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Publicado el 9 Abril, 2016 por Marta Sojo en Mundo
 
 

ESTADOS UNIDOS: La comedia del poder

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Por MARTA G. SOJO

Los medios de prensa sólo prestan atención a demócratas y republicanos e ignoran a todos los demás candidatos de pequeños partidos a los que nunca les dan relevancia, porque saben que el sistema está concebido para que no puedan ganar. (enelmundo.com)

La campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos continúa con el suspense creado en todos estos meses de elecciones primarias, en lo fundamental por la lucha republicana de si será el excéntrico Donald Trump quien se llevará la nominación del Partido Republicano, conocido por sus siglas GOP. Algo aterrador para diversos sectores dentro de la propia agrupación. Dicen personalidades duchas en estas artes, que no sabe nada del mundo.

Con todo, logró barrer con las pretensiones del favorito de la élite partidista, Marco Rubio, a quien hizo salir del juego. Ahora le quedan de rivales Ted Cruz y John Kasich. Pero en plata, aunque Trump sigue estando a la cabeza en el conteo de delegados ganados aún no ha conseguido la cantidad necesaria para poder liderar la boleta del GOP, sin embargo faltan estados importantes como Nueva York que le podrían dar mayor solidez a sus aspiraciones.

Mientras, en el bando demócrata también hubo sorpresas. El candidato Bernie Sanders, un autodefinido socialista, palabra tabú en el lenguaje político norteamericano, ha conquistado muchos corazones de votantes. Lo respaldan en mayor medida los más afectados por la crisis económica de 2008. Este le ha hecho sombras a Hillary Clinton, quien sigue contando con ventaja.

Se puede decir que a pesar de todo es probable que Sanders caiga frente a la candidata apoyada por el partido, pues resulta un candidato desacostumbrado; primero por sus ideas expresadas en sus discursos en los últimos treinta años, las cuales muestran la consistencia de sus opiniones.

A estas alturas de abril, luego de celebrarse las primarias de Wisconsin con las victorias de los dos candidatos situados hasta ahora en segundo lugar, y cuando ya se han designado más de la mitad de los delegados en juego, la incertidumbre permanece, en lo primordial en el campo republicano. La coalición electoral que nutre sus filas es compleja y la forman dos grandes bloques: los sectores más ricos del país (a quienes los atraen las agresivas políticas económicas pronegocios) y los no tan ricos, pero muy religiosos y movilizados por razones ideológicas, apuntan algunos medios de prensa.

Hay varios elementos que se difuminan en el panorama del proceso electoral estadounidense, y tienen que ver con los programas de los candidatos, porque en realidad ese factor no cuenta. En verdad estos, como asevera el analista Thierry Meyssan, no tienen programa para su país, sino “posiciones” sobre ciertos temas, las cuales les permiten obtener “respaldos”. Los políticos electos no pretenden servir al “Bien Común” sino satisfacer a la mayor cantidad posible de sus electores. En un mitin electoral, un candidato –añadía– nunca presentará su visión del mundo sino que mencionará la lista de respaldos que ya tiene de su parte para invitar a otras comunidades a confiar en él para que las defienda. La originalidad de esta manera de ver las cosas reside en el hecho de que los políticos no están obligados a mantener una coherencia en su discurso sino solo a mantener vínculo entre los intereses que defienden.

Lo más probable es que haya que esperar hasta el 7 de junio para reconocer al candidato republicano y al demócrata, cuando voten en estados que tienen en juego una considerable cantidad de delegados, pues en las de abril y en mayo no se definirán todavía. Aunque existen mayores probabilidades de que Clinton gane la nominación de su partido, la popularidad de Sanders muestra que los electores demócratas están sumamente insatisfechos con la élite de Washington, coinciden los expertos.

Así que paciencia y a seguir aguardando.

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