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Publicado el 22 Abril, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

DDHH: El techo de vidrio de los yanquis

Acusa a Cuba para proteger a sus mercenarios

 

La violenta represión policial en Estados Unidos ha sido denunciada por numerosas organizaciones civiles.

La violenta represión policial en Estados Unidos ha sido denunciada por numerosas organizaciones civiles. (Foto:bousla.net)

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El Departamento de Estado norteamericano se vuelve a erigir en el juez supremo de la humanidad para evaluar la conducta de los derechos humanos en casi todos los países. A Cuba, como era de esperar, le dedican también acusaciones altamente politizadas. Este informe contiene los conocidos juicios que cuestionan al sistema socialista cubano y las burdas manipulaciones repetidas que, al propio tiempo, buscan amparo a la actuación desfachatada de los grupos contrarrevolucionarios que el gobierno estadounidense sostiene con un millonario subsidio, a costa de sus contribuyentes.

El dictamen anual realizado por la Dependencia encargada de la política exterior, colocó a la Isla entre los países que usan métodos “directos y abiertos” para “reprimir a la sociedad civil”, una defensa a ultranza de sus grupúsculos, entre ellos sus “damas de blanco”. En tanto continuó la cantaleta de que según “informes creíbles” Internet sigue “restringido o interrumpido” por el Gobierno, con algunos contenidos “censurados”.

Si los estadounidenses quieren resolver “los problemas de derechos humanos” en Cuba, como ellos los conciben, pueden hacerlo de una manera simple y concreta: cesen la grosera injerencia y el financiamiento a los mercenarios en correspondencia con las severas leyes establecidas en Estados Unidos contra los ciudadanos que actúan de cualquier forma como agentes de otra nación, mucho peor para los que pretenden cambiar el sistema. Seguramente no habría más provocaciones. A esas marionetas si no les pagan, no actúan; solo por el billete se autoproclaman “disidentes”.

Recordamos que a finales de la década de los 80 y en atención a personalidades políticas y religiosas norteamericanas, el Gobierno Revolucionario decidió unilateralmente excarcelar y permitir la salida de presos contrarrevolucionarios en compañía de sus familiares.

Pero, como las autoridades estadounidenses dilataron el proceso de visas con el propósito de volverlos a utilizar en conflictos internos en Cuba, muchos de esos expresos protestaron frente a la entonces Oficina de Intereses (SINA) contra la política intransigente de quienes los embarcaron en las aventuras anticubanas, y por las cuales habían tenido que cumplir sanciones penales.

Lo que le zumba es que Estados Unidos no se autoevalúa en ese examen porque si lo hiciera estaría suspenso. Numerosos informes dan cuenta de que los derechos civiles fueron y son violados en ese país.

Solamente en 2015 se registraron crecientes delitos relacionados con armas, hubo grave corrupción en las cárceles, frecuentes casos de obtención ilegal de información personal y uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, la cual provocó la muerte de casi mil personas. El abuso de poder por parte de los agentes fue en general amparado por las autoridades, sin que hubiese, al menos, medidas disciplinarias.

El gobierno violó, además, la privacidad de los ciudadanos al obtener de forma ilegal información personal. Se reportan varios litigios por ese lesivo comportamiento. Según una información difundida en el sitio web del Washington Post el 1 de diciembre de 2015, el FBI utilizó autoridad especial para obligar a las firmas de internet a entregar información de usuarios, incluidos historiales de navegación completos, sin aprobaciones judiciales.

Dentro de la amplia información que denuncia irregularidades en Estados Unidos, aparecen datos precisos como que el 88 por ciento de la población negra cree que recibe un trato injusto de la policía y el 68 por ciento opina que el sistema de justicia criminal tiene sesgo racial. Numerosas acusaciones proliferaron por la represión violenta de las autoridades contra las manifestaciones de protestas, mientras se cuentan por miles las personas detenidas por expresarse en contra de las violaciones de sus derechos.

Los yanquis no debieran estar tirando tantas piedras con semejante techo de vidrio.

 

 


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina