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Publicado el 18 Abril, 2016 por Redacción Digital en Mundo
 
 

Dilma se siente “víctima de una gran injusticia”

dilma-rousseffBrasilia, 18 abr.- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, volvió a negar las acusaciones en su contra y dijo que es “víctima de una gran injusticia”, al comentar la decisión de la Cámara de Diputados que la pone más cerca de un proceso de destitución.

Dilma calificó este lunes como una “violencia contra la verdad, contra la democracia y contra el Estado Democrático de Derecho” la aprobación del impeachment por la Cámara de Diputados y aseguró que resistará lo que consideró “un golpe de Estado”.

Rousseff, quien admitió estar “triste” pero no “abatida”, afirmó que ha quedado frente a una “situación que solo puede provocar una inmensa sensación de injusticia y de que hay en Brasil una violencia contra la verdad, la democracia y el Estado de Derecho”.

“Veo a mi derecho torturado, pero no matarán mi esperanza. La democracia es el lado correcto de la historia”, dijo Dilma

La mandataria aseguró también que, una vez que el proceso con vistas a un juicio político se inicie en el Senado, confía en que tendrá la “oportunidad” de defenderse y demostrar que, en su caso, “se usa la apariencia de un proceso democrático para practicar un abominable crimen, como es condenar a un inocente”.

En una rueda de prensa, Rousseff insistió en que las maniobras contables que sustentan la acusación no suponen una ilegalidad y mucho menos un “delito de responsabilidad”, como la Constitución define las causas que pueden llevar a la destitución de un mandatario.

“Practiqué esos actos, que son practicados por todo presidente en el ejercicio de su cargo y cuando un presidente practica actos administrativos lo hace basado en toda una cadena de decisión, con análisis técnicos y jurídicos”, indicó.

Por momentos emocionada, apuntó que con otros mandatarios esas maniobras “fueron consideradas legales” y que siente que a ella le “reservan un tratamiento que no se le dio a nadie”.

También consideró “interesante” que no hay en su contra “ninguna acusación de desvíos de dinero, de enriquecimiento ilícito o de ocultar cuentas en el exterior”, que sí pesan contra quienes la juzgan, en alusión al presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha, imputado por esos delitos.

La mandataria manifestó además su esperanza de que “consigamos que este proceso sin base legal practicado por personas que deberían estar investigadas no ocurra mas”, en una de las varias críticas que dirigió contra Cunha, de quien dijo: “Condujo el proceso como quiso”. “No soy acusada de tener cuentas en el exterior ni de enriquecerme ilícitamente. Los que me juzgan sí”.

También se refirió al vicepresidente Michel Temer como un traidor. “Es espantoso que un vicepresidente en ejercicio de su mandato conspire contra la presidente abiertamente. En ninguna parte una persona así sería respetada”, dijo.

Rousseff recordó que en su juventud enfrentó por “convicción” a una dictadura y afirmó que ahora, en su madurez, enfrentará de la misma forma “un golpe de Estado, que no es de los tradicionales, pero es un golpe”.

Este domingo, la oposición de Brasil reunió en el pleno de la Cámara de Diputados los 342 votos necesarios para que prosiga el proceso contra Rousseff, con lo que el Senado decidirá si inicia un juicio con miras a su destitución. (Con información de EFE y Brasil247)


Redacción Digital

 
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