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Publicado el 9 Diciembre, 2021 por Mariana Camejo en Así va el Mundo
 
 

Nueva oleada progresista en América Latina

Otras voces emancipatorias han llegado a posiciones clave para el avance social en la región. Honduras tiene ahora una presidenta de izquierda, en Venezuela se afianza el chavismo y para Chile todas las encuestas vaticinan posible victoria del candidato socialdemócrata. ¿Estamos ante un cambio de época?
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La ganadora en urnas Xiomara Castro se describe feminista, antipatriacal, revolucionara e incluyente. (usip.org)

La ganadora en urnas Xiomara Castro se describe feminista, antipatriacal, revolucionara e incluyente. (usip.org)

Por MARIANA CAMEJO

Para los países latinoamericanos los últimos años han sido turbulentos. Si bien pudiera afirmarse que en la región siempre ha existido cierto grado de inestabilidad, es en los tiempos recientes que los Estados Unidos han liderado una campaña contra la izquierda que tanto apoyo popular había logrado hacia la primera década del presente siglo. Por esa razón, y luego de los varios gobiernos de derecha que rigieron en varios asientos presidenciales, el teórico Álvaro García Linera considera que estamos no ante otro ciclo de progresismo, sino ante una nueva oleada de esos aires prosociales en este suelo compartido que es América Latina.

En consecuencia, el también exvicepresidente boliviano advierte de las diferentes características de dichos líderes actuales, más apegados a la centroizquierda o a la socialdemocracia que en el caso de la izquierda en el poder que los precedió.

García Linera considera que no proponen cambios “socialistas”; sin embargo, la recién electa presidenta de Honduras, Xiomara Castro, una izquierdista que se atreve a pronunciar al término de un discurso la conocidísima frase símbolo de la Revolución Cubana “Hasta la victoria siempre”, tiene un programa enfocado en lo social y aboga por un socialismo democrático. Despenalización del aborto, reducción de comisiones a receptores de remesas y lucha contra la corrupción son algunas de las nuevas propuestas con las que llega al poder la también esposa del Manuel Zelaya, una mujer que se siente feminista y revolucionaria.

Sus retos no son pocos. Honduras ha sido dirigida por la derecha desde el golpe en 2009 a Zelaya, y ha sido víctima de malversación de fondos públicos, fraude y represión, con el silencio cómplice de la Organización de Estados Americanos (OEA). De ahí que Castro tiene el primer desafío de realmente gobernar y que su administración no se lastre por los obstáculos políticos que pueda crear la derecha.

El triunfo de Xiomara Castro es una buena nueva para el progresismo en la región y, en sintonía con esa victoria, está el resultado de las regionales y municipales en Venezuela.

Transformaciones en y desde la izquierda
El chavismo gana 20 de las 23 gobernaciones en las elecciones regionales (vozdeamerica.com)

El chavismo gana 20 de las 23 gobernaciones en las elecciones regionales (vozdeamerica.com)

En un país con una fuerte oposición al Gobierno, cercado económica y diplomáticamente, la tierra de Hugo Chávez ratifica su apuesta por el Partido Socialista Unido de Venezuela a pesar del apoyo, gringo sobre todo, al “presidente” surgido de la nada –entiéndase Guaidó–, las campañas de deslegitimación y el aislamiento internacional. Como era de esperar, raudas declaraciones desde la Casa Blanca rechazaban el proceso electoral con la excusa de represión y falta de democracia. O sea, más de lo mismo.

No obstante, tal como señaló Gerardo Szalkowicz para Página 12, este escenario contó con una misión de la Unión Europea luego de 15 años, sucedió tras la mesa de diálogo iniciada en agosto en México y luego del fracaso del “experimento Guaidó” –hoy sin ningún peso político en el país, todo lo cual, confía Szalkowicz, augura un escenario de mayor estabilidad política y convivencia democrática.

El secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, dijo que “el acoso a los opositores, la censura a los medios y otras tácticas antidemocráticas aseguraron que las elecciones del 21 de noviembre no fueran ni libres ni limpias”. Delira el susodicho, porque hasta la UE reconoció la legitimidad del proceso y lo cierto es que incluso en gobernaciones siempre ocupadas por la derecha logró triunfar el chavismo. Parece que al fin y al cabo la política estadounidense injerencista ha resultado un gran fracaso.

Kast y Boric disputarán segunda vuelta presidencial en Chile (swissinfo.com)

Kast y Boric disputarán segunda vuelta presidencial en Chile (swissinfo.com)

Y si bien en la República Bolivariana el progresismo celebra, en Chile se espera con ansias el balotaje que definirá la presidencia. Las encuestas indican que Gabriel Boric ganaría el 19 de diciembre sobre el ultraderechista José Antonio Kast. Chile constituye el ejemplo por excelencia de rebeldía total frente al neoliberalismo. En medio de la ascendente polarización del debate político y la radicalización de los sectores reaccionarios con su discurso antiderechos y excluyente, Boric trabaja en pos de atraer el voto centrista, por un lado, y el abstencionista, por el otro. Hoy se hace estratégicamente imprescindible que el socialdemócrata concentre el voto de izquierda frente a Kast, o una nueva etapa de neoliberalismo elegida en urnas se abriría para el país.

El periodista Paul Walder escribió para Rebelión que el resultado de las elecciones es la confrontación. La reinstalación del Chile del “sí” o el “no” a Pinochet, la polarización extrema. “Tras el triunfo de Kast la derecha tradicional en todo su espectro se suma a su campaña sin grandes dudas –afirma Walder–. Asume un discurso propio de la guerra fría, con una altisonante advertencia al comunismo, a la pérdida de libertades, a políticas contra la propiedad privada, al adoctrinamiento, la persecución. Una estrategia vieja pero en tiempos confusos tremendamente efectiva. Es propaganda, es mentira, pero sirve para ganar elecciones”.

Para contextualizar las elecciones del 19, este periodista explica los principales giros narrativos de los sectores conservadores: afirma que de la noche a la mañana la derecha borra todos los difíciles avances en el respeto de los derechos humanos durante los últimos 30 años. En el sentido de la política, demuestra comodidad y carencia de vergüenza al arropar a un líder y un programa de abiertos rasgos de intolerancia fascista, que reniega de los derechos de las mujeres y de los pueblos originarios, es homofóbico, rechaza los consensos científicos del cambio climático y mira con desconfianza a la ONU. Aquella línea que dividía a la derecha de la ultraderecha no es más que una línea móvil, una expresión retórica, sentencia Walder.

Estados Unidos: la piedra en el zapato

¿Todavía puede quedarle la duda a alguien de qué papel pinta en todo esto la Casa Blanca? Washington ha dado suficientes muestras de su política guerrerista y contra el multilateralismo. Su desgastada acción en el Oriente Medio, con el saldo de grandes fiascos –Afganistán, por ejemplo–, a la vez que otros países emergen económicamente a un ritmo acelerado –China, Rusia– ha colocado al Imperio norteamericano en una caída lenta pero segura, en el mapa de la política mundial, y lo saben. De ahí que el giro hacia América Latina en los últimos años se haya arreciado hacia los países que eligen a gobiernos progresistas. Si Venezuela, Nicaragua y Cuba están en la mira, se sumarán a la lista todas las voces discordantes que resuenen en la región. Pudiera suceder con Xiomara Castro como lo que pasó con Manuel Zelaya, y pudiera suceder con Gabriel Boric lo que en Perú con Pedro Castillo. La derecha se ha provisto de un arsenal de herramientas para golpes blandos bajo la mirada proteccionista de los Estados Unidos, sin duda la verdadera piedra en el zapato para hacer más por este continente que pide a gritos, a protestas y a cacerolazos, la justicia que merece.

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Mariana Camejo

 
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