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Publicado el 6 Julio, 2016 por ANSA en Mundo
 
 

Del Ramadán al Eid al-Fitr, con discrepacias

Como todos los años, no faltan las discrepancias entre aquellos que siguen la evaluación astronómica y creen que el término era ayer, pues la luna ya había salido, y quienes siguen el avistamiento ocular del satélite, y que por lo tanto festejan hoy

 

(theweek.co.uk)

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EL CAIRO-6 Julio- El fin del mes sagrado del Ramadán, uno de los cuatro pilares de la religión musulmana, fue observado por 1,6 mil millones de fieles y cedió el paso al Eid al-Fitr, una festividad religiosa que abarca los tres primeros días del Shawwal, décimo mes del calendario musulmán.

Como todos los años, no faltan las discrepancias entre aquellos que siguen la evaluación astronómica y creen que el término era ayer, pues la luna ya había salido, y quienes siguen el avistamiento ocular del satélite, y que por lo tanto festejan hoy.

Ayer fue la última noche de “trabajo” para el Mosaharati, el hombre que durante todo el mes ha atravesado las calles de El Cairo, advirtiendo a golpes de tambores a los fieles que se preparen para el Suhoor, el plato antes del alba.

Entre las creencias y la tradición empezaba la fiesta; algunos dejaron la ciudad y se trasladaron al mar.

Quien permanecían se dedicaban a hacer compras en el último minuto, decoraban las casas con faroles y preparaban banquetes.

Luego, tras la cena se quedaban- despiertos hasta el amanecer para la oración que significa el inicio del Fitr.

Sentimientos de hermandad unen a los musulmanes, pero el clima de alegría era sólo a medias, pues también este año el Ramadán estuvo signado por atentados, desde Bangladesh, a Irak y Arabia Saudita.

Ante esas masacres, autoridades religiosas han lanzado mensajes de paz, como lo hizo el enviado de la ONU para Libia, Martin Kobler, quien auguró a los libios un “futuro de esperanza y prosperidad”.

Sin embargo, la amenaza terrorista no es la única preocupación del momento, sobre todo entre los egipcios angustiados de modo particular por la evolución económica y por la inflación: los precios de los bienes alimenticios sufrieron un aumento especialmente durante el mes sagrado.

De hecho, para el Iftar, como se le llama al plato nocturno con el que se rompe el ayuno diario durante el mes islámico del Ramadán, “tuvimos que renunciar a invitar a muchas personas porque nos hubiera costado una fortuna” afirmó Hanane, madre con tres hijos.

Ahmed, también con una familia a cargo, contó que “los precios de la ropa aumentaron un 100%”, mientras que la mujer, Samia, se ha preguntaba desesperadamente cómo harán para comprar pantalones nuevos a sus hijos.

Y si la clase media de El Cairo se aprieta el cinturón, no faltan las iniciativas que respaldan a los pobres, como las de la Iglesia Evangélica de Kasr al Doubara, que durante el mes sagrado ofreció banquetes gratis durante los fines de semana.

“No es un problema venir a comer aquí, explicó Wael, de fe musulmana. Los cristianos son nuestros vecinos y también ellos  hacen el ayuno”.

En línea similar se pronuncia Salwa, cristiana: “el Islam es una religión de amor y fraternidad, desde hace siglos convivimos en paz”. (ANSA).


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