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Publicado el 19 Abril, 2016 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Migración: La frontera Costa Rica-Panamá sigue en crisis

En el caso de los más de tres mil cubanos que se encuentran en la misma zona fronteriza, pero del lado panameño, resulta difícil su deportación, porque no hay convenio de extradición entre ambas naciones
Puesto costarricense Paso Canoas, en la frontera con Panamá.

En días pasados un grupo de africanos irrumpió en el puesto costarricense de Paso Canoas, en la frontera con Panamá. (Foto: dw.com).

La crisis migratoria en la línea divisoria costarricense-panameña continúa sin solución, mientras unos 250 africanos indocumentados acampan en la zona de confraternidad entre los puestos fronterizos de ambos países.

Refiere Prensa Latina que Javier Carrillo, director del Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá, dijo a la televisión local que los denominados “extracontinentales” se encuentran en el lado de Costa Rica y son atendidos por las autoridades de ese país.

Fue sorpresiva la expulsión masiva de tales personas, que ocurre por primera vez, y al indagar nos dijeron que los devolvían porque supuestamente cruzaron por el territorio panameño, a pesar de que fueron detectados cerca de la frontera con Nicaragua y no hay constancia fehaciente de que entraron por Panamá, opinó.

Las características comunes de estos migrantes es que no tienen documentos de viaje y además, los países de donde se dicen nacionales no tienen representación consular en la subregión, lo que dificulta su devolución al origen, señaló.

A una pregunta del canal Telemetro, el funcionario explicó que en el caso de los más de tres mil cubanos que se encuentran en la misma zona fronteriza, pero del lado panameño, resulta difícil su deportación, porque no hay convenio de extradición entre ambas naciones.

Ellos sí portan sus documentos, porque “contrarios al resto del mundo”, a ellos les interesa estar identificados para al llegar a Estados Unidos tener el privilegio de la “pies secos, pies mojados”, afirmó.

El funcionario se refirió de esta manera a la Ley de Ajuste Cubano, que estimula la emigración desordenada y admite a los antillanos cuando ingresan de manera irregular, mientras a esos mismos les niega la visa en su consulado en La Habana por considerarlos “posibles inmigrantes”.

Este flujo es un tema permanente, y no se resuelve con sacar los que está actualmente aquí, porque todos los días ingresan por trochas en la selva del Darién, es por eso que devolverlos a Colombia implica riesgos para la vida de estas personas, dentro de los que viajan mujeres y niños, aseveró el funcionario.

Ahora estamos enfocado en dos vertientes: la parte humanitaria para tratar de crearles condiciones mínimas de alojamiento y alimentación; y la diplomática para buscar salidas a la situación, pero tomará tiempo, expuso.

Carrillo aseguró que informaciones de autoridades ecuatorianas aseguraron que en diciembre del año pasado había unos 40 mil cubanos en aquel país, el cual posteriormente limitó con visado la llegada de esos nacionales, no obstante, aquí no hemos visto diferencia en el flujo migratorio, según el análisis de Carrillo.

Estas atenciones a los cubanos tienen un costo, pero no sale de los impuestos -alertó- sino de un fondo de garantía que los extranjeros que se radican en el país deben aportar para su repatriación en caso necesario, y de ahí se toman los recursos financieros para los gastos con los migrantes.


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