personas intentan sacar ilegalmente del país”, señala Amanda Leiva Suárez, esposa de Jean Michel. Ella también es veterinaria y trabaja en el Centro Nacional de Cuarentena de Aves de Importación o Exportación, perteneciente a la Asociación Nacional Ornitológica de Cuba.

Las especies decomisadas no siempre están en condiciones de volver al hábitat natural. Estar por debajo del peso o la falta de práctica pueden provocar el agotamiento, la imposibilidad de cazar y la probable muerte por inanición. “De ahí la importancia de este proyecto -acota Jean Michel-, pues en Cuba no existe una institución oficial que rehabilite aves para su liberación. Flora y Fauna solo las pone en libertad, no pueden estar enjauladas en un zoológico, pero tampoco están en condiciones de volar. En estos casos, la cetrería puede aportarles el entrenamiento necesario para subsistir en ambientes silvestres”.

El director de la Oficina de Regulación y Seguridad Ambiental, Jorge Álvarez Álvarez, reconoció en el espacio televisivo Mesa Redonda –del pasado 2 de junio- la compleja situación de comercio ilegal de la fauna existente en el país.

A pesar de que el recientemente aprobado decreto ley de Bienestar Animal incrementó a 1 500 pesos las multas por tráfico de especies protegidas, los beneficios por concepto de venta, como mínimo, triplican esa cifra.

El directivo, tuvo a bien mencionar algunos precios exigidos en redes sociales por especies cubanas, entre las cuales destacan las cotorras, por las que se pide 500 euros y las canoras, que rondan los 200 dólares en el mercado negro extranjero.

Independientemente de que el decreto ley es un paso de avance en el tema de la protección animal, aún no logra limitar la participación de las personas en tráfico ilegal y otras actividades delictivas relacionadas.

Este cernícalo americano es otro de los ejemplares rescatados por Jean Michel Rodríguez

Este cernícalo americano es otro de los ejemplares rescatados por el joven salvador de aves. (Foto: Cortesía del entrevistado)

Entre tanto, el adiestramiento de rapaces para la caza también muestra un lado negativo: sitios como cetreria.com evidencian que en esta práctica muchas veces se trampean y extraen los animales de sus entornos originales para emplearlos como deporte o pasatiempo. Además, hay ocasiones en que las aves escapan de sus dueños y vuelan a áreas urbanas.

Asimismo, el empleo de los pájaros como exhibición y atracción turística impide la reproducción y vida normal de las especies. Tampoco educa en el cuidado y la conservación, sino que llega a entenderse como moda e incentiva el comercio ilegal.

La cetrería como arte enfocada a la protección de las aves, puede resultar una forma de control biológico y una vía factible para su rehabilitación. Y sobre todo, podría marcar la diferencia entre la extinción y la supervivencia de estas especies.

Libres, Roja y Jerjes surcan el cielo capitalino, haciendo soberbias acrobacias que parecen cortar el aire. Dóciles vuelven al brazo de Jean Michel, escarban su pelo y le dan ligeros picotazos. Quizás sea la manera instintiva de expresar gratitud a su salvador.

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Lilian Knight Álvarez

 
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