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Publicado el 16 Diciembre, 2021 por Nestor Nuñez en Así va el Mundo
 
 

Rusia-OTAN: Más claro….

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USA y la OTAN apuestan por la guerra. En la foto, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en Riga, donde debatieron a fines de noviembre la instalación de misiles en Ucrania dirigidos contra Rusia. (HispanTV)

USA y la OTAN apuestan por la guerra. En la foto, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en Riga, donde debatieron a fines de noviembre la instalación de misiles en Ucrania dirigidos contra Rusia. (HispanTV)

Por NÉSTOR NÚÑEZ DORTA

En 1962, cuando Cuba, en defensa propia y como gesto internacionalista con el campo socialista europeo y la URSS, accedió a recibir misiles soviéticos de mediano porte, el mundo conoció por primera vez la posibilidad plena de un conflicto atómico definitivo.

En aquellos días el mismo agresivo y prepotente Estados Unidos, que para entonces poseía emplazamientos de armas nucleares y sus lanzaderas (al menos las conocidas públicamente) en toda Europa Occidental, Corea del Sur y Turquía, es decir, alrededor y casi sobre las fronteras de la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia, no pudo asimilar el gesto simétricamente defensivo de la Mayor de las Antillas y de Moscú, y colocó a la humanidad al borde del holocausto en nombre de su “seguridad nacional”.

Algo así como asumir una pataleta de altura porque se me haga lo mismo que yo practico todos los días contra los demás.

Todo ello responde, sin dudas, al retorcido, egoísta y oportunista meollo de la estrategia oficial norteamericana para con el resto del orbe: sus intereses particulares ante todo y ante todos.

Recordamos aquellos tiempos porque por estas fechas y sobre la misma geografía asistimos ahora a la instrumentación de un renovado cerco militar otanista contra el Kremlin, convertido junto a China, según los expertos gringos, en un indeseable competidor ante la fiebre hegemonista Made in USA.

De cara al Este

Dicen expertos, y al menos este autor les cree, que luego de la desaparición de la URSS tuvo Washington magníficas oportunidades de edificar relaciones constructivas con Rusia, pero prefirió la humillación y la demonización de esta al diálogo sincero y equilibrado.

Ciertamente, para un país que fue potencia de  primer orden, con una larga y activa historia nacional, y por tanto con motivos más que suficientes para sentirse identificado con su devenir, semejantes desplantes fueron inadmisibles.

Vale rememorar que, solo en materia militar, el derroche de heroísmo y amor patrio de los rusos barrió a las tropas del emperador galo Napoleón Bonaparte en sus horas más brillantes como conquistador, y rompió el espinazo de la Alemania nazi de Adolfo Hitler. Obviamente, el gigante euroasiático tiene todos los condimentos de un hueso casi imposible de roer.

Y como las listadas imposición y desmoralización importadas desde USA no llegaron a tener los ecos deseados, y la tenencia de “enemigos” y la apelación al miedo y la fobia por lo “extraño” y externo es congénita del poder imperial estadounidense, la “batalla” contra Moscú ha vuelto a reeditarse con los nunca muertos patrones de la Guerra Fría y la renovada anuencia de una OTAN que ahora suma a varios de los “desgajados” del Este.

En resumen, se trata de ampliar el cerco militar directo contra Rusia por medio de los aliados gringos más inmediatos a sus divisorias y por tanto útiles en aquello de desplegar los dispositivos de ataque, y a la vez, sacrificables sin remordimiento alguno en los primeros instantes de un conflicto generalizado si con ello se “ocupa” tiempo del enemigo y los Estados Unidos, a miles de kilómetros de distancia, minimizan al máximo sus posibles pérdidas directas.

Negocio redondo, según el criterio de los “especialistas” gringos, que juegan con la seguridad e integridad de Europa y con la propia existencia de sus pobladores como si tal cosa, con el bochornoso consentimiento de responsables políticos y militares incapaces de cuestionar lo que se les “baje” desde la orillas del Potomac, ya sea una directiva, una orden, o los tirones de orejas y las humillaciones abiertas de la era Trump.

Caso Ucrania
Moscú afirma que responderá de forma simétrica a las amenazas de Occidente. En la imagen, uno de los misiles hipersónicos con que están dotadas las defensas rusas. (Hispan TV)

Moscú afirma que responderá de forma simétrica a las amenazas de Occidente. En la imagen, uno de los misiles hipersónicos con que están dotadas las defensas rusas. (Hispan TV)

En las últimas semanas, el cinturón militar agresivo antirruso cuenta con otra posibilidad en su escalada, a partir del arrollador montaje mediático sobre una “renovada agresión rusa” contra Ucrania, y las urgencias defensivas de Kiev luego de haber “sufrido” los levantamientos separatistas del Donbás, “provocados” por Moscú, y el retorno de Crimea a Rusia apoyado por la mayoría de la población de esa península en referendo general sobre el tema.

Todo un levantisco y muy peligroso escenario, con el cual se estaría preparando una pretendida guerra focalizada contra el gigante euroasiático, impulsando a Kiev a una complicada y costosa batalla mediante promesas de un “firme apoyo” de la OTAN y en especial de los Estados Unidos.

Tablado que el presidente Vladímir Putin ha calificado como la línea roja que Moscú no permitiría sobrepasar a los incendiarios, que ya están enviando a suelo ucraniano armas pesadas y tropas, a la vez que debaten la posibilidad de colocar también misiles de corto y mediano alcances. Mientras, en el Mar Negro, naves y aviones occidentales ejecutan maniobras imprevistas cerca de las costas de Crimea.

Al decir de Putin, se están creando las condiciones para colocar a la propia capital rusa a cinco o siete minutos de posibles bombardeos y ataques coheteriles desde Ucrania, y Rusia dará una respuesta simétrica a tales planes a través del uso de sus más avanzados misiles hipersónicos desde sus bases en tierra y medios aéreos y navales, de manera que los golpes defensivos resulten inmediatos.

Por su parte, Bielorrusia, aliada de Moscú y víctima también de provocaciones y sanciones por esa causa, aseguró estar lista para acoger contingentes de misiles nucleares rusos en su territorio, con vistas a contener toda acción agresiva desde las fronteras ucranianas o polacas.

De modo que, al parecer, para Washington y la OTAN, como otrora para otros expansionistas, el “camino al Este” resulta una evidente tentación malsana, y en ese curso son capaces  de perder toda conciencia de con quién se enfrentan y lo que se les puede venir encima.

La historia no miente. Quien ha intentado entrar en Rusia, aun con aparente éxito inicial, siempre terminó aplastado…algo como para tomar seriamente en cuenta por las mentes calenturientas de estos días.

 

 

 

 

 

 

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Nestor Nuñez

 
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