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Publicado el 12 Noviembre, 2015 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

Cooperación con solidaridad mutua

Cuba-VenezuelaPor: LÁZARO BARREDO MEDINA

Hace unos años, el presidente Hugo Chávez Frías contó a un grupo de venezolanos y cubanos algunas anécdotas del Convenio Integral de Cooperación que suscribieron Fidel y él en Caracas en octubre del año 2000. El líder histórico de la Revolución Cubana llegó a la capital venezolana el día 27 y fue acogido con un emotivo recibimiento popular y durante el recorrido, hablaron de varios temas, uno de ellos fue el petróleo, sobre lo cual Chávez le preguntó cuánto combustible Cuba gastaba diariamente. El Comandante en Jefe le respondió que 125 mil barriles diarios.

Esa misma noche, en la residencia donde se alojaba el huésped cubano, el dirigente bolivariano le entregó un documento y le dijo que él y sus compañeros decidieron, como parte de los acuerdos, introducir una cláusula para privilegiar esos suministros. Fidel leyó detenidamente el documento e inmediatamente lo depositó sobre la mesa y con cariño le dijo a Chávez: yo no firmo eso, sería un irresponsable si lo hiciera, porque le daría pretextos a los enemigos de la Revolución bolivariana para atacarla despiadadamente. Impresionado, el comandante bolivariano le dijo a Fidel que hasta en eso tenía la capacidad de ver a distancia y aunque se le ofreciera solidaridad ponía por delante el sentido de medir las consecuencias para los demás. La delegación cubana solo aceptó el suministro de una parte muy inferior para pagar con divisas, bienes y servicios.

Se ha hablado mucho por estos días del Convenio Integral de Cooperación que los comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro firmaron en Caracas en octubre del año 2000. Los resultados son tan elocuentes, que hablan por sí solos como plataforma práctica de solidaridad mutua que tiene la proyección de complementación y cooperación en lugar de la competencia.

Solo en el orden de la salud, hasta 2014 el convenio posibilitó salvar más de un millón 750 mil vidas, realizado 780 millones de consultas médicas y 477 vuelos con destino a Cuba, para beneficio de 60 mil personas, sin contar los cientos de miles favorecidos con la Operación Milagro y otros programas médicos. Junto a ello una profunda revolución educacional, la colaboración destinada a fortalecer los sectores del deporte, y la cultura, además de los convenios para crear asociaciones en petróleo, siderurgia, agricultura, turismo, telecomunicaciones, entre otros.

Por aquellos días en Caracas, Fidel acudió ante la Asamblea Nacional de Venezuela, donde les dijo a los parlamentarios chavistas (la derecha rabiosa no asistió): “Cuba no cesa de ser utilizada con fines de política interna en Venezuela, ni cesan de usarla para atacar a Chávez, incuestionable y eminente líder bolivariano, cuya actividad y prestigio rebasan ya ampliamente las fronteras de su Patria. Soy su amigo, y me enorgullezco de ello. Admiro su valentía, su honestidad y su visión clara de los problemas del mundo actual, y el papel extraordinario que Venezuela está llamada a desempeñar en la unidad latinoamericana y en la lucha de los países del Tercer Mundo. No lo digo ahora que es Presidente de Venezuela. Adiviné quién era cuando aún estaba en la prisión. Apenas unos meses después de ser liberado, lo invité a Cuba con todos los honores, aun a riesgo de que los que eran entonces dueños del poder rompieran relaciones con Cuba. Lo presenté ante los estudiantes universitarios, habló en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, conquistó allí grandes simpatías”.

Como destacó el Comandante en Jefe entonces, Chávez ha sido puente de unión entre Latinoamérica y los dignos pueblos caribeños, a partir de su profunda identificación con el pensamiento de Bolívar. Esta estatura se engrandecería para la historia, junto a otros destacados dirigentes latinoamericanistas, como el argentino Néstor Kirschner y el brasileño Luis Inacio Lula da Silva, cuando tiempo después en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, hace 10 años, plantaron la bandera de la dignidad y la independencia continental ante la propuesta neoliberal de los poderosos del norte sobre el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y la mandaron ALCA-rajo.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina