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Publicado el 8 Abril, 2016 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SIRIA: Sin miedo al terror

Las tropas gubernamentales y las milicias populares recuperan el control total de localidades importantes
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Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

El ejército árabe sirio sigue cosechando éxitos en su ofensiva contra el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (EI). A la recuperación de la histórica ciudad de Palmira, Patrimonio de la Humanidad, hay que añadirle que al cierre de esta edición las fuerzas gubernamentales recuperaron el control de decenas de localidades en las provincias de Homs y de Deir Ezzor.

Es preciso destacar que la cruzada por la paz se da también en la lucha frontal interna contra otro grupo terrorista menos difundido que el EI, pero no por ello menos letal: se trata de Al-Nusra, un desprendimiento en Siria de Al Qaeda. Esta organización agrupa alrededor de 20 mil hombres, distribuidos en pequeños destacamentos en las regiones sirias del sur, fronterizas con Israel y Líbano, y en el norte con Turquía.

Entre sus herramientas de reclutamiento y combates sobresale el software Skype que permite comunicarse a través de video-llamadas y mensajes instantáneos con otras personas del mundo. Y no son para nada moderados, pues se han acreditado más de 600 atentados en toda la nación árabe, Según Prensa Latina, se ha comprobado que más del 90 por ciento de esas acciones fueron en Damasco y que francotiradores entrenados por el Frente actuaron contra la Policía y los civiles en los suburbios de la capital.

Si bien difieren un tanto del EI en sus métodos porque privilegian los atentados con coches bombas, Al Nusra también se asemeja al otro grupo terrorista ya que entre sus principios de acción están las de crear un Estado Islámico en territorio sirio sobre la base de las tendencias del extremismo suní y wahabita, este último promovido por Arabia Saudita.

La estructura de Al Nusra se compone de células clandestinas en las zonas urbanas, y formaciones semiconvencionales en regiones rurales, con una elevada movilidad sobre la base de datos de inteligencia. Entre sus rasgos fundamentales sobresale la estrecha colaboración con el régimen sionista de Israel, antecedente que lo coloca entre los enemigos número uno de Damasco debido a los asuntos pendientes entre Siria y la nación hebrea, la cual todavía tiene en su poder una porción del territorio sirio en las Alturas del Golán. A finales de 2015, el diario israelí Haaretz publicó que, como corroboran los propios sitios web del grupo, los elementos de Al-Nusra en los altos de Golán “suministran información de inteligencia a Israel y también reciben ayuda de este último en forma de armas y entrenamiento militar”. El rotativo israelí aseveró también que el régimen de Tel Aviv transfiere terroristas heridos a sus hospitales en los territorios ocupados y tras ofrecerles tratamiento médico, les envía de nuevo a combatir contra el Ejército sirio.

De ahí que el Gobierno de Bashar al Assad después de convenir en Ginebra un alto el fuego con la oposición, tildada de moderada por Occidente, declarara que este proceso de distensión no cubría ni al Estado Islámico ni a Al-Nusra. De manera que este 4 de abril unidades del ejército árabe sirio se enfrentaron a este último grupo en la provincia de Alepo.

Una declaración emitida por el Comando General de las Fuerzas Armadas, difundida por la agencia noticiosa siria SANA, explicó que las unidades defensoras de numerosos puestos y sitios militares repelieron el ataque e infligieron grandes pérdidas materiales y numerosas bajas en las filas del grupo terrorista. La declaración precisó que “en el ataque participaron más de 400 terroristas, apoyados por vehículos blindados, artillería, morteros y lanzacohetes, con el fin de romper las defensas del Ejército y cortar la carretera Afrin-Alepo”.

El Viceministro de Exteriores y Emigrantes, Faisal Mekdad, en una entrevista con el canal Al Mayadeen dijo que Siria no puede, cualesquiera sean las presiones y la magnitud de la agresión, renunciar a su independencia haciendo hincapié en que las autoridades han cumplido con el cese de hostilidades mientras que las organizaciones terroristas lo han violado desde el principio.

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María Victoria Valdés Rodda

 
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