CELAC: Actuar unidos y cohesionados
Se han multiplicado los desafíos y peligros para la América Latina y el Caribe
Por María Victoria Valdés Rodda
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vi¬ce¬presidente de los consejos de Estado y de Ministros, presidió la delegación cubana. (Foto: telesurtv.net):
“Hace poco más de cuatro años, cuando Nuestra América rememoraba el bicentenario de las luchas por su independencia, se unían por primera vez, bajo un propósito común, los 33 Estados de la región. Desde entonces se ha confirmado, como dijera el presidente Raúl Castro Ruz en su discurso del pasado 29 de diciembre ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba, que resulta esencial defender la unidad de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) como mecanismo indispensable, legítimo, unitario y diverso de concertación política e integración…”. Con estas palabras introductorias comenzó su discurso Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vi¬ce¬presidente de los consejos de Estado y de Ministros de Cuba, durante el debate general de la IV Cumbre, celebrada en Quito, Ecuador, este 27 de enero.
Al intervenir en la cita, el también jefe de la delegación cubana al evento recordó que “en estos años se han multiplicado los desafíos y peligros para la América Latina y el Caribe derivados de una situación política y económica internacional cada vez más compleja e inestable. De ahí que actuar unidos y cohesionados, respetando nuestra diversidad y nuestras diferencias, constituya una necesidad ineludible”.
En ese contexto resaltó la importancia de haber proclamado a América Latina y el Caribe como Zona de Paz, lo cual nos compromete a respetar el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural; a solucionar pacíficamente nuestras diferencias, y a no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otros estados.
Vinculada con esa circunstancia se inscribe según Díaz-Canel, el deber de Cuba de respaldar a la República bolivariana de Venezuela, y rechazó el decreto de Barack Obama que declara a esa nación hermana como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. Al propio tiempo, solicitó la eliminación de las sanciones que ha aplicado sobre esa base a ciudadanos venezolanos. “Reiteramos que el Gobierno y pueblo venezolanos merecen la más amplia solidaridad regional e internacional”, recalcó.
“Cuba cree en la cooperación, la solidaridad y la necesidad de la acción colectiva sin egoísmos ni intransigencias. Tenemos en la Celac los principios y mecanismos para lograrlo, enfatizó el dirigente cubano, y agradeció a los hermanos de América Latina y el Caribe por el respaldo al reclamo de la eliminación del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a la Isla y que sea devuelto el territorio que ilegalmente ocupa la base naval de Guantánamo.
Otro aspecto abordado por Díaz-Canel estuvo referido a la necesidad de que la emigración en la región sea legal, ordenada, segura, y demandó que “se ponga fin a políticas como la de pies secos-pies mojados que afectan los derechos humanos de los migrantes y crean innumerables dificultades a países de nuestra región, en particular los países de tránsito”.
Como las condiciones materiales de vida son un elemento clave a la hora de plantearse proyectos a mediano y largo plazo, el primer vi¬ce¬presidente de los consejos de Estado y de Ministros de Cuba recordó que “la pobreza es un problema de todos, que debemos resolver de conjunto”, para ello tenemos en la Celac los principios y mecanismos para lograrlo pues “poseemos, en el acervo de esta comunidad, los instrumentos para definir posiciones comunes”.
Recordó que América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del planeta en la distribución de la riqueza. Las estadísticas actuales, a pesar de los conceptos cuestionables en que se basan, muestran que 397 millones de nuestros habitantes, un 63 por ciento, están sumidos en una condición de vulnerabilidad y pobreza, cifra que podría aumentar ante las adversas condiciones económicas internacionales.
De ahí que para la Revolución Cubana el hecho de que “un solo latinoamericano y caribeño pase hambre o no sepa leer y escribir, o esté sumido en la pobreza es un problema de todos, que debemos resolver de conjunto”. Con esta idea Díaz-Canel enfatizaba en el importante carácter de mecanismo de concertación política que representa esta comunidad de estados.
Este punto es vital a la hora de plantear estrategias comunes que deberán mirar el todo con sus diferencias. En este aparte, el líder caribeño manifestó que “permanece invariable nuestro respaldo al pueblo de Puerto Rico en la búsqueda de la autodeterminación e independencia, como ha reiterado la Celac. Apoyamos los esfuerzos de la República Argentina para recuperar los territorios de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, legítimamente argentinos”. Insistió en que “continuamos junto a la República del Ecuador en sus reclamos a las empresas transnacionales que se niegan a reconocer y reparar los graves daños ecológicos en la Amazonía, y al Gobierno de la Revolución ciudadana ante los intentos desestabilizadores”.
En su discurso también extendió la solidaridad de la Isla hacia la presidenta Dilma Rousseff y al hermano pueblo brasileño, en apoyo a la batalla que libran para defender las conquistas sociales y políticas de los últimos 13 años.
“Nos solidarizamos con los países del Caribe en sus ingentes esfuerzos para enfrentar los efectos del cambio climático; rechazamos las injustas políticas de las instituciones financieras internacionales que les impiden el acceso a los recursos financieros en razón de su producto interno bruto y apoyamos sus reclamos de reparaciones por los daños de la esclavitud y el colonialismo”, añadió.
Martí como guía
Díaz-Canel recordó, a propósito del 28 de enero, natalicio 163 del Héroe Nacional cubano, José Martí, que este era el autor del ensayo político “Nuestra América”. De este texto dijo que se trataba de “un aporte fundamental al ideario de unidad continental, anticolonial y antimperialista de nuestros pueblos”.
Entonces Martí, con “su capacidad de previsión nos llamó a injertar el mundo en nuestras repúblicas, pero señaló que el tronco tenía que ser el de nuestras repúblicas”.
Al finalizar su intervención, felicitó a la República del Ecuador y a su presidente Rafael Correa por la labor desempeñada al frente de la Celac y agradeció al pueblo ecuatoriano por la cálida acogida. Asimismo patentizó el compromiso de La Habana con la República Dominicana y con el presidente Danilo Medina en su gestión durante el período que ahora comienza al frente de la Presidencia Pro-Témpore hasta la próxima Cumbre.
Historia de un encuentro
La IV Cumbre de la Celac comenzó su jornada inaugural con un discurso del presidente ecuatoriano Rafael Co¬rrea, y tras efectuarse la foto oficial del evento, los mandatarios se reunieron a puerta cerrada. En el llamado “retiro” las delegaciones dis¬cutieron temas relacionados con las conversaciones de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejér¬cito del Pueblo, que se celebran en la capital cubana; y también abordaron la situación del cambio climático.
Pasada esa etapa inicial se efectuó un debate general don¬de intervinieron las delegaciones de los países del organismo regional, y se aprobó la De¬cla-ración Política de Quito. Al dar la bienvenida a todos los participantes, Correa destacó las características de la capital ecuatoriana como patrimonio cultural de la humanidad.
El mandatario ecuatoriano recordó los cinco ejes de trabajo de la Agenda 2020 presentados durante la III Cumbre del bloque en Costa Rica, pero que lamentablemente no se han podido plasmar en metas cuantificables y en una agenda común.
“En la II Cumbre de La Habana declaramos a América Latina y el Caribe como Zona de Paz, apoyamos con todo nuestro corazón al presidente Juan Manuel Santos en la búsqueda de la paz definitiva para Colombia y entregamos una Celac con toda la capacidad de apoyar la verificación del acuerdo de cese el fuego y dejación de armas en Colombia; pero la paz, queridos compatriotas de La-tinoamérica y el Caribe, la paz no es solo au¬sencia de guerra; la paz debe ser, sobre todo, presencia de justicia, dignidad, de oportunidades para todos”, sentenció el man¬datario.
Acto seguido abordó el tema de la pobreza como “uno de los principales ejes de la agenda”. Agregó que las respuestas a la inequidad deben ser contundentes, sin esperar una supuesta ma¬no invisible e insistió en que la historia ha demostrado que se requiere acción colectiva de la voluntad explícita de las sociedades.
Entre las políticas para tener una región más equitativa y disminuir la pobreza, Co¬rrea subrayó la creación de un sistema tributario progresivo, donde el que más tiene pague más, y que sirva para financiar, a través de un adecuado gasto público, igualdad de oportunidades, así como educación y salud.
Declaraciones en apoyo a reclamos de países miembros
Un Plan de Acción, una Declaración Final y 20 declaraciones especiales fueron aprobados por los jefes de Estado y de delegaciones presentes en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.
Entre los documentos se destacan tres en los que se apoyan reclamos cubanos. La Declaración Especial 4 reitera la posición común de enérgico rechazo de los gobiernos de la región a la política impuesta por las administraciones de Washington sobre la Isla y se titula: Sobre la necesidad de poner fin al Bloqueo Económico, Comercial y Financiero de los Estados Unidos de América contra Cuba.
La número 3 apoya la Devolución a la República de Cuba del territorio que ocupa la Base Naval de los Estados Unidos de América en Guantánamo; y a ello se añade la 9. También fue acordada una declaración para fortalecer la seguridad alimentaria en Latinoamérica y el Caribe, documento en el cual se reafirma el seguimiento del Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la Celac 2025. Además, con él se persigue implementar en la región las experiencias exitosas de cada país que han contribuido a acabar con el hambre y la malnutrición.
Entre las declaraciones especiales, los mandatarios acordaron también el respaldo regional a la exigencia argentina de respeto a su soberanía sobre las islas Malvinas, en el conflicto territorial con el Reino Unido. Además, se anunció que el bloque de concertación apoyará a Colombia en la parte final del proceso de paz entre el Gobierno de ese país y la guerrilla de las FARC.
Sobre la Protección de Migrantes en la América Latina y el Caribe, en la que instan a aquellos países que aplican políticas selectivas hacia los migrantes, como la denominada de pies secos-pies mojados, a ponerles fin debido a las dificultades que generan para los países de la región.
Durante la sesión Cumbre se aprobó la designación de una comisión de cancilleres del bloque que viajará a Haití para comprobar, in situ, si es necesaria una intervención de la Celac ante el conflicto electoral que se ha generado en ese país.
El espíritu general de la IV Cumbre fue de unidad. Como acertadamente dijera Correa “siempre será mucho más lo que nos una que lo que nos separe. Existe una coincidencia entre todos nosotros en torno a los principios que defendemos”.




