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Publicado el 3 Febrero, 2016 por Marta Sojo en Mundo
 
 

Una visita trascendente

Tanto Hollande como el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros cubano, calificaron de histórica esta visita que impulsa, como nunca antes, los vínculos entre ambos países.
François Hollande le ofreció una cálida bienveni-da al presidente Raúl Castro Ruz.

François Hollande le ofreció una cálida bienvenida al presidente Raúl Castro Ruz.(acn)

 

Por MARTA G. SOJO

Nueve meses después de la visita de François Hollande a La Habana, volvieron a encontrarse los mandatarios de Cuba y el país galo. Raúl Castro llegó a París presidiendo una comitiva para cursar su primera visita de Estado a una nación europea.

Tras la recepción con todos los honores, el Presidente cubano agradeció al jefe del Estado francés su liderazgo en las negociaciones con la Unión Europea y en la condonación de parte de la deuda externa isleña.

Según múltiples comentarios de la prensa del viejo continente, Francia fue el que más rápidamente reaccionó al inicio de la nueva etapa cubana, y se posiciona para multiplicar sus intercambios comerciales con la Isla tomando la delantera a sus socios europeos.

“Se han creado las condiciones más favorables para nuestras relaciones financieras”, dijo Raúl en comparecencia pública tras las pláticas con Hollande en el palacio del Elíseo. Parte de la deuda pendiente contraída con Francia hace más de 30 años fue transformada, según documentos firmados por ambos mandatarios, en un primer fondo de inversión franco-cubano de 200 millones de euros.

El Presidente cubano, durante los dos días de estancia, recordó, en los discursos pronunciados, los vínculos históricos y culturales que durante siglos han unido a ambos pueblos y agradeció la calurosa acogida dispensada a su delegación. Además, señaló que las conversaciones recién concluidas se habían desarrollado en un clima cordial y de respeto mutuo.

No dejó de expresar la voluntad de ampliar las relaciones bilaterales en todas sus dimensiones: política, económica-comercial, financiera y de cooperación académica y cultural. Destacó, asimismo, la firma del acuerdo bilateral sobre la deuda y reiteró el agradecimiento al Gobierno francés por su papel significativo en el logro del histórico acuerdo con el Club de París. También saludó la voluntad expresada por las autoridades galas de acompañar a Cuba y participar de forma activa en planes de desarrollo económico y social del país.

Al concluir el diálogo en privado, Raúl y Hollande presenciaron la firma de varios acuerdos referidos al tratamiento de la deuda, la agenda económica comercial, las negociaciones para el establecimiento en la Isla de la Agencia Francesa para el Desarrollo, la cooperación bilateral y el desarrollo de un comercio justo entre ambos países.

Analistas extrajeron la conclusión de que tanto el viaje del mandatario cubano, como la del estadista francés a Cuba en mayo de 2015 son una expresión de la maduración de las relaciones entre ambos. Los medios informativos sostienen que se mostró el renovado interés del sector político, el económico y el aparato diplomático galés a favor de vínculos más vigorosos con la mayor de las Antillas. Otros opinan que el Gobierno francés aparece liderando el acercamiento europeo con la Isla, crecientemente atractiva como destino turístico, mercado de inversión y socio político de relevancia.

Las palabras de Hollande lo reafirman al decir durante la bienvenida que para él era un placer recibir a Raúl en París, en lo que ha devenido la primera visita de Estado de un Presidente cubano a esta nación europea, y devolverle así la acogida recibida durante su estancia en La Habana. Al mismo tiempo expresó que no dejaron de abordar ningún tema, tanto en el plano económico como político y mantuvo firme su posición de rechazo al cerco económico y financiero que Estados Unidos mantiene al país caribeño. Consideró que el bloqueo debe borrarse definitivamente para que Cuba ocupe el lugar que debe tener plenamente, es la voluntad del propio país, así como de la comunidad internacional. Fue ese el mensaje que trasmití cuando visité La Habana, y es el mensaje que reitero, dijo.

Otras consideraciones del dirigente europeo señalan cómo Cuba ha desempeñado con éxito el rol de garante y sede de los diálogos de paz entre el Gobierno de Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP). Resaltó que la diplomacia cubana ha demostrado ser un interlocutor maduro, discreto y de confianza con indiscutible influencia sobre los asuntos regionales latinoamericanos.

Sobre la deuda señaló que se querían convertir en fondos para reinvertirlos en el desarrollo de diferentes esferas y poder acelerar proyectos de inversiones de Francia en Cuba. La Agencia Francesa de Desarrollo trabaja desde ahora en la identificación de estos proyectos y los implementará a partir de este año. La apertura es también cultural, científica, educativa y queremos relanzar una gran cooperación cultural. No dejamos de abordar ningún tema, tanto en el plano económico como político, señaló.

Por su parte, Raúl aprovechó la ocasión para reafirmar la voluntad de ampliar y diversificar las relaciones con Francia en todas sus dimensiones, política, económico-comercial, financiera, de cooperación, académica y cultural. Y reconoció que Francia desempeñó un liderazgo, favoreciendo una mejor relación entre la Unión Europea y Cuba.

El estadista cubano cumplió una intensa agenda de trabajo, en la que destacaron los encuentros con las autoridades más importantes del Gobierno y el Estado francés, así como con la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La titular de esta entidad  Irina Bokova dijo que la organización seguirá acompañando a Cuba en cada paso del camino. Subrayó además, que el horizonte de la cooperación entre ambas partes es amplio y calificó de muy positivos los resultados que la isla caribeña ha obtenido en la educación.

El Parlamento de Francia está compuesto por dos cámaras, la Asamblea Nacional y el Senado, ambas visitadas por el Presidente cubano; en la primera lo recibió su presidente, Claude Bartolone. Allí entre los temas tratados de interés común también hubo un reconocimiento al rol activo del Grupo de Amistad Francia-Cuba, agrupación surgida en los años 70 en favor de la consolidación de los nexos bilaterales, y forman parte 38 diputados de todos los partidos representados en la Asamblea francesa. Igualmente se reunió en el Senado con su presidente, el señor Gerard Larcher, segunda figura del Gobierno francés.

Otro encuentro tuvo lugar con la alcaldesa de París, Anne Hidalgo. Aseguró que las ciudades de París y La Habana van a trabajar juntas para construir una nueva relación, “este es un momento histórico”. Por esos azares del destino, y de la historia, la alcaldía de París fue presidida desde 1879 a 1881 por un cubano, Severino de Heredia, hecho que también fue recordado en tal ocasión.

La amplia jornada del segundo día de la delegación cubana culminó con una reunión con el primer ministro, Manuel Valls, que volvió a confirmar el excelente estado de las relaciones y la dinámica de los intercambios entre ambos gobiernos, en cumplimiento de los acuerdos emanados de la visita de Hollande a La Habana. Con el fin de darle continuidad a ese importante hecho ocurrido nueve meses atrás, Raúl extendió al premier francés una invitación para visitar Cuba.

Al regresar a suelo cubano el presidente Raúl Castro era esperado en el aeropuerto internacional por José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros y por otros funcionarios, con quienes comentó lo fructífera que había sido su estadía en la ciudad del Sena. Tanto Hollande como el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros cubano, calificaron de histórica esta visita que impulsa, como nunca antes, los vínculos entre ambos países.

 


Marta Sojo

 
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