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Publicado el 16 Febrero, 2016 por Marta Sojo en Mundo
 
 

Estados Unidos, cábalas, peleas y suspenso

Todavía está lejos la precisión de quiénes serán los candidatos presidenciales nominados por cada partido
La arrancada de las primarias daba sus primeras noticias con la celebración del caucus de Iowa y las primarias en New Hampshire

La arrancada de las primarias daba sus primeras noticias con la celebración del caucus de Iowa y las primarias en New Hampshire. (elpais.com)

Por MARTA G. SOJO

Comenzó la ventolera de las elecciones en su fase de despeje del candidato de ambos partidos. Después de llevar batalla durante casi un año los políticos que se presentaron intentando ser favoritos por sus correligionarios, y así obtener la candidatura demócrata o republicana, llegaron a la fase de primarias, etapa que definirá por cada bando quién los representará como aspirante a la Casa Blanca.

En la fase previa, recién rebasada, andaban a la búsqueda de donantes y robar cámara en los medios para tener popularidad y así ganar el soporte de sectores específicos de la población.

En Iowa, pequeño estado agrícola del Medio Oeste, punto de arrancada de las elecciones internas de cada partido nacional, hubo sorpresas; los favoritos tuvieron sus tropiezos, al ganar quienes no eran considerados así, el republicano ultraconservador Ted Cruz venció, mientras que Hillary Clinton quedó prácticamente en empate técnico con Bernie Sanders por el Partido Demócrata. Al momento en que redactamos este comentario se daban a conocer los resultados del segundo estado en celebrar esta contienda, New Hampshire, donde obtuvo el triunfo el senador demócrata Bernie Sanders, y Donald Trump, por el republicano.

¿Qué está pasando en Estados Unidos, en el presente, cuando candidatos atípicos para el hasta ahora sentir estadounidense, están moviendo las barajas?

La respuesta es imposible ofrecerla íntegra en poco espacio. Pero haciendo un acercamiento a cierta parte de la dinámica actual, vemos comentarios de algunos especialistas en estos asuntos que consideran esta contienda como una expresión de hartazgo de las bases de ambos partidos y sus aliados contra el establishment. En ambos bandos los aspirantes se han dividido en dos categorías: los “insiders” o políticos tradicionales del mecanismo partidario (“establishment”), y los “outsiders” o contestatarios del “establishment”. Según los expertos, tal conflicto jamás ocurrió en algo más de 160 años de bipartidismo.

Pero también hay otra vertiente que se hace visible: la pugna entre el multimillonario poder empresarial-corporativo y una expresión ciudadana. Todos los precandidatos republicanos son patrocinados por multimillonarios o en el caso del magnate Donald Trump, por su propia fortuna. Por lo pronto lo que continúa definiendo esta contienda es la insurgencia de precandidatos que están desafiando las cúpulas de ambos partidos: Trump, por el lado de los republicanos, y Sanders por el demócrata.

Otra particularidad que ha llamado la atención de este proceso ha sido el desempeño del empresario de bienes raíces Trump, quien se ha convertido en figura central de la actual campaña electoral sin ser un político profesional.

Donald Trump sobresalió con creces con sus escandalosos discursos antiemigrantes. A pesar de todo, según las encuestas, desde que anunció sus intenciones de entrar en campaña ha sido favorito en el electorado. Se ha ganado el apoyo de un sector representado especialmente entre la población blanca, de mediana edad, de bajos ingresos y de nivel educacional medio. Otro factor atrayente es su idea de eliminar lo políticamente correcto, que según la visión de los incorrectos significa no llamar las cosas por su nombre porque supone riesgos para la seguridad nacional.

El problema para el Partido Republicano –señalaban algunas fuentes– radica en los conflictos que en su interior se desarrollan entre las fuerzas que integran esa coalición, principalmente entre los conservadores ortodoxos (o tradicionales), los diversos e inconexos grupos del movimiento Tea Party, los cristianos evangélicos y los “libertarios”. Los republicanos nunca han podido conjugar los diversos intereses de cada uno de los factores que integran su coalición.

La victoria inicial en esta primaria de Trump y Sanders es el triunfo de dos políticos atípicos en sus partidos. Ideológicamente y en su talante tienen muy poco que ver, pero ambos recogen el descontento de los estadounidenses con el statu quo. Pero nada hay sólido ni definido aún. Faltan muchos estados por ir a votación, conclusiones por tanto, imposible de darlas hoy día, solo cábalas y esas no son seguras.


Marta Sojo

 
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