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Publicado el 11 Abril, 2016 por Aleida Cabrera en Mundo
 
 

La audacia transformadora de Coco Chanel (II parte y final) (+ Video)

Entre el éxito, los romances y el fallido intento de ser madre transcurrió parte de la vida de la prestigiosa diseñadora francesa
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Este fue uno de los primeros diseños de Chanel, ligeros, con colores neutros y elegantes. Foto:chanellarevolucionariadelamoda.blogspot.com

Este fue uno de los primeros diseños de Chanel, ligeros, con colores neutros y elegantes. Foto:chanellarevolucionariadelamoda.blogspot.com

A cargo de Aleida Cabrera López

Según Jeremy Wallis en su biografía Coco Chanel, en 1926 la diseñadora transformó el negro, que era un color de luto, en el “vestidito negro”, que imperó con éxito desde entonces y que no puede faltar en el clóset de las mujeres hasta hoy. Enamorada como una colegiala, soñó con el matrimonio y deseó darle al duque el hijo que tanto anhelaba.

Destaca el biógrafo Maurice Breuil-Chabot, en su libro Chanel, que consciente de que los periodistas hurgarían en su pasado en cuanto se anunciase un compromiso oficial entre ella y el duque de Westminster, Coco desplegó un plan para que no descubrieran su origen pobre y desgraciado, que ella había ocultado con un mundo de mentiras. A sus hermanos Alphonse y Lucien, quienes recibían pensiones de ella, los hizo lucir como rentistas.

El problema más grave de resolver era su infertilidad, que había ocultado a Westminster. Coco tenía 46 años y se entregó al cuidado de médicos y parteras, siguió consejos de mujeres experimentadas, rogó e hizo promesas a todos los santos esperando un milagro… que nunca sucedió.

En 1928, adquirió Villa La Pausa, una casa de verano en Roquebrune-Cap-Martin, en la Riviera francesa. El 17 de agosto de 1929, la bailarina Misia y Coco visitaron en su lecho de muerte a Diaghilev, quien estaba grave de diabetes. Al ver a las jóvenes exclamó:-¡Qué jóvenes se ven, vestidas de blanco! -les dijo a sus amigas. De esa triste experiencia, Coco sacó una máxima lección de seducción: “Cuando una mujer envejece, debe vestirse de blanco… El blanco lo borra todo”.

El duque tomó la decisión de casarse, pero no con Coco. El colmo fue que después del anuncio oficial, él le llevó la novia a Coco para presentársela.- ¿Te parece bien mi elección?, le preguntó el duque. Coco enfrentó la humillación con gran aplomo y declaró: -Ha habido muchas duquesas de Westminster, pero Chanel hay una sola.

Perfume Chanel No.5 de los más caros del mundo. Foto: Chanel.com

Perfume Chanel No.5 de los más caros del mundo. Foto: Chanel.com

La caída de la bolsa en 1929 llevó a la quiebra a muchas casas de alta costura, pero no a la de Coco, que prosperó en medio del caos, porque su sencilla línea de materiales versátiles y lavables se adaptaba al momento que se estaba viviendo. En 1931, fue contratada por la MGM y le pagaron un millón de dólares para que viajara dos veces al año a Hollywood para vestir a sus estrellas. Ella fue recibida por la gran Greta Garbo. “Dos reinas se conocen”, publicó el titular de un diario sobre el encuentro. Cocó vistió a Greta, Gloria Swanson, Marlene Dietrich y Katharine Hepburn.

Un día, se encontró con el pintor Salvador Dalí quien vivió seis meses en su casa acompañado por Gala. Coco fue amante de Dalí “para fastidiar a Gala”, según sus palabras. El único cuadro de un pintor que Coco poseyó en su vida fue de Dalí. El lienzo mostraba unas espigas de trigo sobre fondo negro. Las espigas son el fetiche de la alta costura y por eso ella lo colgó en la rue Cambon.

Paul Iribe, un vascofrancés que había diseñado decorados espectaculares para las fastuosas películas de Cecil B. de Mille en Hollywood, comenzó a diseñarle joyas para la Casa Chanel. Coco y él tenían la misma edad. Ella perdió la cabeza por Iribe y se convirtió en su amante, aunque este estaba casado en segundas nupcias. Iribe se integró más a la vida de Coco. Cuando a ella se le ocurrió la revolucionaria idea de crear ropa con tejidos elastizados, Iribe la apoyó.

En el verano de 1934, ya divorciado Iribe, anunciaron el compromiso. En La Pausa, Coco quería vivir una fiesta sinfín. La mañana del 21 de septiembre, Iribe le dijo: -No sabes cuánto amo La Pausa… tanto, que me gustaría morir aquí.

Poco después sus palabras se hacían realidad. Cuando sonriente se encaminaba hacia ella en la cancha de tenis, de repente se llevó las manos al corazón fulminado por un dolor terrible y falleció ante la mirada atónita de Coco.

Karl Lagerfeld. Foto: scmp.com

Karl Lagerfeld. Foto: scmp.com

Las huelgas estremecían Francia y Coco no estuvo exenta de ese problema. En 1939, ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial, decidió cerrar su casa. Sin previo aviso despidió a la totalidad de sus obreras y dijo: -Solo mantendré abierta la boutique.

En medio de la guerra y a los 58 años de edad, el destino le deparaba la dulzura de un nuevo amor 13 años más joven que ella le apodaban Spatz (Gorrión). Ese verano lo pasaron juntos en La Pausa. Después volvieron a París, donde vivieron tres años de amor en medio de un mundo lleno de horrores. El convertirse en su amante y viajar con él a España con una oferta de paz dirigida a Churchill dio pie a que al fin de la guerra la señalaran como una colaboradora nazi, pero Coco se sentía francesa hasta la médula y no simpatizaba con los nazis.

Chanel abandonó París en 1945 y se fue a Suiza. Regresó a Francia en 1954. A los 71 años de edad, reabrió su casa de moda. En los 80, su perfume seguía siendo el número uno en ventas. Aunque era multimillonaria, seguía trabajando. Pero en su vida privada era una mujer solitaria. – ¡No me quejo de nada, porque he vivido intensamente! -confesó.

El 1º de enero de 1971 amaneció el cielo gris, como presagio de un día muy triste. La mucama de Coco la oyó gritar en su habitación en el Ritz. Corriendo fue a socorrerla y la encontró bañada en lágrimas. Y abandonó este mundo dejando un gran legado a la moda.

Desde 1983, Karl Lagerfeld está al frente de Chanel, alimentando el mito con una sutil y acertada mezcla de pasado y presente.

Chanel hoy, con Karl Lagerfeld a la cabeza. Foto: ohmydior.wordpress.com

Chanel hoy, con Karl Lagerfeld a la cabeza. Foto: ohmydior.wordpress.com

Nacido en 1933.La vida de Lagerfeld como diseñador ha sido prolífica a la par que precoz: con sólo 12 años se trasladó a Francia para continuar con sus estudios y ya a los 16, tras abandonar la escuela, comenzó a trabajar para Pierre Balmain. Su carrera después ha sido larga, pasando por prestigiosas casas de moda. Se consolidó como director creativo de Chanel –casa para la que además realiza las campañas publicitarias como fotógrafo– y consolidó su forma de entender el mundo creando su propia marca, Karl Lagerfeld. “Cuando entré en la Maison nadie quería ponerse su ropa ni llevar sus accesorios. Nadie vestía de Chanel. Así que me lo tomé como un reto. Los dueños me dieron carta blanca para crear, para hacer algo que funcionase, pero sin presión. Si no lo conseguía, venderían la marca: pero sí insistieron en que con mi llegada vendría el éxito, como así fue. A mí me atrajo la idea de resucitar algo que estaba muerto” comenta el alemán al respecto.

Y hasta aquí la historia. Se nos ocurrió buscar antecedentes en varios sitios de internet y preparar esta información que compartimos con lectoras y lectores de Bohemia digital, a propósito de que el próximo 3 de mayo el público habanero y los visitantes de la ciudad en esa fecha podrán apreciar  en la capital cubana la colección Crucero que mostrará aquí la reconocida casa Coco Chanel, una de las más prestigiosas de todos los tiempos. Que la disfruten

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Aleida Cabrera

 
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