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Publicado el 7 Abril, 2016 por Aleida Cabrera en Mundo
 
 

La audacia transformadora de Coco Chanel  (I Parte) (+ Video)

Coco Chanel hizo de la moda una forma de liberar a la mujer y sus creaciones marcaron las páginas de la historia del diseño.
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Coco Chanel(Foto: huellasdemujeresgeniales.com)

Coco Chanel(Foto: huellasdemujeresgeniales.com)

A cargo de Aleida Cabrera López

Todos los días pensaba en cómo quitarme la vida,
 aunque, en el fondo, ya estaba muerta.
 Sólo el orgullo me salvó.
Coco Chanel

Este año Cuba ha ocupado los titulares de muchos países por los acontecimientos acaecidos en el país. El próximo 3 de mayo y por vez primera en América Latina la marca Coco Chanel mostrará su colección anual Cruise (Crucero), en el Paseo del Prado de la capital cubana.

Muchos conocen el perfume Coco Chanel o que fue una connotada diseñadora, que impuso sus proyectos en el mundo entero, pero:

¿Quién fué Coco Chanel?

Fue una mujer que surgió gracias a su carácter fuerte y decidido que la compulsó hasta llegar a la cima de la fama internacional. Mujer creativa, perseverante, carismática, liberal de pensamiento y acción, apasionada, solitaria, abandonada una y otra vez por sus amantes.

Gabrielle Bonheur Chanel es la vida de un ascenso desde lo más bajo a lo más alto. De una infancia triste, solitaria y falta de cariño, aquella mujer trabajadora y tenaz llegaría a convertirse en un mito viviente. Hizo de la moda una forma de liberar a la mujer y sus creaciones marcaron las páginas de la historia del diseño. Sin embargo, aquella que se hizo llamar Coco Chanel tuvo una vida entregada al trabajo, en el que se refugió para huir de una constante soledad que la acompañó a lo largo de su vida.

Coco Chanel nació en la pobreza el 19 de agosto de 1883, en la Casa de Caridad en Saumur, Francia. Su acta de nacimiento revelaba que era hija ilegítima de la pareja que formaban Albert Chanel y Jeanne Devolle. Una monja le puso el nombre de Gabrielle (en hebreo significa fuerza y poder).

Gabrielle fue la segunda de cinco hermanos. Su madre sentía una pasión irrefrenable por su padre Albert, que trataba a su esposa con brutalidad, la hacía trabajar al máximo a pesar de que ella padecía de asma y se ahogaba. El 16 febrero de 1895, la hallaron muerta. Jeanne tenía 33 años.

Albert internó a Julia, a Gabrielle y a Antoinette en el orfanato romano de Aubazine. Sus hermanos Alphonse y Lucien corrieron peor suerte al ser entregados a una cruel familia campesina. Albert Chanel nunca más volvió a ver a sus hijos. Su abandono hirió a Gabrielle.

En el orfanato, Gabrielle aprendió a coser, a bordar a mano y a planchar impecablemente. A los 18 años la trasladaron a Notre Dame, un internado religioso donde estuvo hasta los 21 años de edad. Comenzó a trabajar como costurera y aprendió a hacer sombreros.

Cuando la invitaron a un café-concierto, quedó tan impresionada que quiso dedicarse al canto. En el café La Rotonde, de Moulins, una comuna de Francia, consiguió un contrato. Aunque no cantaba bien y su repertorio se limitaba a dos canciones, tuvo gran aceptación interpretando el sonsonete

¿Quién ha visto a Coco en el Trocadero?

Coco Chanel joven.(Foto:time.com)

Coco Chanel joven.(Foto:time.com)

De eso surgió su sobrenombre Coco, que adoptó para siempre, porque antepuesto a su apellido Chanel le sonaba bien. Fue el playboy Etienne Balsan, un joven adinerado, quien despertó sus primeras ilusiones románticas. El la invitó a Royallieu, su castillo del siglo XIII, allí Coco conoció el lujo y las fiestas. Etienne le enseñó equitación, a portarse como una dama y a expresarse con sus invitados.

Coco diseñó y encargó un pantalón al sastre del pueblo. Ella no temía ser original e innovadora. Los vestidos y recargados sombreros de la Belle Epoque no iban con su estilo. Llevaba faldas largas rectas con blusones hasta la cadera y se cubría la cabeza con un simple sombrero de ala ancha.

Emilienne abandonó a Etienne y él decidió mostrar a Coco en público. Ella quedó atrapada en la magia de la ciudad luz y le entraron ganas de desarrollar el talento de diseñadora que latía en su interior.

Por esa época, fue de visita a Royallieu Arthur Capel, a quien apodaban Boy, un socialite inglés amigo de Etienne. Joven, guapo, elegante, culto y emprendedor, Boy manejaba con éxito un negocio en las minas de carbón de Newcastle y era recibido en los más altos círculos financieros de Londres y París.

Coco y Boy sintieron una atracción mutua. Una noche, Coco habló de la necesidad de conseguir un préstamo para montar un pequeño atelier en París. Etienne, pretendiendo ayudarla, le prestó la planta baja de su piso de soltero en París. De inmediato, Coco se mudó y comenzó su negocio de sombreros. Le fue tan bien, que en 1910, financiada por Boy, abrió su primera Mansión Chanel, que haría historia, en el 21 de la rue Cambon.

La diseñadora lanzó su propia línea de ropa que se vendía entre la gente 'chic' y de alta sociedad parisinas.(Foto:primerafila.com.ar)

La diseñadora lanzó su propia línea de ropa que se vendía entre la gente ‘chic’ y de alta sociedad parisinas.(Foto:primerafila.com.ar)

En 1913, Coco abrió una casa de modas en el exclusivo balneario de Deauville, centro de la aristocracia de la época. Esta vez se atrevió a incluir ropa femenina completamente innovadora, modelos sencillos y funcionales, y eliminó los asfixiantes corsés de la Belle Epoque. Su estilo fue todo un triunfo y sus ganancias se triplicaron.

La Primera Guerra Mundial estalló, pero a Coco no le fue mal en los negocios. En julio de 1915, Coco abrió en Biarritz una casa de moda a donde acudió el gran mundo español. En 1916, fue la pionera en introducir en el vestir femenino telas cómodas como el jersey, pero con estilo.

Su relación de 8 años con Boy se derrumbó cuando este le confiesa que contraerá matrimonio con una chica de la nobleza. El mundo de Chanel se derrumbó. La guerra llegó a su fin y surgieron los primeros brotes de la liberación femenina. El estilo simple y elegante de Chanel se imponía desde New York hasta Buenos Aires. Coco compró La Milanaise, una villa situada en los alrededores de París, y en un acto de venganza se cortó a lo garçon (muchacho) su larga y hermosa cabellera azabache que siempre le había gustado a Boy.

Su negocio había prosperado tanto, que Coco decidió abandonar el local número 21 de la rue Cambon para ampliarlo y se trasladó al número 31 de la misma calle, dando el salto de modista a couturière. Chanel se compró un Rolls-Royce azul oscuro que ordenó tapizar en negro y lanzó la moda de los coches oscuros, que tuvo muchos seguidores.

En 1919 Boy tuvo un accidente de auto y se volcó. Destrozado, lo extrajeron de entre la chatarra y el fuego. Había muerto. Para sorpresa de Coco descubrió que el amante la había incluido en su testamento junto con su legítima esposa y herederos, legándole 40.000 libras esterlinas, por lo que comenzó una etapa muy novedosa usando en sus modelos piel de conejo: ”Utilizo el conejo para hacer la fortuna de los pobres, de los pequeños comerciantes, aunque los grandes no me lo perdonen jamás -respondió Chanel. Y obtuvo un éxito rotundo.”

Conoció a Sergei Diaghilev, el rico empresario y fundador de los Ballets Rusos en París, que le presentó a Igor Stravinski durante una cena. Según la escritora Chris Greenhalgh en su novela Coco Chanel e Igor Stravinski, él le dijo:-Veo su nombre por todas partes.-Yo nunca dejo de escuchar el suyo -respondió Coco.

Días después, Coco le ofreció a Stravinski y su familia la villa Bel Respiro, en Garches, por el tiempo que la necesitasen. Allí dispondría de una habitación como estudio, con su piano, para componer con tranquilidad.

Llegó a Garches a visitarla el gran duque Dimitri (once años más joven que ella), nieto del emperador Alejandro II y primo del zar Nicolás II, y uno de los asesinos de Rasputín. Coco lo había conocido en Biarritz, en la primavera, y entre ellos empezó una relación.

En el 31 de la Rue-Cambon. (Foto:vanidades.com)

En el 31 de la Rue-Cambon. (Foto:vanidades.com)

Dimitri se quedó viviendo con Coco en Garches y le obsequió una valiosa joya familiar: las perlas de los Romanov que había logrado salvar. Hizo copiar la joya y lanzó la moda de los collares largos de varias vueltas. Así, Coco apareció en la revista Harpers Bazaar. Ella fue la única capaz de mezclar las joyas falsas con las auténticas. ”Lo que importa no es el quilate, sino la ilusión”, dijo convencida de lo que hacía.

La emperatriz de la moda introdujo el Chanel Suit (traje) y subió la falda desde el tobillo hasta encima de la rodilla, dejando a los moralistas petrificados. Ella había extendido su boutique del 31 de la rue Cambon, hasta los números 27 y 29, y abrió una sucursal en Cannes. En 1921 tuvo lugar uno de los eventos más importantes de su vida: ¡el lanzamiento de su perfume Chanel No.5!

Con la ayuda del químico perfumista Ernest Beaux, Coco escogió una fragancia en la que entraban 80 ingredientes, produciendo un perfume que se distinguía de los de entonces. La aceptación fue apoteósica y el perfume se convirtió en un clásico.

La bailarina rusa Misia trajo al apartamento de Coco a la escritora Colette, agregando una nueva conocida a las reuniones. Chanel diseñó el vestuario para la obra Le train bleu, una pieza de los Ballets Rusos presentada por Cocteau y Diaghilev.

Según la biógrafa Janet Wallace en su libro Chanel, en la fiesta de fin de año de su amiga inglesa Vera Bate, en su mansión de Montecarlo, Coco conoció a Hugh Richard Arthur Grosvenor, duque de Westminster, el hombre más rico de Inglaterra y tal vez de Europa. Westminster visitó París con más frecuencia para cortejar a Coco. Ella empezó a pasar temporadas con el duque en su lujoso castillo Eaton Hall, donde él alojaba todos los fines de semana a más de 60 invitados, entre ellos a sir Winston Churchill y su esposa Clementine. (Continuará en una segunda y última parte que se publicará la próxima semana en este mismo espacio internacional. Para este trabajo se utilizó información en fuentes como vanidades.com/ y vogue.es)

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Aleida Cabrera

 
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