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Publicado el 24 Marzo, 2016 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

JAPÓN: Ecos de una catástrofe

El gobierno nipón trata de reabrir algunas de las  localidades afectadas por el tsunami de 2011, pero la sombra de la explosión de una central nuclear se interpone.
Aún con los trajes protectores, los trabajadores japo-neses de la Central nuclear de Fukushima se vieron expuestos a la radiación. (Foto: www.nhk.com)

Aún con los trajes protectores, los trabajadores japo-neses de la Central nuclear de Fukushima se vieron expuestos a la radiación. (Foto: www.nhk.com)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODA

La herida sigue abierta. A cinco años de que un terremoto y un posterior tsunami arrasaran la central nuclear de Fukushima, el pueblo japonés sigue sufriendo las consecuencias de ese catastrófico evento. Al cierre de esta edición el Gobierno nipón confirmaba por primera vez un caso de leucemia causado por exposición a la radiación entre los trabajadores del lugar.

Se trata de un paciente de 41 años, de quien por ahora se reserva la identidad. Hasta este momento, Tokio había negado vinculación entre la incidencia de cáncer local y la mentada tragedia a pesar de que en 2013, la Organización Mundial de la Salud, la OMS, alertara  sobre la posibilidad de brotes de la enfermedad entre los habitantes de las zonas más cercanas a la central, a la que se niega volver la población.

Luego de una minuciosa investigación, las autoridades sanitarias locales llegaron a la conclusión de que este paciente desarrolló el padecimiento mientras participaba en las labores de limpieza de Fukushima. Los exámenes que se le practicaron determinaron que había estado expuesto a una radiación alta, aun cuando en todo momento estuvo protegido con el equipamiento reglamentario en estas labores.

Este, y otros tres antiguos trabajadores de la planta han solicitado compensación por enfermedad y se mantienen a la espera de una resolución de sus casos. Tal y como informa la cadena noticiosa nipona NHK, cerca de 45 mil personas han participado en las labores de limpieza en la planta desde la catástrofe, y 21 mil de ellas han estado expuestas a algún grado de radiación.

Esta realidad impone una nueva mirada al problema, y reaviva la controversia alrededor de un tema tan sensible para la población como es el uso pacífico de la energía atómica. Desde agosto pasado, en la planta de Sendai, en el sur del país, han echado a andar dos reactores, y otros tres, en dos plantas, han recibido el visto bueno preliminar de la agencia reguladora.

Expertos en política interna de Japón, consideran que de no llegarse a un consenso entre la sociedad civil y el gobierno, este último podría ver afectada seriamente su popularidad, por cuanto las encuestas realizadas en lo que va de 2016, arrojan que casi dos tercios de la población nipona (de 127 millones de habitantes) se oponen a la vuelta a la energía nuclear por temor a que pueda ocurrir un nuevo Fukushima.

En declaraciones de  Ryoko Torihara, líder de la asociación ciudadana contra la central de Sendai, “mucha gente sigue preocupada por el reinicio de las plantas nucleares”, lo cual coloca el asunto como uno de los de mayor actualidad en el archipiélago asiático. Los involucrados en este conflicto de opinión no acaban de ponerse de acuerdo, pues el Gobierno alega que los 45 reactores existentes o en construcción en Japón son imprescindibles, teniendo en cuenta que el país importa el 90 por ciento del petróleo que consume. De ahí la previsión para 2030 de que la energía nuclear cubra casi una cuarta parte de las necesidades nacionales.

Haciendo justicia

Este 14 de marzo, tres de los entonces responsables de la empresa que gestionaba la planta han sido formalmente acusados. La fiscalía japonesa presentó cargos contra exdirectivos de TEPCO, quienes será juzgados por “negligencia profesional” al no haber tomado las medidas de seguridad establecidas en prevenir el accidente nuclear del 11 de marzo de 2011. El accidente nuclear, de enormes magnitudes provocó la evacuación de más de 160 mil residentes de la zona. Por su parte la agencia noticiosa local Kyodo, fue menos optimista que el público en general al considerar que es poco probable un juicio en este año dada la gran cantidad de pruebas exigidas en este tipo de proceso.

A los acusados también se les responsabiliza de las heridas sufridas por 13 personas -a causa de las explosiones de hidrógeno- así como la muerte de 44 pacientes de un hospital cercano. Según esta misma fuente es muy probable que los tres directivos de TEPCO, aún en sus domicilios, se declaren inocentes de los cargos.

 


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda