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Publicado el 16 Febrero, 2016 por Nestor Nuñez en Mundo
 
 

Haití: El nuevo fardo

La nación más empobrecida del hemisferio carga ahora con una recurrente crisis política
Materlly cesó en la presidencia el 7 de febrero, como estipula la ley, pero el conflicto interno persiste

Materlly cesó en la presidencia el 7 de febrero, como estipula la ley, pero el conflicto interno persiste. (Foto: elnorte.com.ve)

Por NESTOR NÚÑEZ

Cuando no sin pesar se escriben estas líneas, la nación haitiana aún carece de gobierno luego de la salida oficial de su cargo, el siete de febrero último, del hasta entonces mandatario Michel Martelly, a tono con los plazos que estipulan las leyes del país.

Según las informaciones procedentes del territorio más depauperado de nuestra región geográfica, apenas unas horas antes del cese de su presidencia Martelly se reunió con los integrantes del parlamento, que quedan encargados de intentar establecer un gobierno de transición y preparar una nueva ronda eleccionaria.

El conflicto interno estalló precisamente luego de los comicios del pasado 25 de octubre, cuando Jude Célestin, candidato del partido opositor Liga Alternativa por el Progreso y la Emancipación Haitiana, calificó de “farsa ridícula” la convocatoria a una segunda vuelta para enfrentarse al aspirante del oficialismo Jovenel Moisés, ejercicio que fue convocado inicialmente para el 27 de diciembre, luego para el 24 de enero, y aplazado nuevamente sin anuncio de una tercera fecha, hasta el cierre de esta edición.

En consecuencia, el ya citado comunicado de este febrero estableció solicitar al primer ministro y al gabinete mantenerse en funciones luego de la salida de Martelly, proceder a establecer un gobierno de transición, y fijar una nueva ronda electoral para abril y la entrega de la presidencia en mayo a quien resulte vencedor en esa lid.

No obstante este pretendido arreglo, lo cierto es que desde hace semanas Haití es escenario de masivas manifestaciones que mayoritariamente demandan la estabilidad política del país y el respeto a las normas democráticas. Pero a la vez resultan aguas revueltas en las que también se mueven no pocos sospechosos intereses y ambiciones, al unísono con las aspiraciones de quienes postulan un arreglo de los actuales diferendos mediante un salto verdaderamente cualitativo en los mecanismos internos de conducción nacional.

Para no pocos observadores, el país, que ha debido enfrentar varias intervenciones militares imperialistas, regímenes cruentamente dictatoriales, brutales desastres naturales y un agobiante orden socioeconómico excluyente en extremo, no ha logrado aún romper con esa herencia y los factores internos y externos que han determinado su azaroso devenir, por lo que constituye escenario propicio para episodios como los que se han generado a partir de los cuestionados comicios generales de este octubre.

Haití duele y preocupa a los latinoamericanos y caribeños, que no olvidan fue la primera nación de esta área geográfica en romper heroicamente con el colonialismo europeo.

Haití duele y preocupa a los latinoamericanos y caribeños, que no olvidan que esa nación fue la primera de esta área geográfica en romper heroicamente con el colonialismo europeo. (Foto: cubahora.cu)

Y si bien ciertos grupos de poder nacionales e internacionales intentan sacar lascas de la inestabilidad, para numerosos conocedores y estudiosos del panorama haitiano lo sucedido tiene también mucho que ver con las crecientes ansias populares de establecer de una vez rutas de verdadera independencia, progreso y justicia social, más de una vez prometidas y finalmente pasadas por alto o frenadas a manos de figuras venales en conjunción con sus padrinos del exterior.

También rondan por estos días como renovados peligros para Haití, los fantasmas de las satrapías que se impusieron por decenios al país a cuenta de la violencia y el injerencismo de Washington, y el riesgo de que, bajo el pretexto de establecer la “gobernabilidad y la paz” entre los “incapaces y díscolos naturales”, los viejos interventores reaparezcan en la escena esta vez bajo los ripios de las ya tan manidas “operaciones humanitarias”.

Lo cierto es que Haití duele y preocupa a los latinoamericanos y caribeños, que no olvidan que esa nación fue la primera de esta área geográfica en romper heroicamente con el colonialismo europeo. Además, dio no solo un ejemplo, sino sentó un precedente de solidaridad de valía regional, que hoy intenta consolidarse en instrumentos como la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, Celac, la cual ha declarado a nuestra región como Zona de Paz. Por tanto, es espacio donde cada conflicto o diferendo transite por búsquedas y caminos constructivos hasta su total solución negociada, lógica, apegada a las normas vigentes.


Nestor Nuñez

 
Nestor Nuñez