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Publicado el 8 Junio, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

VENEZUELA: Continúa escalada de agresiones al Gobierno

La oposición pretende desencadenar una guerra civil en la búsqueda de una intervención extranjera

 

La cobarde agresión a mujeres policía. (Foto: correodelorinoco)

La cobarde agresión a mujeres policía. (Foto: correodelorinoco)

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

La mayoría de los analistas coinciden en señalar que los acontecimientos en Venezuela están en una peligrosa escalada que puede desencadenar un grave conflicto de guerra civil y propiciar  la intervención extranjera.

Llama la atención que en los últimos días, junto a declaraciones del presidente Obama y del vicepresidente Biden en las que se descalifica al gobierno constitucional venezolano, y del secretario de Estado John Jerry, quien públicamente puso en duda que el presidente Nicolás Maduro termine su mandato, a la par aseguran que Estados Unidos nada tiene que ver con la progresión de la violencia en ese hermano país. Sin embargo, aparece ahora el mayor mentís: la revelación de un documento del almirante Kurt W. Tidd, nuevo jefe del Comando Sur del Ejército estadounidense, conocido como “

”, donde se evidencia que son los norteamericanos los mentores de los golpistas y quienes propugnan la guerra declarada contra la revolución.

El acolchonamiento de la opinión pública para justificar la perfidia viene acompañada no solo de la intensa guerra mediática, sino también del comprometimiento de otros actores,  como los mandatarios de las potencias más industrializadas del mundo, quienes  en una reciente declaración conjunta llamaron al Gobierno de Maduro a “respetar los derechos fundamentales, los procesos democráticos, las libertades y el imperio de la ley”.

Hay otros personajes que también aportan su cuota al incremento de la desestabilización de la Revolución Bolivariana, entre ellos varios expresidentes marcados por sus mandatos antipopulares, como el colombiano Álvaro Uribe, quien  reclamó la intervención militar extranjera en Venezuela “para proteger a la oposición” y dirigió luego una carta a los militares venezolanos reclamándoles que dieran un golpe de Estado.

No obstante, nada supera al uruguayo Luis Almagro, secretario general de la OEA, y sus impúdicas declaraciones alineadas a los planes golpistas de la oposición. Almagro considera que el referendo revocatorio contra el presidente Maduro es la “única salida” y pidió aplicar la llamada Carta Democrática Interamericana, lo cual recibió el respaldo jubiloso de la derecha internacional y los efusivos aplausos de varios congresistas de Estados Unidos. Al cierre de esta edición el Consejo Permanente de la OEA desestimó la propuesta de la Carta y aprobó por consenso una declaración conciliadora sobre Venezuela, negociada en una sesión de diez horas, que concluyó con la decisión de negar la palabra al secretario general, Luis Almagro.

Mientras tanto, la solicitud de proceso revocatorio está en estos momentos en fase de revisión. El alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, presidente de la comisión encargada de examinar las firmas, detalló que se encontraron al menos un 40 por ciento de irregularidades del total entregado al Consejo Nacional Electoral (CNE), incluida la inscripción de varios miles de personas fallecidas, todo lo cual  compromete la validez de la petición.

Sin embargo, dirigentes de derecha han llamado a las calles a sus partidarios para exigir a las autoridades electorales que aceleren el proceso de validación de firmas y se haga el referendo revocatorio tan pronto como sea posible, a la vez que acrecientan las agresiones contra funcionarios y personalidades vinculadas al chavismo, como ocurrió durante una manifestación el pasado 18 de mayo, cuando grupos violentos agredieron a cinco funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana, entre ellos dos mujeres, e intentaron incendiar una residencia estudiantil con la agresión a jóvenes que se encontraban en el edificio.

En las últimas semanas se han incrementado también las acciones de las bandas criminales paramilitares para generar caos y desestabilización en la nación. Pero ante estos bárbaros hechos solo se percibe el silencio cómplice de los “grandes demócratas”.

 

 

 

 

 


Lázaro Barredo Medina

 
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