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Publicado el 1 Diciembre, 2015 por Marta Sojo en Mundo
 
 

ESPAÑA

Cataluña pulsa por la soberanía

Manifestaciones independientes en Cataluña

Manifestaciones independentistas se celebran en Cataluña. (Foto: www.teinteresa.es)

Por: MARTA G. SOJO

A Mariano Rajoy se le cierre el cuadro. El premier español ha lidiado durante su mandato con el impulso tomado por los secesionistas catalanes, quienes quieren lograr su propósito en breve plazo. Y toda esta gran contienda se está dando a solo unos pasos de las elecciones generales españolas el próximo 20 de diciembre.

No es que este proceso de independentismo en Cataluña sea novedoso, llevan tiempo en tales intentos. Pero, en la actualidad se han dado condiciones más favorables para justificar sus intereses cuando el pasado septiembre dos fuerzas políticas soberanistas representadas en la Cámara: la coalición Junts pel Sí −impulsada por el ahora jefe del Ejecutivo en funciones, Artur Mas− y la izquierdista Candidatura d’Unitat Popular (CUP) alcanzaron la mayoría parlamentaria y acto seguido se comprometieron a promover una moción, que es vista como el peldaño inicial hacia la instauración de un Estado soberano. Ya el legislativo catalán aprobó el inicio del proceso de “desconexión democrática” de España que, debería desembocar en una Cataluña republicana y advirtieron que desestimarán las decisiones que adopten “las instituciones del Estado español, en particular el Tribunal Constitucional (TC)”.

Rajoy, por su parte, también está en sus trece y no reconoce la legalidad de ese proceso, tampoco piensa aceptar el desgajamiento de Cataluña de España. E incluso, según informaron medios españoles, el TC decidió suspender de forma cautelar e inmediata la resolución aprobada por el Parlamento de Cataluña, hasta que se falle al respecto.

Pero como todo, la declaración de independencia tiene sus claros oscuros, incluso la votación que aprobó el parlamento no fue de una mayoría abrumadora, 72 sufragios en favor y 63 en contra.

Otros partidos en esa autonomía no están muy de acuerdo con esos pasos. Y como si fuera poco terceros problemas se derivan, poniendo las dificultades a mayor altura aún, pues la CUP se ha negado de modo reiterado a otorgar su voto para reelegir a Mas para un nuevo periodo al frente de la Generalitat, lo que crea una tensión difícilmente controlable en el bando de los independentistas. Por ello, el camino de la secesión es incierto, tanto si Mas logra permanecer como presidente o, si se ve obligado a realizar elecciones anticipadas. Según las reglamentaciones existentes les otorgan hasta el 10 de enero de plazo para elegir al jefe de gobierno catalán, después de ese día, si no hay acuerdo, el parlamento regional quedará disuelto y se convocarán a nuevas elecciones para el mes de marzo.

De momento las discrepancias entre los independentistas dejan el buque sin timonel para emprender el proceso convenido y afrontar la ofensiva legal y política del Estado español. Aseguran los medios de prensa que la negativa de la CUP, llamado partido anticapitalista, impidió dos veces la elección de Mas y ahora la presidenta del parlamento, Carmen Forcadell, debe iniciar un nuevo proceso de consultas con todos los grupos parlamentarios para buscar un acuerdo. En lo interno la CUP tiene planeado una reunión con sus militantes el próximo 29 de noviembre para examinar sus estrategias, a la vez que las ofertas presentadas por Mas para que este partido dé su apoyo.

Lógicamente preocupados con este incierto entorno separatista y con las acciones que el Estado podría verse obligado a impulsar para abortarla, millones de españoles están muy preocupados, porque hay muchos efectos para los ciudadanos de ambas partes, tanto políticas, como económicas y sociales. Hay algunos analistas que opinan que si se desligan oficialmente perderían una parte esencial de su territorio, indispensable para la comprensión de España como nación. Otros se van por la línea de pensamiento de que si bien Rajoy logró el respaldo del Partido Socialista Obrero Español y de Ciudadanos para frenar el proceso separatista iniciado en Barcelona, el contexto de las campañas políticas, en el que las diferencias partidistas se agudizan y exacerban de manera natural, se puede ir a bolina el frente antindependentista.

Los rumbos de Cataluña y de España se hallan, en el aire, y las páginas por venir serán innegablemente muy dinámicas.

 


Marta Sojo

 
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