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Publicado el 13 Mayo, 2016 por Marta Sojo en Mundo
 
 

ESPAÑA: Malos augurios para lo que se avecina

El hastío con unos políticos que en cuatro meses no han sabido o no han querido ponerse de acuerdo prima en el ambiente de la península ibérica

 

(Foto:mundo24.net).

(Foto:mundo24.net).

Por: MARTA G. SOJO

La escena política española tiene convulsiones. En el presente el sentir es que nada anda bien. Las fracturas de su sistema se hicieron palpables a partir de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, en las cuales el Partido Popular (PP) salió victorioso, entre comillas, pues no alcanzaron la mayoría de curules para gobernar.

La búsqueda de alianzas para formar el gabinete y determinar quién ocuparía el cargo de jefe de gobierno se convirtió en un laberinto al cual no le encontraron la salida. La cuestión ha sido un vagar en desenfreno donde ningún partido logró cotejar con el otro para salir del bache.

En sufragios precedentes no habían surgido tales conflictos, ya que navegaban en las aguas del bipartidismo, alternando el gobierno entre el PP o su oponente tradicional el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El malestar del pueblo desde tiempo atrás ha sido evidente. La muestra fueron las grandes manifestaciones de un movimiento popular y espontáneo, también conocido como los Indignados, quienes se sentían decepcionados, atribulados por  la situación económica y de sus políticos, así como de la corrupción desenfrenada que dieron a posteriori el surgimiento de un partido de tendencia izquierdista, Podemos, el cual en poco tiempo ganó en popularidad y también en peso como organización partidista. A su vez, los de la derecha tienen sus descontentos, tal vez no tanto en contenido como en forma de ahí el nacimiento de Ciudadanos, que también tiene un poquitín de haber sido engendrado para confrontar las izquierdas con una envoltura más juvenil, pero al fin y al cabo con raíces de la derecha española.

El tiempo concedido para formar e investir a un presidente del Gobierno caducó después de cuatro meses de atascos y agrias discordias entre los líderes de las principales agrupaciones. Ante la falta de candidaturas, el país deberá repetir los comicios señalados para el próximo 26 de junio.

Lo paradójico es que según encuestas recientes, revelan que los posibles resultados de las elecciones del próximo 26 de junio podrían no diferir mucho de las del pasado 20 de diciembre de 2015, por lo que el escenario político podría ser el mismo y el proceso de negociaciones empezaría de nuevo. Vaya que si así sucede sería como el cuento de la buena pipa.

Pero las complicaciones del PP no pararon ahí, además del rechazo evidente hacia Rajoy con quien nadie quiso pactar este aguantó como figura dirigente de la nación durante este período y tuvo que torear diversos escándalos de corrupción de primer nivel, destapados tras las elecciones de diciembre que embarran a su partido y sus dirigentes. A todas estas, dicen las encuestas y los analistas que para la segunda ronda el PP tiene las de ganar nuevamente. Si sale o no demostrará lo falso de estos sistemas electorales que poseen tantas torceduras, que han llevado el sentir democrático en su acepción más pura, a su desaparición.

Las últimas noticias refieren el arreglo entre Podemos e Izquierda Unida (IU) para concurrir juntos como coalición.

La abstención puede ser un factor predominante en la nueva vuelta electoral. Los analistas lo perciben dado el hartazgo de la ciudadanía con la clase política. Reportajes realizados por la cadena televisiva alemana DW recogieron opiniones de muchas personas consultadas quienes aseguraron no votarían el próximo 26 de junio porque “los políticos han demostrado su falta de seriedad en los últimos meses. Anteponen sus propios egos y sus propios intereses a los de los españoles”, dijo un jubilado

Siguiendo con los sondeos tenemos que a los españoles parece que les preocupan más otros problemas que la formación de un nuevo gobierno. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el desempleo, que ronda el 23 por ciento, y la corrupción política encabezan la lista de sus desvelos.

Todo indica, como aseveran analistas, que las nuevas elecciones abren un escenario más negativo para España, con graves consecuencias económicas y daño evidente a la Zona euro y la Unión Europea.

 


Marta Sojo

 
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